De Auténticos Tigres a Dinos: Vinicio García, el receptor que Saltillo formó para la LFA
El receptor regresa a su ciudad para cumplir un nuevo objetivo, acompañado por su hermano y con la intención de demostrar el nivel del talento mexicano en la liga
Desde muy pequeño, Vinicio García aprendió que el futbol americano no se construye solo con talento, sino con constancia, familia y contexto. Su historia comienza en Saltillo, una ciudad donde encontró algo que marcaría su camino: clubes infantiles, una liga organizada y, sobre todo, el respaldo diario de sus padres. “Si ellos no me hubieran llevado a entrenar, nada hubiera sido posible”, resume hoy, ya como jugador profesional de los Dinos, al recordar ese primer impulso que lo llevó al emparrillado.
Sus primeros entrenamientos quedaron grabados con claridad. Vinicio recuerda llegar acompañado de su papá, correr frente a otros niños y descubrir, casi sin saberlo, una de sus principales virtudes. “Vieron que yo era muy rápido. Jugamos unas carreras y les gané a los demás; de ahí un coach me puso de corredor y empezó el camino en el futbol”, cuenta. Ese momento sencillo marcó el inicio de una trayectoria que, con el paso de los años, lo llevaría a escenarios universitarios de alto nivel y ahora al profesionalismo.
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Tras su etapa con los Auténticos Tigres de la UANL, el regreso a Saltillo tiene un significado distinto. No se trata solo de volver a casa, sino de hacerlo en una liga que, desde su perspectiva, atraviesa una etapa de crecimiento. “Estoy contento de jugar de nuevo en Saltillo. Creo que la liga profesional va en crecimiento y ser parte de esa historia es muy bonito”, explica. Aunque reconoce las diferencias entre el futbol colegial y el profesional, se muestra confiado en su adaptación: “Sí hay diferencia, pero creo que me adaptaré rápido al ritmo de juego”.
El momento del Draft LFA 2.0 también dejó una huella especial. Cuando escuchó su nombre como pick 20, sus pensamientos no se fueron a estadísticas ni a expectativas externas, sino a las personas con las que compartirá el campo. “Pensé que iba a jugar con mi hermano y con mi quarterback de Auténticos, Cacho. Pensé que estaría divertido pasar una temporada más con ellos”, relata. Esa combinación de cercanía familiar y continuidad deportiva influyó directamente en su decisión de seguir adelante.
Jugar nuevamente con su hermano es uno de los ejes emocionales de esta etapa. No es la primera vez que comparten vestidor, pero sí una experiencia que cobra un peso distinto en el plano profesional. “Es una de las razones por las cuales decidí seguir jugando. Está muy padre tener a alguien tan cercano en el equipo y que nos apoyemos pase lo que pase en el campo”, afirma. Para Vinicio, esa conexión trasciende lo táctico y se convierte en un respaldo constante dentro de la competencia.
El camino hacia la LFA no fue inmediato. Durante un tiempo, el futbol americano profesional aparecía como una posibilidad lejana. Fue al escuchar las experiencias de compañeros dentro de la liga cuando comenzó a verlo como una opción real. “Cuando salió la LFA y platicando con compañeros que me contaron su experiencia, pensé que tenía potencial. No estaba muy convencido, pero ahorita tengo ganas de empezar a jugar”, reconoce con honestidad.
Dentro del proyecto de Dinos, Vinicio se visualiza como parte de un grupo diverso, donde conviven jugadores locales y elementos con mayor recorrido. Su expectativa es clara: rotación, química y objetivos comunes. “Estaré compartiendo el campo con ellos, mucha rotación y buena química para conseguir los objetivos de la temporada”, señala, consciente de que el éxito colectivo dependerá de esa sincronía.
Compartir vestidor con Terrance Williams, ex receptor de la NFL, representa otro aprendizaje importante. Lejos de intimidarse, Vinicio ve en esa convivencia una oportunidad. “Siento que va a estar muy padre coincidir con un jugador de tanto nivel. Me gusta aprender de mi posición y con él podría aprender cosas nuevas que antes no conocía”, explica, dejando ver una mentalidad abierta al crecimiento.
De cara a esta primera etapa con Dinos, su objetivo es directo y personal. Vinicio no solo quiere consolidarse, sino también enviar un mensaje claro dentro de la liga. “Quiero demostrar que los receptores mexicanos también tienen mucho nivel y que estoy listo para ser un jugador destacado”, afirma. Con raíces firmes en Saltillo, el respaldo de su familia y la motivación de compartir el camino con su hermano, Vinicio García inicia una nueva etapa donde el pasado y el presente se cruzan para construir su futuro en la LFA.