Río 20: Cumbre de los Pueblos declara la guerra a "economía verde"
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Los críticos de Río+20 rechazan, por ejemplo, la creación de "mercados" de bienes ambientales, como biodiversidad, agua y carbono.
Río de Janeiro, Brasil.- La principal cita paralela a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible (Río+20) se inicia este viernes con una virtual "declaración de guerra" a la idea de crear una "economía verde", la más importante de la cumbre oficial, que se realizará del 20 al 22 de junio en Brasil.
"En realidad, es una forma de hacer avanzar el poder de las grandes corporaciones sobre la naturaleza", sostuvo Fátima Mello, una de las coordinadoras de la cita que reunirá hasta la semana próxima en el gigantesco parque Aterro do Flamengo, en Río de Janeiro, a unos 30,000 militantes ambientalistas y de organizaciones sociales de todo el mundo.
"Este debate de Río+20 no está preocupado por los problemas ambientales y sociales, sino por una nueva forma de rearticulación del capital, pautada por las grandes corporaciones, para recuperarse de la fragilidad que ocurre desde la crisis de 2008", expresó asimismo el dirigente de la organización Vía Campesina, Marcelo Durao.
Los críticos de Río+20 rechazan, por ejemplo, la creación de "mercados" de bienes ambientales, como biodiversidad, agua y carbono, lo que atribuyen a una creciente influencia de los intereses de las grandes corporaciones en los mecanismos gubernamentales de toma de decisiones.
"Las corporaciones han avanzado sobre convenciones, regímenes internacionales. Queremos una ONU para los pueblos, y no para las corporaciones", expresó Mello.
Además, rechazan nuevas tecnologías de producción de alimentos, como el cultivo de productos transgénicos, el uso de agrotóxicos, la biología sintética y la geoingenería.
Como alternativa, la Cumbre de los Pueblos exhibirá, del 15 al 23 de junio, centenares de proyectos sostenibles en las áreas de agroecología y economía solidaria, en una muestra bautizada de "Territorios del Futuro".
"Será una muestra de las soluciones prácticas de los pueblos y de lo que queremos para el mundo", expresó Mello.
Los debates durante la cita estarán concentrados en cinco temas principales: justicia social y ambiental, bienes comunes, soberanía alimentaria, energía y trabajo, y el 20 de junio, cuando se inaugura Río+20, habrá una gran marcha en la zona céntrica de Río, a unos 80 kilómetros del Riocentro, donde se reunirán los jefes de Estado y de Gobierno.
En un intento de acercar la Cumbre de los Pueblos de Río+20, el gobierno brasileño y la ONU crearon un mecanismo mediante el cual los representantes de la sociedad civil podrán entregar directamente a los jefes de Estado y de Gobierno propuestas para alcanzar el desarrollo sostenible.
Del 16 al 19 de junio, grupos de "facilitadores" seleccionarán tres propuestas para cada uno de los diez temas de la conferencia -combate a la pobreza, agua, océanos, seguridad alimentaria, modelos sostenibles de producción y consumo, energía renovable, desempleo, migraciones y trabajo decente, forestas y desarrollo sostenible para enfrentar a la crisis financiera- que serán elevadas a los gobernantes.
Las propuestas en análisis por los "facilitadores" serán presentadas por representantes de la sociedad civil, científicos, ambientalistas y por cualquier persona que, desde cualquier parte del mundo, desee presentar una idea a través del portal de internet https://riodialogues.org.
La iniciativa ha sido calificada de "absolutamente innovadora" por el coordinador brasileño de Río+20, el embajador Luiz Alberto Figueiredo, pero ha sido recibida con reservas por los organizadores de la Cumbre de los Pueblos: "Hay un escepticismo muy grande frente a esta propuesta oficial", afirmó Durao, de Vía Campesina.
A su vez, aunque admitió que la iniciativa crea "un mecanismo de interacción mucho más amplio" que el existente en la Cumbre de la Tierra de Río 1992, Fátima Mello afirmó que el mecanismo no es suficiente para darles voz a los movimientos sociales y ambientales: "El gobierno elige los temas y también a los responsables de elegir qué recomendaciones llegarán a los jefes de Estado. Nadie conoce los criterios", argumentó.
A esta crítica se sumó en vísperas de la cumbre la ex ministra brasileña de Medio Ambiente y líder ambientalista Marina Silva: "El diálogo es bueno, siempre y cuando sea productivo, creativo y libre. No debemos permitir que los que propusieron el diálogo definan los temas a ser debatidos".
Para el director del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), Achim Steiner, la Cumbre de los Pueblos es una oportunidad para que los activistas sociales y ambientales "protesten contra la falta de acción que hemos visto" por parte del gobierno para revertir el rumbo "insostenible" del planeta.
"Queremos que los pueblos del mundo aprovechen esta oportunidad para movilizar la sociedad y obligar los gobiernos y el sector privado a actuar", expresó.