Artistas coahuilenses dialogan con la obra de Rubén Herrera en exposición
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El Festival Ánimas del Desierto inauguró este jueves dos exposiciones que difunden el patrionio artístico del estado. La primera fue ‘Concluir al centauro’, que coloca en el mismo espacio la obra del maestro Herrera y la de los artistas que le sucedieron
Sin Rubén Herrera el arte coahuilense sería muy diferente. Aunque su prematura muerte a los 45 años, víctima de un infarto, nos arrebató de la evolución y maduración de su arte, el legado que dejó en su Escuela de Pintura, fundada en 1920, perdura hasta nuestros días.
Sus alumnas y alumnos formaron a otras generaciones de artistas y ahora en la exposición “Concluir al centauro: Rubén Herrera a través de los nuestros” pupilos y maestro se reúnen en diálogo.
La colectiva se inauguró este jueves 22 de octubre en el Museo Rubén Herrera, como una de las primeras actividades del Festival Ánimas del Desierto del Instituto Municipal de Cultura de Saltillo (IMCS). El nombre hace referencia a una serie de bocetos de un mural inconcluso del pintor, denominado El Centauro, y la propuesta de conexión entre el arte de un hombre que vivió hace un siglo y las creaciones que ahora representan al arte de la región.
La curaduría y museografía, a cargo de Talía Barredo, coordinadora de Artes Visuales del instituto, coloca obras representativas de Herrera junto a las de artistas coahuilenses de distintas generaciones.
El trabajo del maestro dicta una de las líneas que se observan en la exposición: retrato, bodegón y paisaje se encuentran a través de técnicas como el óleo, el carboncillo y el pastel, así como las aproximaciones de cada creador, desde lo más impresionista hasta lo más pulido y preciosista, aunque siempre destaca la pincelada del maestro, y capaz de crear volumen y emoción con un sencillo pero importante trazo.
Asimismo, la colección incluye muchos otros bocetos, no solo el Centauro, y desde la curaduría estas piezas entran en diálogo con obras de creadores contemporáneos que cuestionan la “completitud” de una pieza. La imagen se centra entonces en elementos específicos, que en el borrador fueron objeto de estudio y acá se vuelven protagonistas del todo.
El legado de Rubén Herrera se expone junto al trabajo de Gustavo Möller, Juan Antonio Peña, Magda Dávila, Américo Pugliese, Angélica Villarreal, Astrid Naranjo, Magda Mendoza Lavín, Mercedes Murguía, Blanca Sotelo, Celia Espinoza, Coco Carral, Orestes de la Paz, Othón Salazar, Ricardo Flores, David Adame, Eleazar Montejano, Rosalía Cárdenas, Teresa Galindo, Zenén Vizcaíno, Georgina Chapa y Griselda Tamez. De entre ellos destacan los nombres de Elena Huerta, Eloísa Ruiz y María Narro, quienes fueron alumnas directas de Herrea —y a su vez maestras de otros de los artistas presentes—.