"¡Garzón, amigo, el pueblo está contigo!"
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"Es el único juez que se ha atrevido a enfrentarse a los crímenes de la dictadura", señala el ex fiscal anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo.
Madrid, España.- "¡Garzón, amigo, el pueblo está contigo!". El juicio a Baltasar Garzón por su investigación de los crímenes del franquismo arrancó hoy en Madrid con la Plaza de París, en la que tiene su sede el Tribunal Supremo, tomada por las asociaciones de recuperación de la memoria histórica, por víctimas del franquismo y por simpatizantes y amigos del magistrado que quisieron arroparlo en el inicio de un proceso que consideran una vergüenza para España.
Traje oscuro, abrigo gris y maletín en mano, Garzón, de 56 años, llegó al Supremo entre aplausos para sentarse en el banquillo de los acusados por presunta prevaricación, la que le atribuyen dos organizaciones de ultraderecha por haberse declarado competente en 2008 para investigar la desaparición de más de 100,000 personas en el periodo más oscuro de la historia española del siglo XX, el de la guerra civil (1936-1939) y la dictadura de Francisco Franco (1939-1975).
"Es el único juez que se ha atrevido a enfrentarse a los crímenes de la dictadura", lo defendía en una soleada mañana de invierno el ex fiscal anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo. "No es ningún delincuente".
"¡Tenemos memoria, queremos justicia!", coreaban mientras algunas de las más de 200 personas que se plantaron ante el Tribunal Supremo para defender y apoyar a Garzón, cuatro días después de que en el mismo lugar quedara visto para sentencia el juicio contra el magistrado por las escuchas que ordenó en el marco del "caso Gürtel", la trama de corrupción masiva que desde hace tres años salpica al Partido Popular (PP) de Mariano Rajoy.
Políticos de izquierda como el diputado Gaspar Llamazares y el coordinador general de Izquierda Unida (IU), Cayo Lara; juristas españoles y extranjeros que han acudido como observadores internacionales...
Allí había también compañeros de Garzón en la Audiencia Nacional, como los jueces de instrucción Santiago Pedraz y Fernando Andreu, la fiscal Dolores Delgado y los magistrados Ramón Sáez Valcárcel, Clara Bayarri y José Ricardo de Prada, quienes en su día firmaron el voto particular a favor de la competencia de Garzón para investigar los crímenes del franquismo.
Acudieron personalidades del mundo de la cultura como la actriz Pilar Bardem, pero también muchos ciudadanos anónimos, entre ellos algunos que buscaron y encontraron a sus familiares desaparecidos durante el franquismo y otros que aún los siguen buscando.
Todos -jóvenes, adultos y ancianos- apoyaron durante varias horas al magistrado que hace cuatro años se enfrentó con una etapa del pasado de España que aún resulta difícil de afrontar.
En el punto de mira de los congregados, la corte que en su día admitió la querella contra Garzón y que ahora lo juzga. "Tribunal Supremo, suprema impunidad", coreaban. Sólo hubo un momento de silencio, el que todos los allí reunidos guardaron en memoria de las víctimas del franquismo.
Conocido en todo el mundo por su persecución a Augusto Pinochet -mantuvo al ex dictador chileno casi año y medio bajo arresto domiciliario en Londres, acusado de violaciones a los derechos humanos en su país-, el magistrado español se enfrenta al posible final de su carrera judicial por haber investigado las violaciones de los derechos humanos en su propio país.
"Sé que van a por Garzón y me parece una vergüenza", decía Julia, una anciana a cuyo padre, socialista, fusilaron los franquistas en 1936. "Hizo lo mismo en Argentina y Chile y ahora lo acusan de prevaricar. Yo no creo que prevaricar sea decir la verdad".
Garzón está acusado de haber ignorado intencionadamente la Ley de Amnistía de 1977 con su investigación sobre el franquismo, en la que acusó al dictador y a 34 ex altos funcionarios de su régimen, todos ya muertos, de crímenes de lesa humanidad, y la cual acabó diluyéndose en su día cuando, obligado por la fiscalía, tuvo que inhibirse en favor de los juzgados territoriales.
"El crimen es tapar el crimen", sostenían hoy los defensores del juez en pancartas que colocaron frente al Tribunal Supremo. "The crime is to hide crime". La denuncia, también en inglés, porque fuera de España se sigue también con
Una pancarta muy grande con la fotografía de huesos humanos, una fosa común de fusilados durante el franquismo, recordaba a la llegada del magistrado al Supremo uno de los episodios no resueltos de la historia del país. "¿No hay justicia para estos crímenes? Is there no justice for these crimes?", cuestionaban las letras impresas.