Paperos de Coahuila abusan de agroquímicos
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Un especialista evaluó la papa que se cosecha en Nuevo León y Coahuila. La conclusión: cara, bonita y baja en nutrientes. Proponen usar alternativas más sanas para darle garantía de calidad al consumidor
La introducción a México de variedades inadecuadas de papa y semillas procedentes de Europa y Norteamérica, ha provocado un desequilibrio ecológico y detonado la actual crisis que sufre el sector papero en las regiones de Coahuila y Nuevo León.
Así lo advierte Víctor Manuel Parga Torres, especialista del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias en la entidad y doctorado en mejoramiento genético de plantas.
Parga Torres revela que a consecuencia de la entrada de variedades extranjeras de papa hacia las zonas de Arteaga y Galeana, se han desencadenado enfermedades y plagas difíciles de controlar y que han sido combatidas por los productores mediante el uso irracional de agroquímicos, contaminando las tierras y elevando ostensiblemente los costos de producción.
"Ellos mismos lo aceptan: antes la región era un emporio papero y ahora las tierras están explotadas por el abuso de fertilizantes y por la falta de rotación y la falta de reincorporación de vegetales. La tierra está muy contaminada, imagínate el futuro que les vamos a dejar a nuestros hijos".
Refiere que el problema tuvo su origen a principios de la década de los noventa, cuando los productores del país y la región empezaron a introducir variedades adecuadas a las exigencias de la industria, dado el boom de la comida rápida y las papas fritas, pero no adaptables al medio natural de la zona.
"Los productores buscaban variedades precoces que para ellos requirieran menos insumos, sin embargo por ser precoces, y bajo las condiciones adversas que tenemos en nuestra región, estas variedades eran altamente susceptibles a las enfermedades, a las plagas, al granizo, a la sequía y a las altas temperaturas, y esto disparó sus costos de producción".
Este investigador, que ha dedicado 22 años al estudio y generación de variedades de papa adaptadas a la zona de Nuevo León y Coahuila, declara que por ello no es extraño que hoy el valor de la producción de papa en México sea cinco veces mayor que en Estados Unidos y Holanda.
Ello debido a la cantidad de insumos que requieren estas variedades extranjeras, en cuyo ciclo de producción se realizan de 30 a 50 aplicaciones de pesticidas y otros productos que son utilizados para prevenir enfermedades como el tizón tardío.
"Los ingredientes activos de estos productos son el manganeso, el zinc, el fierro y el cobre, son compuestos pesados y altamente tóxicos para la fauna benéfica, y la causa de que se haya disparado la punta morada es que se bajaron drásticamente las poblaciones de la fauna benéfica, por tantas aplicaciones de fungicidas las plagas quedaron solas y se multiplicaron.
"Se ha invertido mucho dinero en la producción de insectos benéficos, pero de qué nos sirve si van a pasar las fumigaciones, los insectos que producimos acá afuera los matamos en el campo con las fumigaciones que realizamos".
- ¿Ellos se comen estas papas? -
"Se han escuchado comentarios de que ni ellos mismos se la comen...".
Parga Torres informó que debido a esta situación, la totalidad de la papa que se está cosechando en Coahuila y Nuevo León es de mala calidad, por sus bajas características nutricionales.
"El 90 por ciento de la producción en esas variedades es agua, solamente el 10 por ciento es sólido nutriente, es muy alto el costo que estamos pagando por variedades bonitas, pero que no son nutritivas, que nos están costando en agroquímicos y nos están degradando el ambiente.
"En el año 2000 tuve noticia de que alrededor del 35 por ciento de las papas que se producían en la región, estaban siendo rechazadas por industrias como Sabritas debido a la mala calidad, como resultado de la punta morada".
Y explica que esta tendencia de los tecnócratas de adoptar las variedades que se producen en otros países, ha generado la desaparición de especies de papa silvestres y criollas que le permitían al INIFAP desarrollar semillas mejoradas, que por su resistencia a enfermedades y plagas, disminuirían hasta en un 60 por ciento el uso de agroquímicos.
Detalla que el Programa Nacional de Papa del INIFAP, del cual forma parte, ha generado a la fecha alrededor de 30 variedades resistentes a enfermedades como el tizón tardío, de las cuales hoy no se produce ni el 5 por ciento, cuando hasta la década de los noventas alrededor del 30 ó 35 por ciento de la superficie era sembrada con semillas generadas por este Instituto.
"Los productores desplazaron a la variedad alpha, una especie rústica originaria de Holanda que se empezó a sembrar desde la década de los cincuenta y que hasta mediados de los noventa ocupaba el 70 por ciento de las superficie, el otro 30 por ciento restante se sembraba con variedades mexicanas resistentes al tizón tardío.
"Incluso algunos investigadores que han venido de otras partes del mundo, se preguntan que cómo es posible que estemos utilizando variedades que nos están costando mucho por el uso de agroquímicos, cuando tenemos variedades que dan respuesta a nuestras condiciones ambientales".
Víctor Manuel Parga Torres habló también sobre la urgencia de que las autoridades competentes realicen estudios de agua y nutrición, a fin de determinar la magnitud de los efectos que ha provocado el abuso de agroquímicos a nivel de mantos freáticos, impacto a la fauna y daños al organismo humano.
"Se debe hacer una revisión de qué productos se están utilizando, medidas de seguridad para los trabajadores y las medidas de seguridad para el consumidor, porque aquí va la salud tanto del consumidor, como del productor y del jornalero, principalmente.
"Un estudio que realizamos posterior a la cosecha, dio como resultado de 30 a 50 por ciento de residualidad de nitrógenos y potasio en la tierra y esto es un exceso y esos químicos se quedan ahí para el siguiente ciclo, en el que no se siembra papa ni otra cosa. Las yerbas se multiplican rápidamente y tienen un crecimiento exuberante, debido a que esta tierra está sobrefertilizada, y estas yerbas se convierten en hospederos de las plagas".
Comentó que esta fenómeno ha sido producto del desconocimiento que los productores padecen respecto de la planta de papa y sus condiciones de producción.
"Ellos siempre han dicho que son los más tecnificados, están muy bien en el área de infraestructura, maquinaria, principalmente, pero en el área técnica, que es el manejo del cultivo, están muy mal, porque no saben las condiciones básicas que requiere la planta de papa para producir. No saben las condiciones que se tienen aquí en la región y que son indeseables para el cultivo de las variedades que están introduciendo".
Al mismo tiempo subrayó la conveniencia de que los productores trabajen en coordinación con los centros de investigación, en el desarrollo de estudios experimentales que favorezcan la generación de nuevas variedades resistentes a síndromes como la punta morada.
"Ha faltado apoyo institucional para la investigación de este tipo de problemas. Tampoco tenemos apoyo de los productores. Desde hace años los productores están siendo asesorados por las casas de agroquímicos, que lo único que les conviene , como negocio, es vender sus productos".
El experto en papa planteó la necesidad de que organismos como el INIFAP retomen sus proyectos de investigación sobre generación de nuevas de variedades de esta planta, vital para la seguridad alimentaria del planeta.
"Debemos retomar el mejoramiento genético para generar las variedades que se adecúen a nuestras condiciones de ambiente, a nuestras condiciones de manejo de anaquel, de mayor durabilidad y calidad nutritiva para el consumidor.
"En los ochentas el INIFAP era el líder de investigación en toda Latinoamérica, pero con el Tratado de Libre Comercio y la mentalidad de los tecnócratas de traer variedades de otros países que ellos visitaban, el problema empeoró".
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La solución!!!
Ante esta perspectiva el Comité Estatal de Sanidad Vegetal, a través de su Laboratorio de Insectos Benéficos, ha venido realizando una campaña permanente a favor del uso del control biológico entre grupos de productores agrícolas en la región.
Así lo informa David Valdés Gay-tán, director de este centro de experimentación fundado en Saltillo hace 11 años y en el que se cultivan diversos tipos de insectos para el combate de plagas, que afectan a especies como manzana, nuez, melón, elote y papa.
"Se hace un censo, se verifican cuántos productores hay, qué superficies tienen sembradas... y si solicitan el material la gente del Comité se los llevan hasta sus huertas y aparte de darles estos servicios se les ofrece monitoreo de plagas, temperaturas, horas calor, humedad.
"Esto con el fin de poder determinar en qué punto la plaga va a estar en su pico alto y sugerirles que si van a aplicar insecticidas lo hagan de manera adecuada, en el momento preciso en que la plaga vaya a causar daño. Lo que hacemos es acercarles esta herramienta, para incrementar las poblaciones de insectos que se llegaron a matar con el uso de insecticidas o que fueron desplazadas".
Valdés Gaytán explica que entre las bondades principales del combate de plagas mediante el uso de insectos benéficos, sobresale el hecho de que:
"Eliminan o reducen drásticamente la utilización de agroquímicos contaminantes de los mantos freáticos, del aire. No hay intoxicaciones, no hay ningún daño colateral, ni a la persona ni al ambiente y además son baratos".
Advierte que mientras una aplicación de insecticida puede costar hasta 600 pesos por hectárea, si se toma en consideración el precio de los tóxicos, la mano de obra y el empleo de tractores, el control biológico no supera los 22 pesos por hectárea.
"En cambio el costo beneficio es bastante favorable, estamos calculando que sea de uno a 96 pesos, por ejemplo en la manzana, por un peso que le invertían al control biológico estaban sacando a la cosecha cerca de 96 pesos de ganancia".
Y revela, en contraste, que la mayoría de los insecticidas presentes en el mercado ejercen una acción limitada sobre plagas como la paratrioza, el pulgón y la palomilla de la papa.
"Lo que hacen los insecticidas es que a los 15 días regresa la plaga y regresa resistente y con el insecto benéfico no, quizá controla la plaga en 15 ó 20 días, pero la mantiene así durante todo el ciclo, mientras sigamos con nuestras liberaciones adecuadas".
Por otra, parte señala que los insectos benéficos, producidos en este laboratorio de manera artesanal, tienen una eficiencia del 95 por ciento en el control de depredadores.
"Hay que dejar de usar insecticidas o tratar de usarlos de manera más reducida y utilizar más otras alternativas, para tener resultados que sean diferentes a los que hemos tenido siempre".
Habla además sobre la necesidad inminente de que los productores del campo implementen sistemas de control de plagas basados en hábitos culturales como la limpieza de sus parcelas, el uso de semilla certificada, el aprovechamiento de insectos benéficos y la aplicación racional de insecticidas.
"Con el manejo integrado de la plaga, lo que nosotros buscamos es recomendar al productor que deje de usar insecticidas, o que los use cuando sean necesarios y que sean adecuados. Estamos a disposición de los productores y dispuestos a trabajar con ellos".
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Callan Produce y Asociación de paperos
Semanario buscó por más de dos meses al presidente de Fundación Produce Coahuila, Ignacio González Cepeda y al presidente de la Asociación de Productores de Papa, José Antonio Cepeda Rumayor, para que dieran su versión en torno al supuesto abuso de agroquímicos en la producción de papa en la región, pero ninguno dio la cara.
Argumentando, en el caso de la oficina de José Antonio Cepeda, que se hallaba "fuera de la ciudad", y por lo que respecta a Ignacio González "que él no daba citas a periodistas de ningún medio".