Saltillo: contaminación por quema de llantas en ladrilleras, dilema de más de 42 años
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Desde la década de 1980, las ladrilleras representan una disyuntiva en Saltillo: son una fuente de ingresos para numerosas familias, pero también de contaminación del aire
La contaminación del aire de Saltillo por la quema de llantas en ladrilleras es una problemática vigente desde hace al menos 42 años.
Archivo de VANGUARDIA muestra que el Gobierno de Coahuila tiene identificado el problema desde 1984, cuando la entonces Secretaría de Programación y Presupuesto, a través de su funcionario Raúl Villalobos Salas, detectó que la calidad del aire presentaba “tintes graves”.
Entonces se dijo que a la contaminación generada por Zincamex se sumaban las humaredas generadas por las ladrilleras “que queman llantas, petróleo y diésel”.
La Secretaría de Medio Ambiente de Coahuila (SMA) informó este lunes a través de sus redes sociales que su titular, Susana Estens de la Garza, se reunió con Enrique Martínez y Morales, titular de la Secretaría de Inclusión y Desarrollo Social, “para coordinar acciones sobre las ladrilleras en Saltillo”.
“Este trabajo intersecretarial busca proteger el medio ambiente y la salud de las y los saltillenses, mediante la colaboración entre ambas dependencias del Gobierno del Estado”, publicó la dependencia.
La disyuntiva de que las ladrilleras representan tanto una fuente de contaminación como de ingresos para múltiples familias de Saltillo se planteó, según el archivo de este medio, desde febrero de 1988.
En esa fecha se dijo que la contaminación del aire era evidente, aunque su reubicación era un dilema por representar un beneficio social.
“Aquí está la tierra buena para trabajar, gracias a ella nuestro ladrillo es bien aceptado hasta en el extranjero y no la vamos a cambiar”, dijo el entonces ladrillero Urbano Rodarte.
Cálculos de 1988 expusieron que en ese año se produjeron 30 millones de piezas de barro, pero se quemaron cerca de 20 mil toneladas de llantas.
En junio de 1993, tanto la quema de llantas como la descarga de residuos contaminantes a los arroyos de la ciudad se calificaron como “añejos problemas”.
Asimismo, se expuso que la entonces Dirección de Ecología Municipal promovió un estudio integral sobre la industria ladrillera y gestionó la compra de hornos de gas; sin embargo, no se concretaron ambas acciones.
PROBLEMÁTICA QUE APUNTA AL 2027
En enero de este año, la SMA expuso que identificó “puntos calientes” de contaminación de manera satelital. La dependencia expuso que son aproximadamente 120 hornos concentrados en su mayoría al poniente de la ciudad.
Estens de la Garza dijo entonces que “no se puede terminar con esta actividad de un día para otro porque también es un problema social y económico. Lo que tenemos que hacer es avanzar hacia una tecnología menos contaminante, respetando la actividad, pero con el foco puesto en la salud pública”.
Un reportaje realizado por VANGUARDIA en diciembre del año pasado expuso que las familias de ladrilleros tienen dificultades para subsistir económicamente, particularmente en los meses de frío y lluvia, cuando se complica el secado del ladrillo al aire libre.
“Salgo raspando con las rayas. Hay veces que meto mi sueldo para completar. Muchas de las veces se ve que está fácil, pero no, batalla uno aquí para subsistir”, dijo en esa fecha el encargado de una de las ladrilleras cercanas al bulevar Nazario Ortiz Garza, que prefirió mantenerse en el anonimato.