Arch Manning empieza a escribir su propia historia rumbo a la NFL
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La remontada ante Ohio State, entonces número uno del país, puso nuevamente los reflectores sobre el heredero de una de las familias más famosas de la NFL
Arch Manning tiene prácticamente todo lo que una franquicia de la NFL busca en un quarterback: tamaño, brazo, movilidad, formación y un apellido que lleva décadas ligado a la posición. Sin embargo, ninguna de esas condiciones garantiza por sí sola una carrera exitosa en el profesionalismo.
El quarterback de Texas comenzó la temporada 2026 con una señal importante. Los Longhorns tienen marca de 2-0 después de derrotar a Texas State y protagonizar una espectacular remontada ante Ohio State, que llegaba como el número uno del país. En esos dos encuentros, Manning acumula 500 yardas por pase, cinco touchdowns y dos intercepciones.
Más allá de las estadísticas, el triunfo ante los Buckeyes representó una prueba especialmente significativa para el joven pasador. Texas llegó a estar 20 puntos abajo, pero terminó imponiéndose 24-23, después de anotar 21 puntos sin respuesta en el último cuarto.
EL APELLIDO MANNING PESA
Archibald Charles Manning, de 21 años, mide alrededor de 1.93 metros y pesa poco más de 100 kilogramos. Es nieto de Archie Manning y sobrino de Peyton y Eli Manning, tres nombres profundamente relacionados con la historia de los quarterbacks en la NFL.
Ese vínculo familiar convirtió a Arch en una figura mediática mucho antes de que se consolidara como titular universitario. Cada lanzamiento, cada error y cada actuación importante son analizados inevitablemente bajo la sombra de sus familiares.
Pero Manning ha comenzado a construir su propio expediente. Llegó a Texas como uno de los reclutas más cotizados de la generación 2023 y pasó sus primeras temporadas detrás de Quinn Ewers. En 2025 asumió finalmente la titularidad y tuvo la oportunidad de desarrollar su juego dentro de la ofensiva dirigida por Steve Sarkisian.
Ahora, con una temporada completa como titular a sus espaldas, la atención está puesta en determinar cuánto puede evolucionar antes de dar el salto al siguiente nivel.
DOS PARTIDOS, DOS ESCENARIOS COMPLETAMENTE DISTINTOS
El debut de 2026 fue prácticamente una exhibición estadística. Frente a Texas State, Manning completó 20 de 27 pases para 305 yardas, cuatro touchdowns y una intercepción en la victoria de los Longhorns por 59-7.
Una semana después llegó el verdadero examen. Ante Ohio State, Manning completó 23 de 37 envíos para 195 yardas, un touchdown y una intercepción. Sus cifras finales estuvieron lejos de ser espectaculares, pero el contexto cambió por completo la lectura de su actuación.
Texas perdía 23-3 al comenzar el cuarto periodo y parecía encaminado a sufrir otra derrota frente a los Buckeyes. Manning, sin embargo, dirigió tres series consecutivas que terminaron en touchdown y ayudó a mantener con vida a los Longhorns.
La última ofensiva terminó con la anotación terrestre de Hollywood Smothers a falta de 25 segundos, que completó una de las remontadas más importantes de la historia reciente del programa texano.
LA REMONTADA QUE CAMBIA LA CONVERSACIÓN
La victoria tuvo además un componente personal para Manning. Un año antes había enfrentado a Ohio State en una derrota de Texas por 14-7 y aquella actuación alimentó las dudas sobre su capacidad para responder ante defensas de primer nivel.
Esta vez ocurrió algo diferente. Después de tres cuartos complicados, Manning completó 11 de sus últimos 15 pases y encabezó la reacción ofensiva de Texas. La remontada no borró las deficiencias mostradas durante buena parte del encuentro, pero sí mostró una característica que los evaluadores suelen buscar en un quarterback: la capacidad para responder después de atravesar dificultades.
El partido, por tanto, mostró las dos caras del prospecto: errores e inconsistencia durante buena parte del encuentro, pero también precisión, movilidad y ejecución en los momentos decisivos.
Manning cuenta con las condiciones físicas para llamar la atención de los scouts. Su tamaño, fuerza de brazo y capacidad para moverse fuera de la bolsa de protección forman parte de un perfil que lo mantiene entre los quarterbacks más observados de cara al Draft de la NFL de 2027.
Pero el proceso de evaluación será mucho más amplio que sus números o el apellido que lleva.
Los scouts deberán observar cómo procesa las defensivas, qué tan rápido encuentra su segunda o tercera opción, cómo responde cuando pierde su primera lectura y, especialmente, si puede mantener precisión y eficiencia durante cuatro cuartos.
La actuación ante Ohio State precisamente dejó ese contraste. Manning demostró que puede responder en un escenario de máxima presión, pero también que todavía tiene aspectos de su juego por pulir.
EL CALENDARIO SE ENCARGARÁ DE PONERLO A PRUEBA
El calendario de Texas ofrecerá nuevas oportunidades para medir esa evolución. Los Longhorns recibirán a UTSA el 19 de septiembre y posteriormente enfrentarán a Oklahoma el 26 de septiembre.
Cada partido aportará nueva información sobre Manning. No será lo mismo enfrentar defensas que todavía no tienen suficiente información sobre sus tendencias que jugar contra rivales que hayan tenido tiempo para estudiar su ofensiva y diseñar planes específicos para limitarlo.
Por eso, dos partidos no son suficientes para definir el futuro profesional de un quarterback.
Una buena temporada tampoco elimina automáticamente las dudas. Los evaluadores de la NFL necesitan observar la evolución completa: cómo maneja las derrotas, cómo corrige sus errores y qué sucede cuando los rivales consiguen quitarle sus primeras opciones.
La enorme expectativa que rodea a Manning tiene una doble lectura. Su apellido le abrió las puertas de una exposición que pocos jugadores universitarios reciben, pero también provoca que cada actuación sea comparada con los estándares establecidos por Archie, Peyton y Eli.
El desafío de Arch será precisamente construir una identidad propia.
No necesita ser el próximo Peyton Manning ni repetir la trayectoria de Eli. Necesita demostrar que puede desarrollar su propio estilo, tomar mejores decisiones y mantener su nivel ante defensas cada vez más preparadas.
La victoria sobre Ohio State tampoco convierte automáticamente a Manning en una futura estrella de la NFL. Lo que sí hizo fue añadir un capítulo importante a su expediente.
Después de dos jornadas, sus números son claros: 500 yardas, cinco touchdowns, dos intercepciones y un récord de 2-0 con Texas.
Ahora comienza la parte más difícil: sostener ese nivel durante toda la temporada.
Si Manning consigue combinar sus condiciones físicas con mayor consistencia, lectura defensiva y precisión, su candidatura como uno de los quarterbacks importantes del Draft 2027 continuará creciendo. Por ahora, el heredero de una dinastía ya empieza a demostrar que su historia en el futbol americano puede escribirse con un nombre propio.