Saltillo: llaman a proteger inmuebles del Hospital Universitario, Café Oso y Hotel Urdiñola

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Saltillo
/ 18 abril 2026

Expertos urgen a evitar el fachadismo, realizar estudios antes de demoliciones y a aprovechar el patrimonio como un recurso y no como un obstáculo para el progreso

En el marco de la conmemoración por el Día Internacional de los Monumentos y Sitios, este 18 de abril, especialistas en arquitectura destacaron la urgencia de proteger la fisonomía urbana de Saltillo ante la pérdida acelerada de edificios históricos.

Arturo Villarreal Reyes, subdirector de patrimonio cultural de la Secretaría de Cultura, subrayó que el patrimonio representa la memoria construida de los pueblos.

$!El Hospital Universitario de Saltillo fue señalado por especialistas como un inmueble de alto valor arquitectónico del siglo XX que carece de protección legal suficiente.

El funcionario hizo un énfasis especial en la arquitectura correspondiente al siglo XX, la cual carece de una protección legal suficiente en la entidad actualmente.

Ejemplificó con inmuebles emblemáticos que forman parte de la identidad moderna de la ciudad y que hoy se encuentran en riesgo de ser alterados o destruidos de manera permanente.

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“El Hospital Universitario no está protegido y cada vez está más alterado, entiendo las necesidades del crecimiento. Es un edificio de 1950, maravilla en cuanto al color y la arquitectura moderna de ladrillo y cristal. Otro edificio también de 1947 al 50 es Los Molinos y Tostadores, S.A., popularmente conocido como Café Oso”, señaló el arquitecto.

$!El arquitecto Arturo Villarreal Reyes advirtió sobre la falta de protección legal para inmuebles del siglo XX y el riesgo de su pérdida en Saltillo.

Asimismo, incluyó en esta lista de protección necesaria al Hotel Urdiñola, construido en el año de 1943 bajo un diseño neocolonial. Villarreal Reyes expuso que estas obras, además de ser funcionales para la vida diaria, representan piezas de arte que no pueden ser destruidas bajo la justificación del crecimiento urbano.

El funcionario también agregó que actualmente existe preocupación por demoliciones que se realizan sin estudios previos o sin contar con la autorización correspondiente de las autoridades.

Comparó estas acciones con la pérdida de documentos históricos que no podrán ser recuperados jamás por la sociedad saltillense en el futuro.

“Me preocupa mucho las demoliciones en las manzanas fundacionales sin estudios donde nuestra identidad, nuestro patrimonio, puertas, ventanas, rejas, pisos, vigas se van a la basura sin estudio previo. Es como mutilar una parte del cuerpo y tirarlo a la basura sin estudios previos”, afirmó.

EL PROGRESO NO SON DEMOLICIONES

Otro de los riesgos señalados durante su intervención fue el fenómeno conocido como “fachadismo”, donde se conservan únicamente los muros frontales de una propiedad mientras el interior es vaciado para otros fines comerciales.

Villarreal Reyes explicó que este proceso quita la cualidad de originalidad a las construcciones tradicionales de la región.

“No queremos que nuestra ciudad caiga en un fachadismo donde la fachada se sostiene por sí sola y atrás queda vacío. Vano, de ahí viene la palabra vanidad, hueco. Es importante conservar la casa y aprender a darle valor a todas las porciones”, expuso.

Por su parte, la arquitecta Karla Mariana Martínez Flores, también participante de las charlas de la Secretaría de Cultura, centró su reflexión en la conservación como una condición indispensable para la permanencia de la memoria colectiva.

En ese sentido, rechazó la idea de que la preservación de monumentos responda meramente a un sentimiento de nostalgia por el pasado de la ciudad.

Martínez Flores destacó que las ciudades deben ser entendidas como huellas del tiempo conformadas por diversas capas históricas que se superponen y advirtió que la falta de regulación compromete la continuidad histórica del centro de Saltillo como un soporte material de los recuerdos de sus habitantes.

La especialista criticó la lógica de prosperidad que se basa exclusivamente en la renovación y el aprovechamiento inmediato del suelo.

Señaló que actualmente se percibe al patrimonio histórico como un obstáculo para el desarrollo en lugar de un componente activo que aporta valor cultural y urbano.

$!Inmuebles como el del Café Oso fueron señalados como parte de la identidad arquitectónica en riesgo.

“El progreso no se mide en demoliciones. Conservar no significa detener el crecimiento y tampoco significa negarse a la transformación, sino que implica cuestionarse más allá de la idea que tenemos de progreso de que se mide comúnmente en demoliciones, en sustituciones, en obra nueva”, aseguró la arquitecta.

Finalmente, Villarreal Reyes recordó que la arquitectura tradicional y el patrimonio construido son factores de arraigo únicos para la tierra.

“La demolición de la arquitectura siempre es la pérdida, siempre implica la pérdida de una página o media página o un capítulo completo de nuestra historia. Sin ello solamente quedaría la catedral y todo arrasado y un oxxo en cada esquina”, concluyó el arquitecto.

Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Nuevo León y reportero de la sección local en VANGUARDIA.

Cubre temas de movilidad, desarrollo urbano, medio ambiente y turismo. Ha dado seguimiento a la evolución de la sequía en Coahuila, la reestructuración del transporte público en Saltillo, monitoreo de la calidad del aire y conservación de inmuebles catalogados como patrimonio en el Centro Histórico. Además, colaboró en la realización de los primeros mapeos de esculturas y murales en Saltillo.

Ha realizado diversos cursos de actualización, como el de periodismo de investigación de Grupo Reforma en 2025.

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