Liguilla, crisol de ídolos
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Cd. de México.- Son las joyas que conforman la exclusiva vitrina llamada Liguilla. Porque siempre ha habido alguien que brilla más que el resto en el momento indicado, justo cuando los huesos crujen, cuando se necesita un temple a prueba de todo, cuando se requiere a un guía hacia el título.
La actual es la fase final número 50 en la historia del futbol mexicano y las 49 ediciones anteriores han sido caracterizadas por la luz que emana de los pies o manos de su principal figura.
Porque anotar goles en la final no es el único camino hacia la consagración.
Una atajada en el momento más complicado o un pase para una anotación clave pueden representar el pasaporte al selecto grupo de hombres que se robaron la fase final.
Como Miguel Marín en la temporada 1971-1972. La figura del Superman fue determinante para que el Cruz Azul obtuviera su primer campeonato en una Liguilla, sobre todo en la semifinal ante el Guadalajara, ésa en la que La Máquina avanzó con marcador global de 2-1.
O Héctor Miguel Zelada, quien le dio a la afición del América uno de sus recuerdos más imborrables: atajar el penalti ejecutado por Eduardo Cisneros en la final de la campaña 1983-1984, la cual fue ganada por las Aguilas ante las Chivas.
Así como estos dos argentinos, Mateo Bravo, Adolfo Ríos, Angel David Comizzo, Hernán Cristante, Miguel Calero y Oswaldo Sánchez, fueron la pieza clave en la consecución de la corona, gracias a su aporte desde la portería. Pero también los goleadores por excelencia han logrado confirmar su jerarquía en la Liguilla.
Evanivaldo Castro Cabinho, el máximo anotador en la historia del futbol mexicano (312 tantos), marcó el único de la final 1976-1977, protagonizada por los Pumas y la Universidad de Guadalajara.
Su gol, convertido en el Estadio Azteca, le permitió coronarse a los auriazules.
Logro que Walter Daniel Mantegazza emuló un año después. En esa ocasión, el uruguayo marcó tres anotaciones, pero fueron todas las de los Tigres en la final, contra los Pumas, que ganaron por marcador global de 3-1.
Algo que Juan Carlos Cacho repitió exactamente en la del Clausura 2007, ésa que el Pachuca le ganó al América con agregado de 3-2.
Y así como hubo quien confirmó su buen momento en la Liguilla, hay jugadores que explotaron en la fase final. Luis Enrique Fernández tuvo una campaña discreta con el Puebla en la 1982-1983, pero fue básico en las finales. Incluso, anotó el penalti decisivo en la final ante el Guadalajara.
Christian Patiño no fue la figura del América en el Verano 2002, aunque marcó goles fundamentales en la Liguilla, como el del pase a la final y el primero de las Aguilas en la serie por el título, contra el Necaxa.
Ahora, el sitio ya espera a su ocupante 50 y cualquier integrante de los equipos que quedan con vida sabe que podría ser el elegido para redondar la fase más espectacular del futbol mexicano.
Porque aquí no cuentan los blasones. Lo realmente importante es la sangre fría en el momento oportuno.
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