Prueba de fuerza: Una cadena humana por la independencia de Cataluña

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Internacional
/ 10 septiembre 2013

Lo harán bajo el lema "Vía catalana hacia la independencia" y siguiendo el ejemplo de la "Cadena Báltica".

Barcelona, España.- El independentismo catalán hará este miércoles una prueba de fuerza: el día de la Diada, la fiesta mayor en Cataluña, una cadena humana de 400 kilómetros atravesará de norte a sur la región del noreste de España pidiendo la secesión.

Desde la localidad fronteriza francesa de Le Perthus hasta la de Alcanar, en el límite con la Comunidad Valenciana, pasando por las ciudades de Gerona, Barcelona y Tarragona, decenas de miles de personas unirán sus manos.

Lo harán bajo el lema "Vía catalana hacia la independencia" y siguiendo el ejemplo de la "Cadena Báltica", que en agosto de 1989, con más de millón y medio de personas en 600 kilómetros, cruzó las repúblicas bálticas soviéticas de Estonia, Letonia y Lituania. Dos años después, la independencia de las tres ya había sido reconocida.

La cadena humana del miércoles está organizada por la Asamblea Nacional Catalana (ANC), una organización que en la Diada de 2012 logró congregar a centenares de miles de personas que clamaron por la independencia en una manifestación sin precedentes en Barcelona.

"Si queremos seguir siendo catalanes solo tenemos una solución, tener un Estado propio que nos defienda, porque si no, estamos condenados a desaparecer", asegura su presidenta, Carme Forcadell.

Entre quienes apoyan la iniciativa está Pep Guardiola, entrenador del Bayern Múnich y ex técnico de un Barça cuyo estadio atravesará la cadena humana. Los organizadores calculan que necesitarán 300,000 personas para formarla sin huecos, con una por cada 1,30 metros.

Aunque él no irá, la iniciativa cuenta con el respaldo del jefe del gobierno regional de Cataluña, Artur Mas, que llamó a secundarla. "El siglo XXI será el siglo en el que Catalunya recuperará su plena libertad", expresó el lunes, cuando comparó la cadena con la marcha sobre Washington que hace 50 años lideró Martin Luther King.

La histórica manifestación de hace un año en Barcelona fue la que prendió la mecha del proceso soberanista que hay ahora mismo en marcha en una Cataluña en la que la crisis económica en la que España se halla inmersa desde 2008 acrecentó las tensiones secesionistas.

La región es la de mayor PIB de España, pero también la más endeudada. El gobierno de Mas ha llevado a cabo dolorosos recortes y ajustes. Y los separatistas defienden que una Cataluña independiente se encontraría entre las principales potencias económicas de Europa.

Una encuesta publicada el domingo por el diario "El País" señala que el 54 por ciento de los catalanes considera que la independencia sería buena para Cataluña. En un hipotético referéndum, el 49 por ciento votaría a favor de ella. El 55 por ciento cree también que tienen derecho a decidir unilateralmente seguir o no en España.

Tras la manifestación de hace un año en Barcelona, que interpretó como un clamor, Artur Mas instó al jefe del gobierno español, Mariano Rajoy, a negociar una financiación preferente para la región, una iniciativa que este rechazó. Y el catalán, a mitad de legislatura, adelantó entonces los comicios autonómicos en busca de una "mayoría indestructible" que lo legitimara en un proceso soberanista.

No lo consiguió. La coalición que lidera, Convergència i Unió (CiU), perdió escaños, y los independentistas de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), convertidos en segunda fuerza, garantizaron su investidura a cambio de un pacto en el que se fijó el año 2014 como fecha de celebración de una consulta de autodeterminación.

El referéndum, que Rajoy y su gobierno consideran ilegal y fuera de la Constitución, se convirtió para el jefe del Ejecutivo español en uno de los mayores quebraderos de cabeza, junto a la crisis económica y el escándalo de presunta financiación irregular que sacude a su Partido Popular (PP).

Pero tras un año de enfrentamiento en el que Mas aseguró reiteradamente que celebraría la consulta con o si permiso del Estado español, la situación parece relajarse ahora.

La semana pasada y para enojo de los independentistas, Mas abrió la puerta a retrasar el desafío soberanista. No convocará la consulta si Rajoy no da permiso, pero entonces convertirá las elecciones ordinarias catalanas de 2016 en un plebiscito sobre la independencia.

Sus palabras llegaron después de que el 29 de agosto mantuviera una reunión secreta con Rajoy que sirvió para tender un puente de contacto inexistente hasta ese momento y que se conoció hace poco. Según publicó este lunes el diario "El País", ambos han decidido buscar una salida al desafío soberanista apartados de los focos y las declaraciones.

Entre las razones para que Mas levante ahora el pie del acelerador está, según analistas, la esperanza de una mejoría económica para 2016 y el hecho de que Unió Democrática, socio menor en CiU, ve con recelo la vía secesionista. Defiende una consulta, pero también la confederación con España. Y se desmarca abiertamente de la cadena humana con la que el independentismo echará el miércoles su pulso.

Por Sara Barderas/DPA



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