¿Fin de la ventaja en el norte? El salario mínimo alcanza a los sueldos de entrada en Monterrey y Saltillo
COMPARTIR
La convergencia entre el salario mínimo y los sueldos de contratación obliga a las organizaciones en Saltillo y Monterrey a revisar sus contratos colectivos para evitar un impacto negativo en el clima organizacional
El columnista de El Norte, Álvaro García Parga, expone en su entrega de hoy que durante décadas, las regiones industriales de Monterrey y Saltillo se mantuvieron como “islas” salariales en México, ya que debido a la alta competitividad y la demanda de mano de obra calificada, las empresas de estos polos solían ofrecer salarios de contratación significativamente superiores al mínimo legal. Sin embargo, ese margen de maniobra se está agotando.
TE PUEDE INTERESAR: Frente ártico amenaza a Saltillo el fin de semana: se espera drástico descenso térmico y probabilidad de aguanieve
Tras alcanzar el objetivo histórico de cubrir el equivalente a dos canastas básicas urbanas, la nueva ruta trazada por el Gobierno Federal hacia el 2030 plantea incrementos anuales de dos dígitos. Este fenómeno está provocando lo que expertos denominan un “traslape” en los tabuladores: el salario mínimo legal está alcanzando, e incluso rebasando, los sueldos iniciales que las empresas del norte utilizaban para atraer talento.
El impacto de esta tendencia no es meramente financiero, expone, pues según el análisis de la política salarial vigente, el reto principal para los empleadores en Nuevo León y Coahuila es la equidad interna. Cuando el salario mínimo sube agresivamente, la diferencia económica entre un empleado de nuevo ingreso y uno con años de experiencia se reduce, lo que puede generar fricciones organizacionales y desmotivación.
“Ya no se trata solo de cumplir con la ley y ajustar la nómina básica”, señalan expertos en recursos humanos. “Las empresas que no revisen de manera integral sus estructuras salariales, contratos y presupuestos de mediano plazo para 2026 y años posteriores, estarán asumiendo riesgos innecesarios en su clima laboral y estabilidad contractual”.
A diferencia del sector informal, el empleo formal en Saltillo y Monterrey es el único obligado legalmente a absorber estos ajustes de forma inmediata. La presión recae sobre los empleadores que ahora deben lidiar con nuevos “pisos salariales” que avanzan más rápido que la inflación.
La pregunta para el empresariado del norte ya no es si el salario seguirá subiendo, sino si están listos para la transformación organizacional que esto implica. Con la meta puesta en 2030, el ajuste de la “nómina mínima” es solo la punta del iceberg de una reconfiguración económica que está cambiando las reglas del juego en la capital industrial de México.