La desconfianza de la IP en la economía amenaza el crecimiento en 2026: economista coahuilense
Según el INEGI, tras 10 meses de dudas, el nivel de confianza empresarial cerró 2025 “en un terreno de cautela”, a saber, un dato “crítico”, alertó
Al sumar 10 meses al hilo con marcados niveles de recelo o escepticismo sobre las condiciones económicas del país, el ánimo del sector empresarial entró en una fase crítica, advirtió el economista coahuilense Guillermo Ernesto Garza de la Fuente.
Factores como la incertidumbre en torno a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), las reformas que han mermado la fortaleza institucional de México y la inseguridad “son los elementos que seguramente pesan más en la percepción de los empresarios”, resaltó.
“Mientras no se recupere la certidumbre, la inversión en activos productivos seguirá limitada, comprometiendo el potencial de crecimiento del país para 2026”, alertó.
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Se refirió a la tasa de 48.5 % del Indicador Global de Opinión Empresarial de Confianza (IGOEC), dada a conocer en diciembre pasado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), con un alza de 0.1 % respecto del mes anterior.
En su comparación anual, este promedio ponderado de los indicadores de los cuatro sectores que lo integran —industria, comercio, construcción y servicios— bajó 3.5 %, con lo que ya suman 10 meses seguidos por debajo del umbral de los 50 puntos.
Ello es un claro reflejo de la percepción agregada de los empresarios mexicanos sobre la situación económica actual y futura de México, explicó a VANGUARDIA.
Dicha encuesta “revela que la confianza empresarial en México cerró 2025 en un terreno de cautela”, dijo el investigador.
“Este dato —precisó— es crítico, pues suma 10 meses consecutivos por debajo del umbral de optimismo (50 puntos), reflejando una persistente desconfianza en el entorno económico”.
El catedrático de la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC) expuso que “cuando este indicador supera la barrera de los 50 puntos, nos encontramos en una zona de optimismo o mayor confianza empresarial”.
Por el contrario, cuando se ubica por debajo de dicho umbral, “se interpreta como un pesimismo de los empresarios sobre la actividad económica nacional”.
“Esta debilidad tiene una correlación directa con la inversión fija bruta, la cual, al mes de noviembre pasado, acumulaba una racha de once observaciones consecutivas con caídas, tras mostrar un descenso anual de 8.4 % en septiembre de 2025”, apuntó.
Garza de la Fuente hizo notar que “el componente de ‘momento adecuado para invertir’ es el más rezagado, especialmente en la construcción, donde se desplomó a un nivel alarmante de 17.8 puntos”.