¿Arma de Rayos de Calor contra migrantes?... EU autoriza su uso en la frontera con México
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Estados Unidos autoriza pruebas de un arma de calor para la frontera con México. Conoce cómo funciona y qué riesgos plantea para los migrantes
Estados Unidos autorizó al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) a realizar pruebas de un dispositivo militar que utiliza energía electromagnética para provocar una sensación intensa de calor en la piel. La tecnología, conocida como Sistema de Denegación Activa (ADS), podría evaluarse para su eventual uso en operaciones de seguridad en la frontera con México, según informó CNN.
La autorización habría sido formalizada mediante un memorando firmado por el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth. La decisión se enmarca en las medidas de seguridad fronteriza impulsadas por la administración del presidente Donald Trump, que ha promovido el uso de tecnología para reforzar la vigilancia y el control migratorio.
Sin embargo, autorizar las pruebas no significa que el dispositivo ya se utilice contra personas migrantes. La evaluación de la tecnología abre preguntas sobre sus posibles aplicaciones, los riesgos para quienes estén expuestos y los criterios que deberían regular su uso en operativos fronterizos.
¿CÓMO FUNCIONA EL SISTEMA DE DENEGACIÓN ACTIVA?
El ADS es un dispositivo militar diseñado para dispersar multitudes sin recurrir necesariamente a proyectiles o municiones convencionales. Su funcionamiento se basa en un haz de ondas electromagnéticas de aproximadamente 95 gigahercios, que actúa sobre las capas superficiales de la piel y genera una sensación de calor intenso.
De acuerdo con información militar estadounidense, el sistema puede alcanzar distancias cercanas a un kilómetro, dependiendo de las condiciones de operación y de la configuración del equipo. La sensación de ardor busca provocar una reacción inmediata para que las personas se alejen del área expuesta.
Aunque suele describirse como un arma no letal, esto no significa que esté libre de riesgos. La exposición, las condiciones de uso y la posibilidad de que las personas no puedan retirarse rápidamente son factores relevantes al evaluar sus consecuencias.
PREOCUPACIÓN POR SU POSIBLE USO CONTRA MIGRANTES
Una de las principales inquietudes es que la tecnología pueda emplearse durante operativos para impedir cruces irregulares en la frontera. En esos escenarios, las personas podrían encontrarse cerca de ríos, cercas, barreras físicas o terrenos complicados que dificulten alejarse del área afectada.
El uso del dispositivo también plantea interrogantes sobre la proporcionalidad de la fuerza y la protección de los derechos humanos, especialmente si se utiliza contra grupos de personas en situaciones de vulnerabilidad.
Otro punto de debate es el alcance territorial de las operaciones. Si una intervención realizada desde Estados Unidos llegara a afectar a personas situadas en territorio mexicano, el incidente podría generar cuestionamientos diplomáticos y jurídicos relacionados con la soberanía nacional. No obstante, la autorización para probar el ADS no demuestra que se haya utilizado de esa manera.
EU TAMBIÉN IMPULSA ARMAS LÁSER CONTRA DRONES
El desarrollo de tecnologías para la frontera no se limita a los dispositivos que actúan sobre personas. Estados Unidos también ha avanzado en sistemas de energía dirigida para neutralizar drones, ante las preocupaciones por el uso de aeronaves no tripuladas cerca de instalaciones sensibles y espacios aéreos fronterizos.
En abril de 2026, el Pentágono y la Administración Federal de Aviación (FAA) alcanzaron un acuerdo relacionado con operaciones antidrones, de acuerdo con la información proporcionada en el reporte original.
Aunque ambas iniciativas utilizan tecnologías avanzadas, sus objetivos son distintos. El Sistema de Denegación Activa busca generar una sensación de calor para disuadir a las personas, mientras que los sistemas láser antidrones se orientan a inutilizar aeronaves no tripuladas.
La evaluación de estas herramientas refleja el creciente uso de tecnología militar en tareas de seguridad fronteriza. En el caso del ADS, las pruebas permitirán determinar su viabilidad operativa, mientras persiste el debate sobre sus posibles efectos y las condiciones bajo las cuales podría emplearse contra personas migrantes.