Saltillo: Ciudad Deportiva, V. Carranza y La Aurora, un pacto por lo público
La rehabilitación del Parque V. Carranza, la Ciudad Deportiva y el Parque Ecológico La Aurora deben suponer un cambio de paradigma en el cuidado de los espacios públicos de Saltillo
“La falta de mantenimiento y la inseguridad en el sector donde está ubicada han acabado prácticamente con sus instalaciones. Mientras que el césped, los árboles, las canchas y los juegos mecánicos se acaban, las autoridades del Instituto Estatal del Deporte poco se han preocupado por brindar la conservación que requiere este importante pulmón de la ciudad”.
La cita anterior es atemporal cuando se habla de espacios públicos de Saltillo. Su inauguración parece significar a su vez nacimiento y condena, como si fuera utópico pensar en que lo público puede ser digno.
CIUDAD DEPORTIVA
La Ciudad Deportiva, el Parque V. Carranza y el Parque Ecológico La Aurora no solo son áreas verdes y receptáculos de quejas ciudadanas. Son también sedes de recuerdos e historias. Son un reflejo de cómo se invierte y se cuida lo público en Saltillo.
VANGUARDIA ha documentado prácticamente desde su fundación, las problemáticas que han enfrentado estos tres espacios públicos que con el paso del tiempo se van convirtiendo en una herida abierta para los saltillenses.
Su importancia no es solo estética. Las áreas verdes forman parte de la comunidad, son esenciales para la salud física, la salud mental y hasta los negocios locales.
La cita que abre este artículo se publicó el 17 de enero de 1998 en una nota que refiere al Parque V. Carranza. A la descripción la acompañaron fotografías del lago seco, bebederos rotos, un tablero de básquetbol inutilizable y una banca a la que le faltaban todos los tablones.
Se inauguró en 1993 y la nota hizo énfasis en el poco tiempo que había transcurrido desde su inauguración hasta su evidente deterioro.
De la Deportiva, el archivo de esta casa editorial permite ver que el 30 de julio de 1984, se escribió que “el área en donde se dan cita miles de personas para disfrutar de su deporte favorito o bien de un descanso, está sucia y algunas de sus instalaciones destruidas, por lo que demuestra que no hay vigilancia”.
La remodelación de este espacio que se dio en 1988 permitió a los visitantes de la época soñar con una Deportiva más digna. El 16 de agosto de ese año, se encuestó a infantes sobre qué les gustaría que se agregara.
PARQUE ECOLÓGICO LA AURORA
“Yo quisiera que hubiera un zoológico en la ciudad deportiva que tuviera perros, gatos, ardillas, gallinas, chivitos -pero chiquitos eh-, patos, pollitos, tigrecitos, pájaros y muchos animales más; además de columpios, pasamanos y un sube y baja”, dijo el entonces niño Blas Ruiz Martínez.
VANGUARDIA documentó que la Deportiva se inauguró en 1967 y cómo su mantenimiento ha sido retador para las distintas administraciones que la han atendido.
El 4 de julio de 1988 y el 10 de febrero del 2026 se publicaron dos notas que son prácticamente una calca. Ambas cuentan la repentina muerte de cientos de peces en el lago. La primera atribuyó la tragedia a una lluvia tóxica que contaminó el agua mientras que la segunda se explicó por un cambio de temperatura.
Sobre La Aurora, en 2011 se describió como “un parque en decadencia”, pues estaba en abandono “ante la negligencia de los paseantes y la falta de vigilancia”.
La nota describió principalmente a los juegos infantiles en mal estado, rotos y con áreas verdes que ya no eran de ese color.
Fue inaugurado junto con el V. Carranza en 1993 como parte de las acciones del entonces gobernador Eliseo Mendoza Berrueto y desde entonces y hasta la fecha ha albergado a atletas de alto rendimiento, particularmente de Tiro con Arco.
RESPONSABILIDAD DE TODOS
A la autoridad le corresponden entre otras, tareas como la pintura, que los baños tengan agua, que los juegos infantiles estén aptos para utilizarse, que haya iluminación y seguridad.
Pero aún sabiendo la incapacidad que ha tenido el gobierno para mantenerlos en buen estado, una constante particularmente en este siglo, es el deliberado daño que han hecho los usuarios de las mismas instalaciones.
El graffiti y la basura no llegan solos, no ocurren por arte de magia. El deterioro del tiempo no hace que a una banca le falten de pronto tres vigas de madera. El uso adecuado no rompe las llaves de los baños, no raya los juegos o los señalamientos.
La nota del 2011 sobre La Aurora describe que los visitantes rompieron los juegos infantiles para obtener madera y quemarla en los asadores.
“Yo les he visto destruyendo los juegos, cuando les digo algo me dicen que ya ni los usan, además me dicen que por qué les digo eso si yo no soy la dueña del parque”, comentó entonces María Ramírez encargada de cuidar el Parque Ecológico.
Aunque la cita fue pronunciada hace 15 años, mantiene vivo el reflejo de una equivocada percepción de lo público. Creer que lo que es de todos puede ser destruido sin consecuencias, que lo público debe ser feo, que no puede ser de calidad, que no importa si el espacio lo va a usar alguien más en la comunidad.
Y las notas refieren la falta de vigilancia como un fallo en la autoridad y no en los usuarios. Cabe preguntarse por qué es necesario vigilar a una persona que hace uso de su propio espacio público.
PARQUE VENUSTIANO CARRANZA
PACTO POR LA CIUDAD, EN SU ANIVERSARIO
Recientemente se anunció que los tres protagonistas de este artículo, dejarán de estar a cargo del Instituto Estatal del Deporte de Coahuila (Inedec) y pasarán a ser administrados y mantenidos por la Secretaría de Medio Ambiente de Coahuila (SMA).
Una inversión inicial de cinco millones de pesos compró herramientas, máquinas e insumos materiales para comenzar a dar mantenimiento exhaustivo a las áreas verdes.
En el marco de su aniversario número 449, VANGUARDIA decidió apoyarse de herramientas de inteligencia artificial para, como hicieron aquellos niños en el 88, permitirnos soñar e imaginarnos cómo se vieron los espacios antes, ver cómo se ven ahora y cómo podrían verse después.
La autoridad fue enfática en decir que la inversión es eso, inicial, pues se pretende destinar más recursos y que la calidad de los espacios mejore. Para ello es necesario un pacto, un compromiso de que la inversión del gobierno -y por tanto de todos los contribuyentes- valdrá la pena.
La reactivación de estos tres espacios este 2026 debe romper la tendencia de descuido que han tenido. El origen no tiene por qué ser destino.
Sí es posible que autoridades, medios de comunicación y sobre todo la ciudadanía, cumplamos la utopía de tener más y mejores espacios públicos.