Juan Manuel Fangio, saeta argentina, una leyenda centenaria
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El piloto argentino fue monarca en cinco ocasiones de Fórmula 1 y es todavía hoy referente del deporte motor en el mundo
CIUDAD DE MÉXICO.-La noche es tan fría, que los habitantes Barcarse, una pequeñita zona rural ubicada a 460 kilómetros de Buenos Aires, tienen que prender fogatas para calentarse un poco y para festejar el día de San Juan.
Adentro de una casa de la calle 13, un grito de júbilo provoca que el ya de por sí feliz día, tenga otro motivo de alegría.
"¡Ya nació, ya nació!", se escucha. Es el cuarto hijo de Loreto Fangio y Herminia D'eramo, inmigrantes italianos que se encontraron y se casaron en Argentina.
"Se llamará Juan, por la fiesta del día, y Manuel por su majestad, el rey de Italia", anuncia el padre. Había nacido Juan Manuel Fangio y su destino sería el de convertirse en el más grande campeón mundial de automovilismo de la historia, cuando este deporte era considerado como uno de los más peligrosos del planeta.
Juan Manuel es el cuarto hijo del matrimonio de inmigrantes italianos; los Fangio, que habían llegado de Castiglione Messer Marino, y los D'eramo de Tornarece, ambos pueblos de la provincia de Chieti -separados por aproximadamente 50 kilómetros- en una encantadora región de Italia, sin que las familias se conocieran entre sí, lo que sucedió cuando emparentaron en Argentina. Al casarse, Loreto tenía 19 años de edad y Herminia 17.
El origen de la unión se remontaba a unos años atrás. Los abuelos de Juan Manuel provienen de la provincia de Chietti,en los Abruzos, Italia. Giuseppe Fangio vino a la Argentina en 1887 para instalarse en la Laguna de los Padres, cerca de Balcarce, para explotar los bosques de curro, un arbusto de ramas gruesas y hacer con ellas carbón vegetal.
Tres años después tuvo el dinero suficiente para comprar una quinta de 10 hectáreas muy cerca de Balcarce y trajo a su familia desde Italia. Así llegaron sus hijos Loreto, de 7 años, -quien sería el padre de Juan Manuel-, además de sus hermanos Francisca y Francisco.
Loreto trabajó desde niño en la cosecha de papa, abundante en la región, pero a los 19 manifestó su deseo de regresar a Italia para realizar su servicio militar. Sin embargo, lo detuvo la presencia en su vida de Herminia, una agraciada joven a quien desposó en 1903 para formar una familia de la que nacerían José, Herminia, Carmen, Juan Manuel, Celia y Rubén, padre de Juanmanuelito, el único de la familia que iba a `enfermarse' con la pasión del automovilismo, hasta llegar a ser bicampeón en los Estados Unidos dentro de la categoría IMSA con Toyota.
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Barrer. y manejar, contra el destino nadie puede
Juan Manuel creció inquieto y con ganas de comerse al mundo. Tendría unos 9 años cuando su padre lo recomendó con Francisco Cerri, el herrero, donde aprendería algo del oficio para la forja de metales y empezó a participar en la reparación de los carruajes de la zona.
Cuando cumplió los 11 años, Juan Manuel seguía estudiando y encontró trabajo en el taller mecánico de Capettini, donde una de sus tareas consistía en barrer diariamente. Juan Manuel llegaba temprano para tocar con sus manos y solazarse con la presencia de una de esas máquinas infernales que habían llegado del otro lado del mundo. En especial lo atraía un Panhard Levassor con transmisión a cadena, cuya temporal quietud lo embelesaba, hasta que.
Juan Manuel barría pero aunque hubiera podido meter la escoba por debajo del auto, prefirió un día pararse sobre la manija de arranque y ponerlo en marca. Metía la reversa para limpiar el piso y luego la primera para volver a ponerlo en su lugar. Los centímetros de gloria que el niño sentía en sus manos y en sus pies, eran ya una premonición. La excusa era perfecta: nunca protestó porque lo pusieran a barrer, sobre todo donde estaba el Panhard, el primer auto que podía tener en sus manos.
Doce años y el joven Fangio se incorporó a la Concesionaria Rugby de Carlini, un corredor de autos con quien aprendió a conducir en forma, porque le pedía que manejara su auto cuando iba de cacería. Juan Manuel tenía además que ayudar en la reparación de maquinaria agrícola.
Un año después, a los 13, Juan Manuel se colocó como ayudante de mecánico en la agencia Studebaker de Miguel Viggiano, donde -qué extraño en materia del destino-, se reparaban autos de carrera y aprendió a `curar' los motores de las ruidosas fieras.
Fue por Viggiano que Juan Manuel materializó su primer sueño: como el dueño del taller ledebía todo un año de sueldo, le pagó con un Overland de cuatro cilindros.
Ya había cumplido los 16, convertido además en un experto, en tiempo para transformar su auto en uno de carreras, aunque aún estaba lejos de competir. Se dedicaba en cambio a jugar futbol y era llamado por sus amigos `El Chueco', debido a sus piernas arqueadas.
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El trayecto de un grande
Tan rápido como los autos que empezaban a despertar y arraigar las pasiones de quienes los tripulaban, transcurrieron las siguientes siete décadas en la vida de Fangio.
En los años 30 se consolidó su gusto que no lo dejaría más, hasta el final de sus días.
Así, en 1930 volvió a participar como acompañante, ahora con su cuñado José Brujas Font, en un circuito de tierra. Seis años más tarde, debutó como piloto con el seudónimo de `Rivadavia' (en honor de su primer equipo de futbol), en una carrera no oficial con un un Ford
A 1929 que en sus `ratos libres' era un taxi propiedad del padre de Gilberto Bianculli, quien lo acompañó en esta su primera aventura como piloto.
Ya para entonces, Fangio era dueño de un taller mecánico que puso en sociedad con su amigo José Duffard.
Fangio debutó oficialmente como piloto el 27 de marzo de 1938, a bordo de un Ford V8, con el que fue séptimo lugar.
Ya en la década de los 50, Fangio ganó en abril el Gran Premio de Pau con Maserti, y en San Remo con Alfa Romeo, lo que valió firmar con ésta última escudería junto a Farinay Fagioli, dos de los más famosos pilotos de la époc. Estaba ya en el umbral de disputar el Primer campeonato del mundo de Fórmula Uno.
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Campeón del mundo
Fangio logra su primer triunfo como piloto internacional en Mónaco (mayo de 1950), después en Spa-Francorchamps, Reims, el GP des Nations en Ginebra y en Pescara, donde se definen posiciones y queda como subcampeón del mundo, sólo detrás de Farina.
Fue al año siguiente, que Fangio alcanzó su primer Campeonato Mundial de Pilotos, tras imponerse en el GP de España (octubre 28 de 1951, circuito de Pedralbes, Barcelona). Su segundo título mundial lo obtuvo en 1954, ya con Mercedes Benz.
El tercero vendría en 1955, que coronó con una gran victoria en el Gran Premio de Italia, en el circuito de Monza.
El cuarto título del Mundial de Pilotos llegó en 1956, ya con Ferrari. Y cuando ya nadie lo esperaba porque era demasiado lo que Fangio le había dado al mundo del automovilismo, logró su quinto título Mundial en 1957. Recibe entonces el trofeo `Maestro del Nürburgring, que se otorga al piloto que haya ganado tres veces consecutivas el Gran Premio en el circuito alemán.
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Cerca del retiro
Juan Manuel Fangio, `El Maestro' estaba muy cerca del retiro cuando alcanzó su quinto Campeonato Mundial.
El adiós de las competencias ocurrió el 6 de julio de 1958 y fue en el circuito de Reims, donde había debutado 10 años antes. Fangio ya había cumplido los 47 años de edad.
Permaneció en activo como piloto entre 1929 hasta su despedida; corrió para los equipos Alfa Romeo, Chevrolet, Maserati, Mercedes Benz y Ferrari. Comenzó 51 carreras en la Fórmula
Uno, donde logró cinco campeonatos mundiales, 24 victorias y 29 poles, además de una treintena de títulos por todo el mundo.
Paró su carrera, detuvo su marcha, pero siguieron los más preciados galardones que deportista alguno pudiera alcanzar. Fue condecorado con la Orden al mérito de la Republica Italiana en grado de Comendador, y en dos oportunidades se le distinguió con el premio `Al de la más sobresaliente hazaña deportiva en el mundo', que otorgaba cada año la Academia Francesa de Deportes.
Recibió también el trofeo `Al más grande campeón de todas las épocas' en el automovilismo, con las firmas de muchos de los pilotos a los que derrotó.
Fangio empezó a resentir el paso del tiempo en 1971, cuando sufrió un infarto en Buenos aires, del que se repuso después de varios meses.
Los premios nunca dejaron de aparecer, como el que lo consagró en 1980 `El mejor automovilista de todos los tiempos' por encima de Jackie Stewart, Jim Clark, Stirling Moss y Niki Lauda.
Como las máquinas, tampoco el corazón del hombre es para siempre y Juan Manuel Fangio tuvo nuevas crisis cardiacas, como una que lo llevó al quirófano en 1982 para realizarle cinco `by pass'.
Arropado por el reconocimiento mundial, la vida de Fangio empezaba a llenarse de sombras que los más encendidos elogios no lograban neutralizar. En 1991, Juan Manuel Fangio cumplía 80 años de edad.
A los 81 se le practicó una operación quirúrgica para extirparle un tumor benigno en los riñones, pero sus problemas renales empeorarían con el correr de los meses. Empezaron las sesiones de diálisis.
Fue en 1995 un año marcado para él. El 24 de junio comparte con familiares y amigos el que sería su último cumpleaños, el 84. Un cuadro gripal el 15 de julio, que derivó en neumonía, obligó a su internamiento por severos problemas respiratorios.
El 17 de julio a las 4:10 de la mañana, el cansado corazón se detuvo.