Se movilizan ambientalistas en la Alameda de Saltillo contra extracción de gas no convencional
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El movimiento Noreste Sin Fracking busca concientizar a la ciudadanía sobre los posibles riesgos ambientales relacionados con la técnica de extracción
En un esfuerzo por concientizar a la ciudadanía sobre los posibles riesgos ambientales asociados con la fracturación hidráulica, integrantes del frente común Noreste Sin Fracking realizaron una jornada informativa y de movilización pacífica en la Alameda Zaragoza de Saltillo.
La actividad tuvo como propósito generar un espacio de diálogo con la sociedad y brindar información sobre los posibles impactos de esta técnica utilizada para la extracción de hidrocarburos. La Alameda Zaragoza fue elegida como punto de encuentro debido a su relevancia como espacio público para familias y organizaciones sociales.
“Pensamos que una activación también es una movilización. Nos interesa mucho hacer un espacio donde se pueda platicar sobre el tema y donde las personas puedan intercambiar información”, explicó el vocero de Noreste Sin Fracking.
El representante detalló que el movimiento no contempla marchas masivas por el momento, sino realizar trabajo comunitario. “Una marcha tal vez no es lo indicado, sino más bien hacer trabajo de base y conocer más personas”, puntualizó.
Noreste Sin Fracking agrupa a 150 organizaciones civiles que rechazan las propuestas para desarrollar este método de extracción. La red abarca colectivos del norte del país, principalmente de los estados de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas.
Esta activación de Saltillo se suma a las protestas realizadas previamente en otros puntos de la región. Un día antes se registró una movilización similar en la Explanada de los Héroes, frente al Palacio de Gobierno en Monterrey.
El vocero cuestionó la viabilidad del fracking señalando recientes incidentes en la industria petrolera nacional, como el incendio del pozo Creems y una fuga masiva en el Golfo de México. “PEMEX ha demostrado negligencia y poca transparencia de datos”, afirmó.
Finalmente, la organización hizo un llamado a las autoridades federales y estatales para reconsiderar esta técnica. Advirtieron que el método es sumamente complejo de operar y monitorear, lo que eleva el riesgo para las comunidades locales.