Las raíces saltillenses detrás de Diego Gutiérrez, promesa del hockey en EU
Entre su desarrollo con USA Hockey y el orgullo por su apellido, Diego Gutiérrez mantiene presente la historia de una familia cuyas raíces también pasan por Saltillo
Mientras aumenta la atención sobre su desarrollo dentro del hockey estadounidense, Diego Gutiérrez mantiene presente una parte de su historia familiar que lo conecta directamente con Saltillo.
El defensa mexicoamericano nació en Texas y ha construido su trayectoria deportiva en Estados Unidos, pero sus raíces mexicanas también tienen un vínculo con la capital de Coahuila: su padre, Ivan Gutiérrez, nació en Saltillo, mientras que su madre, Lydia, vivió en esta ciudad durante su infancia y parte de su juventud.
En medio del Mes de la Herencia Hispana, que la National Hockey League conmemora del 15 de septiembre al 15 de octubre, NHL.com/es dedicó una de sus historias a conocer más sobre el joven jugador, quien actualmente forma parte del Programa de Desarrollo de la Selección Nacional de USA Hockey (NTDP).
La historia de Gutiérrez ha seguido un camino ascendente. Antes de llegar al programa nacional, pasó por Shattuck St. Mary’s, reconocida escuela secundaria de hockey que también formó a jugadores como Sidney Crosby y Jonathan Toews.
Ahí comenzó a llamar la atención por su desempeño como defensa y, al mismo tiempo, por portar un apellido que evidencia sus raíces mexicanas.
Su llegada al NTDP significó enfrentarse a un escenario distinto. Después de competir en un entorno acostumbrado a los triunfos, tuvo que medirse con jugadores mayores y físicamente más desarrollados. Las derrotas se volvieron parte del aprendizaje.
“Cuando tienes 17 años y juegas contra muchachos de hasta 20, vas a perder partidos”, explicó Gutiérrez a NHL.com/es. Para él, la clave está en aprovechar esas experiencias y trasladar las lecciones al siguiente encuentro.
Durante su primera temporada con el programa también recibió la oportunidad de jugar con el equipo Sub-18, una experiencia que considera determinante para su crecimiento.
“El trabajo que hice durante este verano me da mucha confianza”, señaló.
Ahora, con más ojos pendientes de su evolución, el defensa procura mantener una mentalidad sencilla: concentrarse en el presente y no adelantarse a lo que pueda ocurrir con su carrera.
“Me concentro en el día de hoy. Mañana me preocuparé por mañana”, expresó.
UN APELLIDO QUE CONECTA DOS CULTURAS
Para Gutiérrez, la posibilidad de representar a Estados Unidos no está separada de su herencia mexicana. Desde pequeño ha convivido con ambas partes de su identidad y reconoce el orgullo que representa llevar el apellido de su familia sobre el hielo.
“No hay muchos jugadores mexicano-estadounidenses en el hockey y es algo de lo que estoy muy orgulloso”, afirmó.
Su conexión con México también tiene una historia familiar ligada a Saltillo. Su padre nació en la ciudad y su madre vivió aquí durante años antes de establecer su vida en Estados Unidos.
Por ello, cuando Diego sale a la pista con el uniforme de Estados Unidos, entiende que también lleva consigo una parte de su familia y de la cultura con la que creció.
Incluso dentro del vestuario sus compañeros suelen preguntarle por sus raíces y por el idioma español. Aunque reconoce que todavía trabaja en mejorar su español, asegura que puede comprenderlo con bastante fluidez.
En casa, además, existe una frase que su padre le ha repetido como guía: “Representa bien el apellido Gutiérrez”.
Ivan también procura que el crecimiento deportivo de su hijo no modifique los principios familiares. Hacer la cama, respetar a los mayores, escuchar al entrenador y cuidar la actitud continúan siendo tan importantes como cualquier resultado sobre el hielo.
Para la familia, llegar al hockey profesional sería una posibilidad, no una obligación.
“Si algún día llega a ser jugador profesional, fantástico. Y si no ocurre, tampoco pasa nada”, explicó Ivan. “Para mí lo importante es que siga siendo un buen muchacho”.
UN REFERENTE PARA OTROS NIÑOS
Además de perseguir sus propios objetivos, Diego Gutiérrez entiende que su historia puede servir para otros jóvenes hispanos interesados en el hockey.
Reconoce que, al llegar a unas pruebas o comenzar a practicar este deporte, un niño latino puede encontrarse con pocos jugadores que compartan sus raíces. Por eso considera importante demostrar que existe un espacio para ellos.
“Creo que el mensaje más importante es que cualquiera puede hacerlo”, dijo.
Su intención es que otros niños puedan observar su recorrido, conocer de dónde viene y encontrar en él una referencia para perseguir sus propias metas.
Mientras su carrera continúa en Estados Unidos, Gutiérrez procura avanzar sin perder de vista sus orígenes. Entre la camiseta estadounidense, el apellido mexicano y una familia con raíces en Saltillo, el joven defensa construye una historia que también habla de identidad.
Y aunque todavía está lejos de saber hasta dónde llegará dentro del hockey, tiene claro algo que aprendió de su familia: mantener los pies en la tierra y representar bien el apellido Gutiérrez.