Brahimi será nuevo mediador en conflicto sirio

Internacional
/ 16 agosto 2012

Kofi Annan dio a conocer su renuncia al cargo a comienzos de mes por la falta de compromiso de paz manifestada por las partes en conflicto.

Nueva York, EU.- El diplomático argelino Lakhdar Brahimi, de 78 años, se convertirá en el nuevo mediador en el conflicto sirio a partir del 1 de septiembre, informó hoy la agencia de noticias rusa Interfax, citando a fuentes diplomáticas en Nueva York.

De fuentes diplomáticas occidentales trascendió que Brahimi en principio aceptó el cargo, pero aún negocia con la secretaría general de la ONU pormenores de su mandato.

Según Interfax, el nuevo enviado especial de la ONU y la Liga Arabe será quien buscará conseguir próximamente la paz en Siria.

Kofi Annan dio a conocer su renuncia al cargo a comienzos de mes por la falta de compromiso de paz manifestada por las partes en conflicto y la falta de unidad entre las potencias con derecho de veto en el Consejo de Seguridad.

Brahimi se desempeñó previamente como ex ministro del Exterior y enviado especial de la ONU entre otros en Afganistán e Irak. También estuvo representando a las Naciones Unidas en Haití, Sudáfrica, Líbano, Liberia, Yemen, Congo y Sudán.

El Consejo de Seguridad de la ONU resolvió hoy no prolongar la misión de observadores Unsmis en Siria, con lo que el mandato expirará este domingo a la medianoche. En cambio, se planea abrir una oficina de enlace en Damasco.

Un hombre a prueba de crisis

Lakhdar Brahimi se jubiló en 2005, pero su compromiso aún parece estar lejos de haberse extinguido. El argelino siguió siendo muy requerido por las Naciones Unidas en los marcos de crisis: Sudáfrica, Haití, Líbano, Liberia, Yemen, Congo y, una y otra vez, Afganistán. Ahora tiene 78 años. No obstante, de acuerdo con reportes periodísticos sucederá a Kofi Annan al frente de la misión especial para Siria.

Brahimi, norafricano, pasó a ser conocido en 1994 en Sudáfrica, donde trabajó como jefe de la misión local de la ONU para que se celebren elecciones justas y limpias.

Pero esa no fue su primera gran labor: antes ya había ganado experiencia mediando en la guerra civil del Líbano como representante de la Liga Arabe, y entre 1991 y 1993 fue ministro de Exteriores de Argelia. Luego pasó a actuar en diversas representaciones de la ONU en el mundo, si bien también dejó una fuerte huella en la central de Nueva York. En 2000 publicó un estudio sobre las misiones de paz cuya quintaesencia destaca los esfuerzos llevados adelante por la ONU pero apunta que los resultados muchas veces son magros.

El "informe Brahimi" es citado hasta el día de hoy en los pasillos de las instalaciones neoyorquinas y el propio secretario general del organismo, Ban Ki-moon, señaló hace dos años que el argelino era "un pilar en el desarrollo de las misiones de paz".

Brahimi estuvo particularmente a menudo en Afganistán. Kofi Annan, quien por entonces era secretario general de la ONU, lo envió en 1997 al país asiático. Pero Brahimi no logró impulsar un verdadero cambio bajo el régimen talibán y se rindió.

Sin embargo, volvió a territorio afgano una vez que los islamistas habían sido apartados del poder, esta vez por la intervención militar liderada por Estados Unidos. Después de sus épocas en Afganistán, lideró la misión de la ONU en lo que por entonces era un Irak tumultuoso.

Las Naciones Unidas no quisieron prescindir de él aunque se hubiese jubilado. Siendo padre de tres hijos, fue convocado una y otra vez por el organismo, por ejemplo, en el marco de la crisis de Sudán.

Pero cabe dudar de si Brahimi podrá allanar el terreno para lograr una salida al conflicto sirio, tarea en la que Kofi Annan admitió haber fracasado. El régimen de Damasco no tiene ninguna intención de ceder poder, mientras que la oposición exige un nuevo comienzo con fracciones nuevas.

En el marco de la crisis siria, el hecho de que Brahimi sea argelino no es menor. Argelia fue uno de los pocos países de la Liga Arabe que estuvo a favor de las filas oficiales.

No obstante, la postura del diplomático ante "la primavera árabe" fue distinta: "La pérdida de dignidad y de justicia para las personas árabes llevó a que el levantamiento fuese inevitable", comentó en diciembre.

Pero Brahimi opina que en Siria la paz es posible: "Soy optimista al decir que puede haber una solución para Siria. Pero no soy optimista al decir que no será de fácil solución", apuntó. "El camino será largo y costoso".


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