Oposición en Egipto lucha hasta el último momento contra el eferéndum
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Desde la caída del presidente Hosni Mubarak, los islamistas han logrado muchas cosas en el último año.
El Cairo, Egipto.- Decenas de miles de islamistas se congregaron en torno a la mezquita Rabia al Adawiya en la capital egipcia. Sus esposas se han quedado en casa. "Tal vez haya disturbios, entonces las mujeres no tienen nada que hacer aquí en la calle", dice uno de ellos.
Desde la caída del presidente Hosni Mubarak, los islamistas han logrado muchas cosas en el último año. Uno de ellos ha llegado a la presidencia y el proyecto de Constitución que votarán los egipcios éste y el próximo sábado fue elaborado por una asamblea de mayoría islámica.
Ante esa situación, podrían relajarse y seguir las protestas de sus opositores en sus casas, por televisión. Pero se sienten empujados a salir a la calle. Una y otra vez. Parece que quieren refutar el argumento de la oposición de que los islamistas ya no tienen el apoyo de la mayoría.
Los partidos de la oposición liberal y muchos grupos, en su mayoría revolucionarios de izquierda se dan contra la pared, en sentido literal y figurado.
Hasta ayer miércoles sus líderes no sabían si pedir el boicot del referéndum constitucional o si llamar a votar "no" al borrador de Carta Magna. Finalmente, se decidieron por la segunda opción. Las fuerzas islámicas pidieron a sus seguidores que den el "sí" a la nueva Constitución.
Y mientras los manifestantes gritaban frente al Palacio presidencial, el premio Nobel de la Paz y uno de los líderes del Frente Nacional de Salvación, Mohamed El Baradei, trataba de apelar al presidente Mohamed Mursi. En una entrevista con la cadena de noticias estadounidense CNN llamó a Mursi a posponer el plebiscito. "Esperamos que el Sr. Mursi tome conciencia y retire su decisión", dijo.
El Ejército ya bloqueó todos los caminos alrededor del Palacio presidencial, con altos muros de hormigón, alarme de púa y rejas metálicas. Los manifestantes intentaron traspasar las barricadas arrojando varas de metal y bombas incendiarias.
Un hombre mayor con un traje negro sostiene una pancarta. "No a la Constitución, sí a la unidad nacional", señala el cartel escrito a mano. Al mismo tiempo trata de apaciguar a los manifestantes, que frente al abrumador poder de los soldados parecen impotentes.
"Fuera Mursi"y "Abajo con la llamada la dominación de los Hermanos Musulmanes", gritan. Un activista amenaza con un piedra.
"Yo voté a Mursi, pero luego me di cuenta de que cometí un gran error, ya que cada decisión que tomó trajo más problemas al pueblo", dijo el camarero Mahmud Hassan, quien se acercó hasta donde se encuentra el palacio, en el barrio de Abbassiya. Muchos de los residentes de esta zona están cansados de los disturbios, que ya duran casi diez días. Y aún no se vislumbra el fin de las protestas.