Saltillo se pinta de azul; miles celebran campeonato de Cruz Azul en la Alameda
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La Alameda Zaragoza volvió a consolidarse como el principal punto de reunión para celebraciones deportivas, congregando a aficionados de distintas edades y generaciones
Con banderas, espuma, tambores y familias completas, aficionados del Cruz Azul abarrotaron la noche de ayer domingo el cruce de Victoria y Purcell, en Saltillo, para celebrar el campeonato tras la final disputada ante Pumas.
Desde poco después de las 21:20 horas comenzaron a llegar los primeros vehículos pitando y ondeando banderas, mientras vendedores ambulantes se preparaban para recibir a la afición que, con el paso de los minutos, convirtió la Alameda Zaragoza y calles aledañas en el epicentro de los festejos.
Camionetas decoradas con banderas, motociclistas, peatones, tambores, humo y espuma en aerosol formaron parte del ambiente que no dejó de crecer durante más de una hora. Los cánticos de “olé, olé, olé, azul, azul” retumbaron entre las calles del Centro Histórico, mientras cientos de personas bailaban, gritaban y se abrazaban al grito de “somos campeones”.
La circulación en la calle Victoria comenzó a saturarse debido a la fila de automóviles que buscaban pasar por el punto principal de celebración, extendiéndose hasta la Plaza de la Nueva Tlaxcala e incluso parte de la calle Allende. En algunos momentos, uno de los carriles quedó bloqueado por la concentración de aficionados.
Familias completas acudieron al festejo. Niños pequeños con playeras del equipo, adultos mayores, parejas e incluso personas acompañadas de sus mascotas formaron parte de la celebración, que para las 22:15 horas ya reunía a más de mil personas, sin contar a quienes seguían circulando en vehículos pitando constantemente.
A lo largo de la noche, decenas de vehículos circularon repetidamente por el primer cuadro de la ciudad con mensajes escritos en los cristales como “Cruz Azul campeón” y “La Décima”, mientras aficionados sacaban medio cuerpo por las ventanas para ondear banderas o cantar junto al resto de la multitud. Algunos automóviles llevaban bocinas conectadas reproduciendo himnos y canciones relacionadas con el equipo.
Aunque el ambiente se mantuvo principalmente festivo, la magnitud de la concentración obligó a una constante vigilancia policial. Patrullas realizaron recorridos permanentes y elementos de seguridad observaron la celebración desde distintos puntos para mantener el flujo vehicular y prevenir incidentes, mientras los aficionados seguían llegando a la Alameda para sumarse a los festejos.
“Para mí significa mucho porque mi hijo está conmigo; mi otro hijo no está aquí, pero sé que él está festejando fuera de Saltillo”, compartió uno de los aficionados entrevistados, quien aseguró seguir al equipo de toda la vida.
Otro seguidor relató que lleva cerca de 40 años apoyando al Cruz Azul y describió el campeonato como un momento especialmente significativo luego de años de frustraciones deportivas.
“Siempre han sido angustiantes los juegos de Cruz Azul. Ya cuántas veces hemos estado a punto y terminamos perdiendo, pero somos fieles”, expresó.
Alfredo Martínez, aficionado desde 1978, consideró que la afición del Cruz Azul es una de las más grandes del país y señaló que el campeonato representa “una alegría para uno y para la familia”.
Los seguidores coincidieron en que la Alameda se ha convertido desde hace años en el punto de reunión para festejos deportivos en Saltillo, independientemente del equipo campeón.
“Este es el punto de referencia de todas las aficiones”, comentó otro grupo de seguidores que acudió acompañado de esposas, hijos y nietas.
La emoción también estuvo presente entre quienes no crecieron siguiendo al equipo, pero terminaron integrándose a la pasión familiar. Andrea, una de las asistentes, explicó que comenzó a interesarse por el futbol gracias a su esposo y aseguró que el campeonato la emocionó especialmente al verlo feliz después de tantos años apoyando al club.
“Es una afición muy fiel, muy leal, que, a pesar de que a veces le vaya mal, ahí está”, comentó.
Con el paso de las horas, la Alameda y sus alrededores continuaban teñidos de azul entre humo, cánticos y banderas que seguían ondeando en medio de la celebración.