Saltillo: restauranteros enfrentan alzas en carne y verduras; buscan mantener precios
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Empresarios de negocios de hamburguesas reportan incrementos constantes en sus insumos básicos que encarecen la operatividad diaria
Empresarios del ramo restaurantero en Saltillo que se dedican a la venta de hamburguesas coincidieron en que han sufrido incrementos en los precios de sus principales insumos, situación que ha impactado fuertemente en sus costos de operación.
Mauricio Silva, propietario del establecimiento Wicho Burger, explicó que cada año enfrentan la misma situación de encarecimiento en verduras, pan y carne, por lo que recopilan los aumentos para subir sus precios de venta al público solamente una vez al año, a finales de noviembre o principios de diciembre.
Por su parte, Hegel Cifuentes, del negocio California Burger, expuso que durante el inicio de este 2026 han registrado incrementos constantes y sin previo aviso.
Ambos entrevistados coincidieron en que la carne es el producto que ha registrado los mayores aumentos en el último año. Silva detalló que la pulpa taquera pasó de los 110 o 115 pesos a cotizarse entre 140 y 150 pesos actualmente.
En ese mismo sentido, Cifuentes relató que un kilogramo de carne de la misma calidad que el año pasado se adquiría entre 125 y 135 pesos, actualmente se encuentra en un rango de 180 a 190 pesos, lo que los obliga a buscar nuevas mezclas en el alimento para mantener sus negocios.
Los comerciantes también coincidieron en la alta volatilidad de los precios en las verduras diarias. Cifuentes afirmó que el costo de estos productos incrementa repentinamente, poniendo como ejemplo que una caja puede costar 300 pesos un día y amanecer en mil pesos al día siguiente.
Sobre este rubro, Silva detalló que la caja de tomate ha llegado a rondar entre los 600 y 700 pesos, mientras que la caja de aguacate mediano alcanza hasta los 700 pesos, y la caja de papa precocida y sazonada subió de 480 a 610 pesos en los meses recientes.
Para hacer frente a estos gastos operativos, Silva mencionó que tratan de mantener los precios de sus hamburguesas y ganar poco para no afectar a las familias, absorbiendo también los recibos de agua por 2 mil pesos y el pago bimestral de 18 mil pesos de energía eléctrica derivado de los cuartos de refrigeración.
“Tratamos de no tener mermas, de cortar solamente lo necesario, cortar la lechuga de más si al otro día ya no sirve, el tomate también. La carne también, cocer nada más la carne, calcularle nada más lo que sea la venta”, comentó Silva.
Por otro lado, Cifuentes señaló que para evitar perder la calidad de sus hamburguesas y absorber los aumentos del 200 o 300 por ciento en las verduras sin subir los precios de venta cada semana, tuvieron que buscar nuevos distribuidores.
El empresario relató que cambiaron la producción de carne fresca diaria por el uso de carne procesada, la cual disminuye los costos operativos manteniendo una buena calidad.
CIERRAN SUCURSAL POR CONSTANTES AUMENTOS
La suma del incremento de insumos, la volatilidad de los precios y la necesidad de absorber las pérdidas económicas provocó que California Burger cerrara definitivamente una sucursal ubicada al sur de la ciudad tras un año y medio de funcionamiento, luego de registrar ventas bajas entre semana.
Cifuentes explicó que a raíz de los problemas arancelarios con Estados Unidos, los trabajadores de la zona sur modificaron sus patrones de consumo, limitando sus salidas a comer a establecimientos exclusivamente para los fines de semana.
“Se abrieron muchísimos restaurantes en la zona, el sur ha tenido un boom en los últimos dos años de comercio y la gente se dispersa entre todos los restaurantes”, expuso Cifuentes.