Arancel automotriz impacta la actividad económica de los estados: ‘Hay menos dinero circulando en Coahuila’
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Expertos señalan que la actividad industrial de Coahuila enfrenta un escenario de menor dinamismo, marcado por la desaceleración automotriz, los aranceles y la incertidumbre comercial
Los aranceles y la incertidumbre comercial forman parte del escenario que enfrenta la industria de Coahuila, aunque especialistas advierten que no puede atribuirse únicamente a estas medidas la pérdida de dinamismo que registra el estado.
La desaceleración del sector automotriz, los problemas en las cadenas de suministro, la falta de nuevas inversiones de gran escala y factores internos de productividad se combinan en un momento en que la economía estatal comienza a resentir sus efectos en el empleo y el consumo.
A nivel nacional, de acuerdo con datos retomados por El Financiero, en julio la exportación de vehículos ligeros cayó 9.7 por ciento anual, mientras que la producción retrocedió 2.2 por ciento. En el acumulado de enero a julio, la exportación disminuyó 0.3 por ciento y la producción 0.7 por ciento.
En Coahuila, uno de los principales polos industriales y automotrices del país, el Indicador Mensual de la Actividad Industrial por Entidad Federativa del INEGI reportó una disminución de 3.7 por ciento en abril respecto al mes anterior.
Para el economista Antonio Serrano, los aranceles sí forman parte de la problemática, pero no constituyen por sí mismos el principal problema. A su juicio, la complejidad para determinar y pagar las tarifas, los constantes cambios en las reglas de origen y las dificultades para importar insumos especializados están generando presión adicional sobre las empresas.
Aunado a ello, el suministro de acero utilizado por proveedores de la industria automotriz sería otro factor que contribuye a este fenómeno. Serrano señaló que empresas en Saltillo enfrentan problemas para ingresar este tipo de insumos y que algunos cargamentos han permanecido detenidos durante largos periodos en la frontera. A ello se suma, explicó, una pérdida de productividad derivada de los ajustes que están realizando las empresas en sus plantillas laborales.
Serrano considera que el problema para Coahuila es particularmente relevante por el peso que tiene la industria automotriz en la economía estatal. A diferencia de otras actividades, explicó, cada proyecto automotriz genera empleos directos e indirectos, demanda proveedores, servicios especializados y certificaciones, por lo que una desaceleración en este sector tiene un efecto que puede ser percibido por la sociedad, ya que a menor producción puede significar menos empleo, menor ingreso, y con ello una reducción en el gasto de las familias y en las ventas de los comercios.
Por su parte, el economista José María González coincide en que los aranceles están afectando al sector, particularmente por el incremento en los costos de los productos que llegan al mercado estadounidense, pero considera que todavía existe margen para que las empresas puedan planear sus operaciones bajo escenarios anuales.
En el caso de los vehículos, señaló que el aumento de precios en Estados Unidos puede reducir la demanda y, en consecuencia, afectar los niveles de exportación y producción.
Ya que la industria es uno de los principales motores económicos de Coahuila, una reducción en su actividad tiene consecuencias que alcanzan a proveedores, transportistas, comercios y familias.
González advierte que una eventual reducción de la actividad industrial podría reflejarse en el mercado laboral, aunque considera que no necesariamente significaría una pérdida inmediata y generalizada de empleos. Entre los posibles efectos menciona un incremento del desempleo formal, una mayor incorporación al sector informal y una reducción en los ingresos disponibles para el consumo.
Serrano advierte incluso que el estado ya perdió posiciones frente a otras entidades en materia de exportaciones y considera que difícilmente volverán en el corto plazo los niveles de generación de empleo registrados durante 2023 y 2024.
En ese sentido, ambos especialistas coinciden en que la dependencia de Coahuila ante la industria automotriz representa un riesgo en un escenario de transformación tecnológica y cambios en el comercio internacional.
Para Serrano, Coahuila debe avanzar hacia nuevas actividades, pero sin generar expectativas que no correspondan con las condiciones reales del estado, mientras que González plantea que una de las alternativas de corto plazo podría ser la implementación de programas de empleo temporal, mientras que a largo plazo considera necesario utilizar incentivos y estímulos fiscales para atraer inversiones diferentes a la automotriz.
Desde el Gobierno de Coahuila, el secretario de Economía, Luis Olivares, reconoce que existe un entorno internacional complejo para una entidad con una fuerte vocación industrial y exportadora.
Los ajustes arancelarios, la incertidumbre comercial y la moderación de algunos mercados, señaló, han generado volatilidad en distintos indicadores, aunque sostuvo que estos datos deben analizarse dentro de un contexto más amplio y destacó la fortaleza de la base industrial y la integración de Coahuila con las cadenas productivas de Norteamérica.
La administración estatal sostiene que la estrategia está enfocada en mantener condiciones de seguridad, infraestructura, talento y certeza para las empresas instaladas en la entidad, al tiempo que busca atraer nuevas inversiones y diversificar las cadenas de valor.
“No somos ajenos a lo que sucede en Estados Unidos ni a los cambios que puedan darse en materia comercial. Somos uno de los estados más industrializados y exportadores del país. Nuestra visión no es únicamente resistir una coyuntura, sino continuar fortaleciendo y diversificando nuestra economía. Queremos aprovechar toda la capacidad industrial que hemos construido para incorporar nuevas cadenas de valor y sectores estratégicos, sin dejar de fortalecer aquellos en los que Coahuila ya es líder. Coahuila sigue siendo un estado fuerte, estable y competitivo”, señaló.