Obama habla de paz y talibanes responden con atentado

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Internacional
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Obama viajó a Kabul para firmar un acuerdo estratégico con el presidente afgano, Hamid Karzai, al que se llegó tras una difíciles negociaciones.

Kabul, Afganistán.- Sobre medianoche irrumpió el traqueteo de helicópteros en la calma de Kabul. En el helicóptero volaba el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, de la base de Bagram al palacio presidencial en la capital afgana.

Unas pocas horas más tarde Obama ya se había marchado de Afganistán, pero Kabul se estremeció con una fuerte explosión. Las sirenas de alarma sonaron. Los talibanes acababan de pasar factura por la visita de Obama con un atentado perpetrado por un comando suicida.

Obama viajó a Kabul para firmar un acuerdo estratégico con el presidente afgano, Hamid Karzai, al que se llegó tras una difíciles negociaciones. Además, en los últimos tiempos se han vivido varios escándalos protagonizados por soldados estadounidense en Afganistán, lo que también repercutió negativamente en la relación.

En enero pasado salió a la luz un video en que soldados estadounidenses orinaban sobre combatientes talibanes muertos. En febrero se quemaron ejemplares del Corán en la base estadounidense de Bagram y en marzo un soldado estadounidense comenzó a disparar arbitrariamente y mató a 17 civiles, la mayoría de ellos niños, en una acción descontrolada.

La vista de Obama en esta simbólica fecha, cuando se cumple un año de la muerte del líder de Al Qaeda, Osama bin Laden, no se debe atribuir sólo a la campaña electoral en Estados Unidos. El mandatario americano quería mostrarse respetuoso con Karzai, buscando simbolizar así un nuevo comienzo. No sólo se ha enfriado la relación entre Estados Unidos y Afganistán, sino también entre ambos presidentes. Durante la visita anterior, en diciembre de 2010, Obama ni siquiera visitó a Karzai y sólo se dirigió a sus soldados estadounidenses.

Ahora Obama también ha querido dar la impresión de que se trata de un acuerdo entre dos Estados soberanos. Karzai intenta desde hace tiempo que no se le vea como una marioneta de Washington, tal como le retratan continuamente los talibanes.

Con el importante acuerdo suscrito hoy, Estados Unidos se compromete a proteger a Afganistán una vez concluida de la misión de combate de la OTAN, a finales de 2014.

Había dos puntos que hicieron peligrar el acuerdo: Karzai pidió que las fuerzas especiales dejaran de actuar por la noche contra sospechosos y la entrega a los afganos del control de la cárcel en la base militar de Bagram. En ambos puntos se llegó a soluciones de compromiso en las que Karzai se pudo imponer.

Durante la firma del acuerdo ninguna de las partes quiso dejar constancia de las diferencias. "Hoy acordamos una asociación a largo plazo", dijo Obama, quien habló de "un momento histórico para ambos países". Y al final agregó: "Gracias, amigo", mientras estrechaba la mano de Karzai. Los periodistas presentes indicaron que el presidente afgano estaba "efusivo".

No obstante, hay temas más espinosos que se han aparcado para tratarlos en un acuerdo de seguridad aparte. Entre esos asuntos figura por ejemplo el uso por parte de las tropas estadounidenses de las bases militares o la actual inmunidad de la que ahora gozan los uniformados de Washington frente a la justicia afgana.

Lo que queda claro con la firma de ambos jefes de gobierno es que tras 2014 los soldados estadounidense seguirán desplegados en el país, aunque formalmente se indique que están formando a las fuerzas de seguridad afganas. No obstante, seguirán luchando contra los terroristas.

"Con la firma de este acuerdo de asociación estratégica miramos hacia un futuro en paz", dijo Obama, cuya visita ha dejado claro cuán lejos sigue estando ese futuro, si es que alguna vez llega. Por razones de seguridad, la embajada de Estados Unidos desmintió que Obama se encontrase en Kabul hasta poco antes de su reunión con Karzai. Y el hecho de que la firma se hiciese en una acción rápida y de noche, sin la presencia de los medios afganos pone de manifiesto que no hay confianza en la situación.

La respuesta de los talibanes no se hizo esperar, pues están en contra de toda presencia estadounidense. Así que enviaron a un comando suicida a que atacase un complejo de edificios frecuentado por extranjeros occidentales. Civiles afganos, un vigilante nepalí y varios terroristas suicidas murieron. En total 11 personas perdieron la vida. Y entre las víctimas había varios niños de una escuela cercana.

Con este atentado sangriento se quiere transmitir que Obama "no es bienvenido" en Afganistán, dijo el portavoz talibán, Sabiullah Muyahid. "A los afganos no les gustan los invasores", agregó.

Es cuestionable que los talibanes tengan capacidad de organizar de forma espontánea un atentado en la capital. Lo más probable es que estuviera planeado desde hace tiempo y con la visita del mandatario se haya precipitado.

Los talibanes han subrayado además que no se trata de un atentado "en venganza por el asesinato de Bin Laden" a manos de las fuerzas especiales estadounidense en Pakistán. Los talibanes intentan desde hace tiempo dar la impresión de que no tienen las ambiciones internacionales de la red terrorista de Al Qaeda, sino que están luchando por su país.



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