Marion Jones: Cayó un ícono
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<strong>Los Angeles, EU</strong>.- Quienes piensen que la vida de Marion Jones fue destruida tras haber sido condenada este viernes a seis meses de prisión por haber dicho no a una pregunta sencilla, muy pronto caerán en cuenta que estaban totalmente equivocados.
Jones fue condenada por un juez federal de Nueva York tras ser encontrada culpable de mentir a los agentes federales que investigaron el escándalo de dopaje de los laboratorios BALCO de California.
La corredora igualmente trató de ocultar evidencias de su participación en un esquema de fraude bancario planeado por su ex pareja, el velocista Tim Montgomery, también sancionado por dopaje.
Ahora, que el juez Kenneth Karas acaba de destruir un ícono mundial con el último golpe de su mazo legal, empieza una nueva vida para Jones.
Ya no más las candilejas de los estadios y las pasarelas de un 'jet set' que nunca la admitió cabalmente, aunque la soportó por el valor de sus piernas.
En la soledad de su celda federal, la ex gacela de las pistas, ex monarca mundial y olímpica, ex esposa de dos atletas tramposos y ex de todo, tendrá suficiente tiempo para reflexionar y encontrar el momento justo en que el destino se le torció.
Marion Jones, la morena alta que dominaba las pistas con elegancia y soberbia, cayó producto de sus propias mentiras, malas compañías y el poco juicio para tomar decisiones correctas.
Durante años estuvo negando las acusaciones de dopaje que le persiguieron, y llegó hasta demandar a Victor Conte, patrón de BALCO, que dijo haber visto como la atleta se inyectaba los productos dopantes que él le suministraba.
De acuerdo con las acusaciones, en noviembre de 2003 Marion Jones le negó a los investigadores federales a cargo del caso BALCO que ella hubiera usado el principal producto de ese laboratorio conocido como "la crema", y que resultó ser un esteroide sintético llamado THG.
En los interrogatorios durante el juicio en Nueva York, la corredora reconoció haber usado la sustancia desde septiembre de 2000 hasta julio de 2001.
El juez Karas preciso que en su decisión había castigado el hecho de que la atleta había mentido a la justicia, pero no había tomado en cuenta la trampa deportiva, la cual no le correspondía juzgar.
No hacía falta, pues un mes antes el mundo deportivo la había castigado cuando el Comité Olímpico Internacional (COI) la descalificó de forma oficial de los Juegos Olímpicos de Sydney-2000, donde había conquistado cinco medallas, y de los de Atenas-2004.
Marion Jones, nacida un 12 de octubre de 1975 en un suburbio de Los Angeles, hija de padres divorciados -su madre era una inmigrante de Belize-, a los 15 años figuraba ya con marcas entre las 20 mejores del ranking mundial de mayores.
Cuando pudo haber asistido a los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992, como parte del relevo femenino de 4x400m, declinó para irse a jugar baloncesto con una beca de periodismo en la Universidad de Carolina del Norte, con la que llegó a ser campeona nacional universitaria en 1994.
Un año después, una fractura del pie la inclinó de nuevo a las pistas, pero es muy poco el tiempo de preparación y no logra clasificarse a los Olímpicos de Atlanta-1996.
Su consagración definitiva llegó en 1997, cuando ganó el oro de los 100 m y los relevos 4x100 m en los Campeonatos del Mundo de Atenas, además de liderar la clasificación mundial tanto en 100 m como en 200 m .
En 1998 contrajo matrimonio con el lanzador de peso estadounidense C.J. Hunter y ese mismo año, durante la Copa del Mundo de Johannesburgo, consiguió las mejores marcas de su vida en 100 (10.65) y 200 m (21.62). También lideró la clasificación mundial de salto de longitud con 7,31 metros.
En los Campeonatos del Mundo de Sevilla-1999 conquistó el oro en los 100 m y bronce en salto largo.
Llega a los Olímpicos de Sydney-2000 con cartel de gran favorita y se va con tres medallas de oro (100 m, 200 m y relevos 4x400 m) y dos de bronce (salto de longitud y relevos 4x100 m).
Empero, ya para esa fecha estaba consumiendo los productos dopantes de BALCO, especialmente el THG, un esteroide que incrementa los resultados deportivos y de difícil detección hasta entonces.
Después de los Juegos se divorcia de Hunter, quien había caído en desgracia tras ser encontrado positivo en un test de dopaje.
Hunter, en plan de venganza, le entrega al entrenador de Jones, Trevor Graham, un jeringa que contenía rastros del THG que se inyectaba Jones.
Como Graham andaba en esos tiempos a las greñas con Jones, manda la hipodérmica a la Agencia estadounidense antidopaje (USADA), y ahí estalla el gran escándalo BALCO, que ha arrastrado a famosos deportistas mundiales, y cuya víctima más reciente es precisamente Jones.
Marion Jones tendrá 180 días, 4.320 horas, para planear su nuevo futuro, en el que desde ahora se vislumbra un libro, charlas por todo el país para decirle a la gente que los esteroides son malos, no por sus consecuencias, sino por sus causas, y que finalmente ya está en paz con su conciencia y la sociedad.
En definitiva, cayó un ícono, pero el negocio sigue.