Saltillo, escala de aves migratorias: registros siguen su paso por la ciudad
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El reciente avistamiento de un águila pescadora en la Ciudad Deportiva forma parte de un fenómeno recurrente; observadores documentan la llegada de patos, gaviotas y pequeñas aves que encuentran alimento y descanso en distintos puntos de la región
El águila pescadora observada recientemente en la Ciudad Deportiva de Saltillo no es una visitante desconocida para quienes llevan años documentando las aves de la región. Su presencia ha sido registrada en distintas temporadas y, de acuerdo con observadores locales, forma parte de los desplazamientos de especies que encuentran alimento y refugio temporal en cuerpos de agua, matorrales y áreas verdes de la ciudad.
Lo que para algunos saltillenses representa un avistamiento extraordinario, para quienes estudian y registran aves constituye una oportunidad de documentar el comportamiento de las especies migratorias.
Juan Manuel Ramírez, de la Dirección de Investigación de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro (UAAAN), explicó que plataformas como eBird permiten consultar observaciones anteriores y conocer en qué períodos se ha reportado determinada especie. Así ocurre con el águila pescadora, cuya presencia en la Ciudad Deportiva ha sido documentada en diferentes años.
¿POR QUÉ REGRESA EL ÁGUILA PESCADORA?
La explicación se relaciona con la disponibilidad de alimento. El águila pescadora es una rapaz especializada en capturar peces, por lo que suele encontrarse cerca de lagos, presas y otros cuerpos de agua. Los observadores explicaron que la Ciudad Deportiva reúne condiciones favorables para su alimentación, lo que ayuda a entender por qué ha sido localizada ahí en distintas ocasiones.
En contraste, recordaron que un ejemplar apareció anteriormente en una charca de la UAAAN, pero permaneció solamente algunos días. Según su interpretación, la ausencia de peces en ese cuerpo de agua limitó las posibilidades de que permaneciera más tiempo. La especie, por tanto, no necesariamente utiliza todos los sitios de la misma manera: algunos pueden ofrecer alimento, mientras otros funcionan únicamente como puntos de paso.
EL FRÍO MOVILIZA A LAS ESPECIES
Los cambios de temperatura son uno de los factores que los observadores consideran al planear sus recorridos. Cuando se presentan frentes fríos o modificaciones en las condiciones meteorológicas, los observadores suelen visitar espacios donde han encontrado aves migratorias anteriormente.
Pedro Benjamín Dávila Valdez, responsable de Biodiversidad del Centro de Educación Ambiental y Vigilancia Climática de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC), explicó que estas condiciones pueden coincidir con la llegada de especies que no suelen observarse regularmente en la región.
Durante los últimos años, los integrantes de Amigos Pajareros han documentado apariciones que consideran poco habituales. Entre ellas mencionaron un colibrí cabeza roja observado durante la pandemia, cuya presencia llamó su atención por tratarse de una especie asociada principalmente con otras regiones del país.
También relataron el avistamiento de una gaviota de cola hendida que sobrevoló la Ciudad Deportiva sin detenerse. En otro recorrido, realizado en La Joya, observaron una parvada de más de 50 gaviotas de Franklin. Los entrevistados también mencionaron registros de pelícanos y otras especies cuya presencia no esperaban encontrar en determinados sitios. Aunque estos avistamientos pueden relacionarse con condiciones meteorológicas, los observadores reconocieron que no siempre es posible anticipar su aparición.
LA NARRO RECIBE A SUS PROPIOS VISITANTES
La Ciudad Deportiva no es el único sitio de interés. En la UAAAN, la combinación de charcas, matorrales, campos de cultivo y vegetación ofrece distintos ambientes para las aves.
Durante un recorrido de VANGUARDIA, los observadores mostraron algunos de estos espacios y explicaron qué especies suelen encontrarse en cada uno. En la charca registraron recientemente patos pico anillado y tepalcates, mientras que en áreas de cultivo y vegetación comenzaron a aparecer pequeñas aves migratorias. Entre las identificadas durante la caminata estuvieron perlitas azul gris y chipes, que se desplazaban entre árboles y arbustos.
Los especialistas explicaron que algunas especies llegan para permanecer durante una temporada, mientras otras continúan hacia regiones más al sur. En determinados casos, su presencia puede ser tan breve que solamente quienes se encuentran observando en ese momento consiguen documentarla.
LOS REGISTROS AYUDAN A RECONOCER TEMPORADAS
La información acumulada durante años permite consultar cuándo fue observada una especie y en qué localidades ha aparecido. Los integrantes de Amigos Pajareros utilizan principalmente eBird y iNaturalist para documentar sus hallazgos. La primera plataforma está especializada en aves, mientras que la segunda también permite registrar otros organismos.
Los datos de especie, fecha y ubicación hacen posible consultar antecedentes y comparar observaciones de distintos períodos. Sin embargo, los especialistas reconocieron que una sola observación no basta para determinar cambios en una población o establecer modificaciones permanentes en una ruta migratoria.
Por ello, la continuidad de los registros es importante. Un ave que aparece una sola vez puede representar un hallazgo inusual. En cambio, observaciones repetidas durante diferentes años pueden ayudar a reconocer su presencia estacional en determinada localidad. Ese es el valor que los entrevistados encuentran en documentar visitantes como el águila pescadora.
LOS RIESGOS DE MIGRAR POR LA CIUDAD
El paso de aves por espacios urbanos también implica riesgos. Los observadores advirtieron que algunas especies, especialmente las que realizan desplazamientos nocturnos, pueden chocar contra ventanas, cristales y otras estructuras.
Explicaron que la iluminación artificial y las superficies transparentes o reflejantes representan obstáculos para animales que atraviesan zonas urbanizadas. Recordaron casos de aves lesionadas tras impactarse contra estructuras y señalaron la importancia de adoptar medidas que permitan hacer visibles los cristales.
A ello se suman otras amenazas, como la alteración de espacios naturales y las perturbaciones ocasionadas por personas que intentan acercarse demasiado a los ejemplares. Los entrevistados recomendaron no perseguir aves, evitar manipular nidos y mantener una distancia prudente durante la observación.
¿DÓNDE Y CÓMO OBSERVARLAS?
Para quienes desean comenzar, los especialistas identificaron distintos puntos de interés en Saltillo y sus alrededores. La Ciudad Deportiva destaca por su cuerpo de agua y los registros de aves acuáticas, entre ellos el águila pescadora. La UAAAN ofrece ambientes diferentes, desde charcas hasta zonas de cultivo y matorral, donde pueden encontrarse otras especies. Los observadores también realizan recorridos por La Joya, Palo Blanco y el Rancho Ganadero Los Ángeles, aunque la presencia de aves depende de la temporada y las condiciones de cada sitio.
Dávila recomendó comenzar con binoculares y una guía de identificación. También sugirió utilizar aplicaciones como Merlin, que permite apoyarse en sonidos y fotografías para reconocer especies. La observación puede comenzar incluso en jardines y parques urbanos, donde aves residentes y migratorias encuentran alimento o descanso.
MÁS QUE VISITANTES TEMPORALES
Además del interés que despiertan entre los observadores, las aves desempeñan distintas funciones ecológicas. Los especialistas explicaron que algunas contribuyen a la dispersión de semillas, otras participan en el control de insectos y varias forman parte de cadenas alimenticias que mantienen relaciones entre diferentes especies. Su presencia también puede aportar información sobre las condiciones de determinados ambientes, aunque evaluar la salud de un ecosistema requiere considerar otros indicadores.
Para los observadores, la llegada de aves migratorias recuerda que Saltillo forma parte de movimientos naturales que rebasan sus límites urbanos. Mientras algunas especies permanecen durante semanas o meses, otras pueden cruzar la región en cuestión de horas. Que su paso quede documentado o pase inadvertido puede depender de alguien que se encuentre observando en el momento adecuado.