Boris Becker revolucionó el tenis a los 17 años en Wimbledon
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El saque lanzado por Becker hace ahora 30 años imposible de responder para Kevin Curren sigue repitiéndose en las pantallas del All England Club de Londres
Londres, Inglaterra.- "Bomba", "magia", "guiño de dios"... Cualquier superlativo pareció modesto a los periodistas el 7 de julio de 1985 cuando un adolescente alemán de 17 años llamado Boris Becker alzó su primer título sobre la legendaria hierba de Wimbledon. El tenis había cambiado para siempre.
El saque lanzado por Becker a las 17:26 horas hace ahora 30 años, imposible de responder para el sudafricano Kevin Curren, sigue repitiéndose hoy en las pantallas del All England Club de Londres por donde vuelve a pasearse el propio Becker, ahora de 47 años y entrenador del serbio Novak Djokovic.
"Fue una experiencia increíble, una experiencia decisiva", recordó sobre aquella victoria en un documental emitido el fin de semana en Alemania con el título: "Boris Becker y el milagro de Wimbledon".
El primer Wimbledon de Becker marcó la temprana consagración de un tenista que luego alzaría otras dos veces el título en el All England para sumar un total de seis Grand Slam y una exitosa carrera que incluiría el ascenso al número uno del mundo.
Además revolucionó la larga historia del torneo más tradicional del circuito. Becker fue el ganador más joven y el primer alemán. Su estilo apasionado y extremo desató pasiones. Y contribuyó a una euforia por el tenis en Alemania que se nutrió también de los éxitos de Michael Stich y Steffi Graf.
"Comenzó una nueva era. Alemania se volvió un país tenístico", resumió hoy la Federación Alemana de Tenis (DTB) al recordar el aniversario.
Todo eso parecía ajeno al joven Becker, un adolescente delgado, de pelo rubio rojizo y movimientos imprevisibles. "Realmente no fui consciente de los récords que había roto. Mejor así. Tenía 17 años, era un chico", contó ahora.
Las dos semanas que le llevaron al título desafiaron toda lógica. Becker ganó con autoridad sus primeros dos partidos a los estadounidenses Hank Pfister y Matt Anger. En tercera ronda estuvo cerca de quedar eliminado por el sueco Joakim Nyström, pero levantó un 6-5 en contra en el quinto set para imponerse por 3-6, 7-6, 6-1, 4-6 y 9-7.
Cuando le preguntaron en una ya repleta sala de prensa si había creído que perdería, Becker respondió sin inmutarse: "No pensé nunca que fuese el final. Si lo hubiese pensado, habría perdido".
También venció en cinco sets al estadounidense Tim Mayotte. En cuartos de final se impuso al francés Henri Leconte y en semis volvió a remontar un partido que parecía perdido con el sueco Anders Jarryd.
Su rival en la final, Curren, venía de eliminar nada a menos que a Stefan Edberg, Jimmy Connors y John McEnroe, pero cayó ante el "outsider" Becker por 6-3, 6-7, 7-6 y 6-4.
"Percibí que lo que había hecho no era normal", cuenta hoy Becker. "Salí de la cancha central y las personas que tres horas antes me miraban más o menos normal de pronto me clavaban los ojos como si hubiese sido un milagro de otro planeta".
Becker vive desde algunos años en el barrio de Wimbledon, donde sigue sintiendo el respeto de la gente. Cuando mañana se cumpla su aniversario estará en el All England ("mi club", lo define), ahora siguiendo los pasos de su pupilo Djokovic.
¿Beberá al menos un vaso de champagne para brindar por el pasado? "No", respondió ante esa pregunta. "Vivo en el presente y pienso en el futuro. No soy una persona que le dé muchas vueltas al pasado".
Por Wolfgang Müller/DPA