'Nací para ser técnico': Diego Alonso

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Deportes
/ 24 diciembre 2014

El uruguayo aceptó que pudo dirigir a los Pumas, equipo con el que fue campeón como futbolista en 2004. Con Pachuca no tiene miedo a jugar con jóvenes

México.-  El uruguayo Diego Alonso se describe como un técnico que fue futbolista. Inició su carrera como delantero en el Bella Vista de Uruguay y luego viajó a España, Argentina y China. En México fue campeón con los Pumas en 2004 y el Pachuca es el primer equipo de la Liga MX que dirigirá. A sus 39 años asegura que su meta es ser campeón del mundo: no sé con qué país, pero eso sueño.

¿Qué es lo más raro de ser técnico?

Fui un entrenador que fue futbolista. Desde el primer día que empecé a entrenar me fue natural hablar en el vestuario, ése es mi lugar y nunca tuve problemas para esto. Soy más entrenador que director técnico, me gusta más convivir con el futbolista. Asimilo bien ser el encargado de todo, lo esperaba todo el tiempo y nunca he visto que algo se me haga raro.

Usted tiene 39 años, ¿qué tan difícil es a esa edad imponer la disciplina dentro de un vestuario?

Muy sencillo. Uno tiene que ser auténtico. Tienes que demostrar que tienes personalidad y si eso se lo demuestras al jugador lo demás es sencillo. Nunca he tenido problemas de conducta y si hay, los erradicamos. 

En su etapa como jugador lo describían como una persona tranquila, ¿cómo es como técnico?

En la cancha no puedes aparentar. No puedo ser de otra manera, porque mis jugadores se darían cuenta, sentirían que finjo. Soy enérgico. A la hora de trabajar, cuando toco el silbato, se paraliza el mundo para mí y para todos mis futbolistas.

Rafael Benítez, Aragonés y Hugo Sánchez fueron sus técnicos, ¿de quién aprendió más?

Aprendí las metodologías y táctica. Lo más importante era que quería ser auténtico, siempre busqué un sistema que reflejara mi forma de jugar.  Los Picasso que valen son los auténticos, las copias son láminas sin valor, los verdaderos valen millones. No digo que yo valga millones, lo que quiero transmitir es que no soy un entrenador de moda. Hace unos años todos  alababan al Barcelona y querían copiar.  Eso es un entrenador sin identidad. Uno va, progresa, cambia el pensamiento, pero no pierde una identidad.

Los buscaron  los Pumas y Pachuca, equipos que trabajan con fuerzas básicas. ¿Tiene perfil de formador?

Confío en los jugadores jóvenes y en los veteranos. El jugador de cantera siempre tiene un plus, ellos se identifican con la institución y tienen una adhesión a la causa mucho mayor que otros.  No sé si soy formador, lo que sabemos es que no me va a temblar el pulso al utilizar a un joven.

Usted fue campeón con unos Pumas que tenían bastantes jugadores de cantera en el primer equipo, ¿qué aprendió de esa experiencia?

Más allá de los jugadores de cantera, ahí me encontré con un equipo comprometido. Había un respaldo de la directiva muy bueno, encabezado por Arturo Elías Ayub y un grupo que les gustaba ganar. Los de casa nos enseñaron cuál era la filosofía de Pumas. No rendirse nunca y respetar a la Universidad que representábamos.

¿Qué es lo que más recuerda de ese título?

El festejo del triunfo. Llegar con un frío que no se aguantaba al Ángel de la Independencia, en un camión sin techo es algo que no se olvida. El regreso de Monterrey a México fue de inmediato, eran las tres de la mañana y el Ángel estaba lleno.

¿Qué tan cerca estuvo de dirigir a Pumas?

Existió una oportunidad, negociamos con Pumas. Hoy soy entrenador del Pachuca. Estoy convencido que mi paso por ahí fue bueno y no sé el futuro.

¿Influyó Elías Ayub para que viniera al Pachuca?

Tenemos una buena relación, que perduró a los años. Cada vez que me toca venir a México lo visito y tengo el apoyo de él, no sólo porque somos amigos. Él ayuda a la gente que cree es capaz, es una persona exitosa al igual que Jesús Martínez. Ayuda a las personas que tienen capacidad de desarrollar ideas.

¿Cómo está su primo Iván Alonso?

Hizo un gran campeonato en Uruguay. Le dieron el alta médica después de uno estudios en Estados Unidos y retomó la actividad. Me felicitó cuando le dije que venía a México.

Excélsior es el segundo periódico más antiguo de la Ciudad de México, después de El Universal. Fue fundado por Rafael Alducin y su primer número circuló el 18 de marzo de 1917.

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