Domingo de Ramos reúne a miles y marca el inicio de la Semana Santa en Torreón
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Con palmas benditas, procesión y eucaristía, fieles de todas las edades conmemoraron la entrada de Jesús a Jerusalén y dieron comienzo al misterio pascual
TORREÓN, COAH.- Desde las 11:00 horas, familias completas, adultos mayores, jóvenes y niños se congregaron en los principales templos de la ciudad para recordar la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén.
Con ramos de palma entrelazados —algunos adornados con listones y pequeñas cruces— en las manos, los fieles dieron inicio a las celebraciones de Semana Santa. Los templos de Torreón lucieron abarrotados, en medio de la algarabía propia del Domingo de Ramos, fecha que abre el camino hacia el Vía Crucis de Jesús y su crucifixión.
El obispo de Torreón, Luis Martín Barraza Beltrán, encabezó la ceremonia con un llamado a la reflexión. Subrayó que esta jornada trasciende lo simbólico: es el inicio del misterio pascual, que comprende la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.
“Hoy nos reunimos para iniciar unidos con toda la Iglesia la celebración del misterio pascual”, expresó ante los asistentes, que sostenían sus palmas en alto.
El incienso comenzó entonces a elevarse entre la multitud, impregnando el ambiente con su aroma. Este elemento, profundamente arraigado en la liturgia católica, simboliza la oración que asciende hacia Dios y la purificación del espacio sagrado, creando una atmósfera que oscilaba entre lo terrenal y lo espiritual.
LA FE TOMA LAS CALLES
Con la bendición concluida, el jerarca católico invitó a los fieles a caminar hacia la Catedral del Carmen, donde se celebraría la eucaristía. La procesión avanzó lentamente por las calles del centro, acompañada de cantos y rezos; las palmas, agitadas con suavidad, marcaban el ritmo del recorrido.
A lo largo del trayecto, algunos transeúntes se detenían a observar, mientras otros se sumaban de manera espontánea a la marcha.
Al llegar a la Catedral del Carmen, el templo se encontraba completamente lleno. Bancas, pasillos y cualquier espacio disponible fueron ocupados por los asistentes, que continuaron con los cantos iniciados en la plaza.
La eucaristía se desarrolló en un ambiente de solemnidad y comunidad: una congregación unida no solo por la tradición, sino por una fe compartida.
Así, entre palmas benditas, incienso y pasos acompasados, Torreón dio inicio a la Semana Santa.