Desafiando a la bestia, el esquí en su vertiente más extrema
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El "Freeride World Tour", circuito mundial del esquí extremo, es probablemente la competición más espectacular y arriesgada, en la que los participantes se lanzan a tumba abierta para descender vertiginosamente por montañas rocosas.
Madrid, España.- Para mejor compresión de los no iniciados, el `freeride' se disputa en las zonas de una montaña por los que a simple vista parece imposible bajar con esquís o tabla de nieve y en la que un panel de jueces puntúa la línea, el control, la fluidez, los saltos y las caídas de los participantes.
Los competidores desafiaron a la bestia en el Bec des Rosses, en la estación suiza de Verbier, un pico de 3.223 metros del que se tiraron, en las modalidades de esquí y snowboard, casi una treintena de participantes, que previamente habían alcanzado la cima por sus propios medios. Algo que sucedió por decimosexto año consecutivo.
"Teníamos una productora y rodábamos documentales. Un día, en 1994, decidimos filmar en el Bec des Rosses y nos dimos cuenta de que los turistas se sentaban a ver lo que hacíamos. El escenario natural es impresionante y decidimos ampliar la audiencia", explicó a EFE Nicolas Hale-Woods, el snowboarder y economista anglo-helvético que concibió, primero, el Xtreme, y, después, un circuito que antes de concluir en Verbier albergó pruebas en Chamonix (Francia), St.Moritz (Suiza), Kirkwood (Estados Unidos), Sochi (Rusia) -que en 2014 será sede de los Juegos Olímpicos de Invierno- y Fieberbrunn (Austria).
Durante mucho tiempo, el 'Xtreme Verbier' fue un evento 'standard', con clasificatorias en Austria, Suiza, Francia y Alemania. "En 2008 nos dimos cuenta de que el mercado estaba listo para financiar el circuito", comentó Hale-Woods, que ese año recibió el espaldarazo de Nissan, que se unió al apoyo inicial y no sólo económico de Swatch, cuya presidenta, Arlette-Elsa Emch, explica con ilusión que el "freeride es algo relativo a las emociones".
ORIGEN EN EL SNOWBOARD
A simple vista, parece cosa de locos. Pero la nómina no la integran suicidas. Son deportistas técnicos y experimentados. La seguridad es elemento fundamental: como mucho, estaríamos hablando de unos dementes muy calculadores.
Que compiten -obligatoria y obviamente- con casco, protección especial de espalda y con un 'kit' contra avalanchas. Vigilados atentamente por un amplio equipo médico. Con helicóptero preparado para cualquier eventualidad. "Y con unos jueces que penalizan mucho las caídas. No queremos que la gente intente cosas imposibles", puntualiza Hale-Woods.
El freeride tiene sus orígenes en el snowboard, que permitía ir deprisa en nieve polvo y fuera de pista, revulsivo para que las marcas comenzaran a fabricar esquís más anchos y blandos. Desde que en 1958 Ed Scott inventase el bastón de aluminio, la firma que lleva su apellido fue pionera en casi todo lo relacionado con esta modalidad. Su última innovación es un sistema de protección para la columna -la 'tortuga'- más ligero y compacto.
Nadie desea una lesión que marque su vida. "Es habitual que nos pregunten si estamos locos, pero para hacer esto hay que estar súper-preparada, tener un buen plan; y tener, también, un buen plan alternativo", explicó a Efe la sueca Janette Hargin, la flamante campeona del mundo, reciclada del esquí alpino, en el que fue dos veces olímpica y tres mundialista en nueve años entre la elite.
"Sigue siendo esquí, básicamente. Pero es otro mundo. Requiere mucha experiencia en cuanto a la nieve y la montaña. En el alpino todo está calculado de forma milimétrica. Aquí no", apunta Hargin.
El esquí alpino no es la única forma de llegar a este tipo de competiciones. Muchos lo hacen desde el 'freestyle' -saltos y giros sobre rampas o 'semitubos'- y algunos, como el suizo Samuel Anthamatten son guías de montaña, la gente que mejor se desenvuelve por unos parajes que abundan en Verbier.
A la que se llega bordeando desde Ginebra el lago Leman y tras introducirse en el valle que conduce al Paso del Gran San Bernardo, que separa Suiza de Italia y por donde la historia indica que pasó Anibal con sus elefantes. Capital del esquí extremo, también lo es para los amantes de la libertad: con casi 400 kilómetros balizados, Verbier ofrece otros tantos fuera de pista, con trece itinerarios.
"No sabes nunca exactamente lo que te puedes encontrar. Es un reto", recalca Hargin, que compartió honores con el francés Aurelien Ducroz, cuya victoria en el Nissan Xtreme Verbier le coronó campeón mundial de una modalidad que está a punto de cruzar el charco.
Valle Nevado, en Chile, albergará en septiembre la primera edición del 'Skiers Cup', una competición que, de modo similar a lo que representa la Copa Ryder en el mundo del golf, enfrentará a dos equipos de ocho integrantes que representarán a Europa y a América.
Tanto en un 'snowpark' como en la montaña se producirá una pugna que no renunciará jamás al aspecto romántico. "Freeride es libertad. Es un carrusel en el que tú eres el piloto en un escenario virgen al aire libre", según Hale-Woods, que pasó el peor trago de su vida en 2000, cuando vio despeñarse por una pendiente de 300 metros a uno de sus mejores amigos, al que se le había roto la atadura de su tabla.
Todo se quedó, por fortuna, en un buen puñado de fracturas. Y hoy en día, el francés Jerome Ruby forma parte activa de la organización de la prueba de Chamonix. "Es parte del juego. Esto es así. Los primeros esquiadores de la historia, nuestros tatarabuelos, fueron freeriders", afirma el padre de todo esto. Un loco muy cuerdo.
DESTACADOS:
* El `freeride' está a punto de cruzar el charco. En septiembre, la estación chilena de Valle Nevado albergará la primera edición de la 'Skiers Cup' una competición que enfrentará a dos equipos de Europa y América, a modo de la 'Copa Ryder' en golf Â
* El 'Xtreme Verbier', una de las perlas del paradisíaco cantón del Valais, fue primero un evento 'standard', con pruebas clasificatorias en Austria, Suiza, Francia y Alemania hasta que en 2008, su creador, Nicolas Hale-Woods, decidió convertirlo en etapa final y decisiva de un circuito de seis pruebas, el 'Freeride World Tour'.
* Es habitual la pregunta de si los competidores están locos, según explicó a Efe la sueca Janette Hargin, la flamante campeona del mundo, reciclada del esquí alpino, en el que fue dos veces olímpica y tres mundialista. Pero hay que estar muy preparada "y tener un buen plan".