Triunfal tarde del adiós de Eloy Cavazos, con indulto y nueve orejas
COMPARTIR
Texcoco, Méx.-Una triunfal corrida se realizó hoy en la Feria del Caballo Texcoco 2008 en la Plaza Silverio Pérez, en lo que fue la despedida del experimentado diestro regiomontano Eloy Cavazos de este tradicional coso mexiquense.
En esta tarde del adiós, Eloy Cavazos salió en hombros del coso Silverio Pérez, al cortar cuatro orejas y un rabo, ante una plaza repleta de aficionados, que se entregaron por completo al diestro regiomontano.
Un momento emotivo se vivió al término de su segunda y última labor en este coso, luego que el matador tomó en sus manos a dos palomas blancas y las lanzó al aire, una de ellas tomó vuelo, mientras que la segunda permaneció en la arena, por lo que Eloy la volvió a tomar para llevársela entre sus manos y agradecer al público.
Al compás de la típica canción de Las Golondrinas, el diestro regiomontano comenzó a dar su última vuelta al ruedo acompañado por sus dos alternantes, el empresario Marco Castilla y el ganadero del hierro de Fernando de la Mora.
Eloy Cavazos estuvo acompañado en esta tarde por el diestro capitalino Eulalio López "El Zotoluco", quien cortó dos orejas e indultó a su segundo astado, y por el tlaxcalteca Rafael Ortega, que se llevó tres apéndices, con seis toros de gran calidad de Fernando de la Mora, que permitieron el lucimiento.
Abrió la tarde Eloy Cavazos con "Maestro" de 490 kilogramos, con el que estuvo valiente y entregado, en una labor de mucho empeño y voluntad, ante un astado de buen recorrido, obediente y con juego aceptable que le permitió el lucimiento.
Con el público de pie y con los gritos de "torero, torero", Eloy Cavazos se cansó de hilvanar tandas de derecha y en redondo a su rival, al que despachó de certero espadazo para cortar las dos orejas, mismas que fueron solicitadas.
Con su segundo y último rival en esta plaza Silverio Pérez de nombre "Hasta siempre" de 460 kilogramos y marcado con el número 98, Eloy Cavazos se volvió a entregar en un trasteo valiente y voluntarioso.
En esa faena Eloy se pasó a su enemigo a escasos centímetros de su cuerpo, lo que le fue agradecido por el público con aplausos y más gritos de "torero, torero", situación que motivó al matador regiomontano que cumplirá 42 años de haber tomado la alternativa.
Primero con el marco del Corrido de Monterrey y después con las Golondrinas de fondo, Eloy Cavazos se dedicó a dar sus últimos muletazos con sentimiento desbordado antes de dejar otra estocada, caída, que le valió para recibir de forma unánime por el público las dos orejas y el rabo.
"El Zotoluco" lidió a "Venteño" de 460 kilos, con el que estuvo valiente y decidido en busca de la faena, la cual comenzó a armar de forma pausada con base en su poderosa muleta que terminó por dominar al burel. Despachó de certera estocada algo caída y se llevó las dos orejas a petición del gentío.
Con "Regiomontano" de 495 kilos, "El Zotoluco" volvió a entregarse en su faena, la cual armó con derechazos templados, pases en redondo y naturales ante un ejemplar de excelente recorrido y juego que no se cansó jamás de pasar por el engaño del matador.
Luego de hilvanar tandas completas y variadas todas bien rematadas, "El Zotoluco" se dispuso a matar a su rival, pero el público, ya entregado y de pie, comenzó a solicitar el indulto del astado, lo que fue aceptado por el juez Gilberto Ruiz.
Rafael Ortega lidió a "Figura" de 470 kilos, con el que estuvo valiente, entregado y decidido a no dejarse ganar las palmas, lo que logró al armar un gran segundo tercio, luego de poner tres pares de banderillas, uno corto, temerarios y arriesgados.
Con la muleta, Ortega logró un trasteo variado y valiente, en el que su rival ayudó en todo momento, labor que remató mejor con la espada para llevarse las dos orejas como justo premio a su entregada labor.
Cerró la tarde con "Gigante" de 510 kilos, con el que Ortega volvió a lucir en la puesta de banderillas, con un par al "violín" y otro corte, en un tercio que le fue muy aplaudido por los espectadores, todos de pie.
Ya con su muleta, Ortega logró meter a su rival en tandas variadas y lucidas, mismas que remató con una estocada en todo lo alto que le valió para cortar una oreja, a pesar de la fuerte petición de la segunda, no concedida.
Al final del festejo, los tres matadores dieron una vuelta al ruedo acompañados por el ganadero y por el empresario, y después fueron levantados en hombros para escoltar al regiomontano Eloy Cavazos hasta el estacionamiento del coso.