Saltillo: madre y su hijo (con discapacidad) caminan hasta dos horas para llegar a la escuela; piden mejorar calles
Su auto ya se descompuso cuatro veces. Las piedras y los desniveles de la calle impiden que Víctor pueda usar su andadera, necesaria ante su parálisis cerebral hepática
Para Yessica Guadalupe y Víctor Uriel de ocho años, acudir todos los días a la escuela es un pesar que se agrava con los años por causa de la naturaleza y por falta de atención gubernamental.
Herramientas como Google Maps indican que entre su casa y la escuela primaria Alfonso Reyes hay una distancia de 1.5 kilómetros, que teóricamente se recorre en ocho minutos en automóvil y 25 minutos caminando.
Sin embargo, la irregularidad de la calle San Juan -en la colonia del mismo nombre- ante la falta de pavimentación, así como la parálisis cerebral hepática de Víctor hacen que el traslado se convierta en un viaje de ida y hasta dos de regreso.
“El piecito él lo mete y ahorita anda medio tambaleándose y le digo ‘tenemos que caminar’. Tengo mi carro, pero ya se me descompuso tres o cuatro veces por lo del camino y ya no lo pude arreglar. Dije, ‘Ya para qué lo arreglo, se me va a seguir descomponiendo’”,expone.
La calle San Juan en la que viven Yessica, Víctor y Estrella -su hermana- no tiene pavimento, banquetas, luminarias, drenaje ni agua potable. No están en una zona rural de Saltillo, pero su casa está justo en el límite del polígono de la ciudad. Metros más arriba comienza el polígono del Área Natural Protegida de la Sierra de Zapalinamé.
El acceso a la colonia es complicado incluso en automóvil. Un recorrido realizado por VANGUARDIA el pasado martes 14 de abril constató que el camino presenta importantes desniveles y grandes piedras expuestas. No suben los camiones, ni los del transporte público ni los de la basura.
Es en estas condiciones que Víctor no puede usar su andadera, aunque su mamá tiene que cargarla para que la pueda utilizar en la escuela. Además carga su mochila y su lonchera bajo el sol.
Si bien Víctor y Estrella hacen el recorrido dos veces, Yessica lo hace cuatro veces al día, pues una vez que deja a sus hijos en la escuela, regresa a su casa y luego va por ellos a la hora de la salida en el turno vespertino.
“Son cuatro vueltas que doy al día, es mucho tiempo. La Morelos es la combi que pasa más cerca pero no suben hasta acá por lo mismo del camino, no tenemos transporte hasta acá y hay transporte escolar en la escuela. A veces los vecinos ya me echan un ride para abajo con el niño”, expone Yessica.
También narró que las piedras expuestas ya provocaron que Víctor resbalara y cayera, provocándole una herida en la cabeza que tuvo que ser curada en la Cruz Roja.
De acuerdo al Censo Nacional de Población y Vivienda del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) con datos recogidos por el Consejo para la Planeación Estratégica de Largo Plazo de La Región Sureste del Estado de Coahuila (Coperes), en Saltillo hay 501 manzanas en las que ninguna de sus vialidades tiene pavimento.
Además, mil 140 manzanas no cuentan con banqueta en ninguna de sus calles y solo 619 de las 12 mil 446 manzanas -es decir el 4.97 por ciento- cuentan con rampas para personas con discapacidad o movilidad limitada.
COMENZÓ A CAMINAR DE A POCO
La movilidad motriz de Víctor ha mejorado en los últimos años pues asiste tres veces a la semana al Centro de Rehabilitación Infantil Teletón (CRIT), pues aprendió a caminar tarde para un niño de su edad.
“Él no caminaba nada. A los 8 meses él no sostenía su cuello, no tenía control de cuello ni nada. Y ahorita sí batalla para caminar se le mete mucho su piecito. Como le afectó la movilidad del lado izquierdo, él batalla mucho para caminar”, agregó Yessica.
No obstante, también comentó que en meses recientes ha comenzado a presentar convulsiones, por lo que tiene que gastar cerca de 500 pesos mensuales para su medicamento.
Esta condición ha representado una problemática familiar luego de que el esposo de Yesica es ayudante de mecánico, por lo que el trabajo y el ingreso no es constante, mientras que ella es ama de casa y vende regalos o comida por temporadas.
La calle y la colonia San Juan además presenta un evidente problema de perros callejeros, que también han representado una preocupación para Yesica por la movilidad limitada de Víctor.
“Un tiempo tuvimos un problemita con una vecina por un perro que era muy agresivo, en la mañana lo soltaba y no podían los niños andar ahí afuera porque se les echaba encima. Hay otros perros que son carroñeros, se comen los mismos animales. La verdad, a sí me da miedo y más por él que no puede correr bien”, apuntó.
ANALIZAN CAMBIARLO A UN CAM...AUNQUE MÁS LEJOS
Por ahora, una medida que han tomado en conjunto las maestras y la mamá de Víctor ha sido mantener sus libros y sus materiales de clase en el salón.
Sin embargo, también han concluido que necesita educación especial, lo que implica cambiarlo a un Centro de Atención Múltiple (CAM) en la colonia Valle de las Flores, lo que complicaría aún más su traslado.
“Ya nos dijeron en la escuela que es más preferible que él entre a un CAM a que esté aquí en la escuela normal. Me dicen ‘lo puedes traer dos días a la escuela y tres días al CAM, pero es en el Valle de las Flores. Entran a las 8 de la mañana y salen a las 12, sería irme en la combi o ya sería que me moviera mi esposo pero ahorita la verdad no puede”, concluyó.