El maleficio de Fukushima
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El accidente de la central nuclear de Fukushima ha reavivado las controversias energéticas y, mientras se mantienen acaloradas discusiones, los japoneses huyen con la esperanza de escapar de unas radiaciones cuyas consecuencias letales conocen muy bien.
Madrid, España.- Defensores y detractores mantienen posturas encontradas sobre los beneficios y los perjuicios de la energía nuclear, pero hay muchas dudas que se mantienen sobre un tema en el que están implicados muchos intereses. A pesar de los discursos que aseveran que la tecnología es segura, seguimos asistiendo al drama humano y el espantoso espectáculo que provoca el accidente de una central nuclear.
En 2005 la Organización Mundial de la Salud (OMS) realizó un estudio basado en toda la literatura publicada acerca de los accidentes nucleares, casi 20 años después del accidente más grave sucedido en una central nuclear, la de Chernobil, que afectó a Ucrania, Bielorrusia y la Federación Rusa, y en el que se incluían también los efectos de las explosiones atómicas de Hiroshima y Nagasaki, en Japón.
Para el grupo de científicos que trabajó en el informe, entre los tipos de cáncer que se observaron años después de los sucesos se comprobó que, los únicos tumores que realmente se podían asociar con la exposición a una alta radiación eran el de tiroides y la leucemia.
En el caso del cáncer de tiroides, informaba la OMS, aumentó de forma significativa tras el accidente de la central nuclear sobre todo entre los niños y adolescentes, debido a que en esas edades la glándula tiroides es más sensible a la acumulación de yodo. Además las cantidades de yodo liberadas a la atmósfera acabaron transferidas también a los pastos que alimentaban a las vacas, cuya leche se suministraba a estas poblaciones.
Sin embargo, Francisco Castejón, portavoz de campañas antinucleares de Ecologistas en Acción, asevera que "en el accidente de Chernobil los casos de cáncer de tiroides aparecieron casi inmediatamente. Si el accidente de las centrales nucleares japonesas evolucionara de forma negativa se podrían llegar a dar unas consecuencias similares".
¿POR QUÉ MATAN LAS RADIACIONES NUCLEARES?
Las radiaciones son un tipo de energía que forma parte de la naturaleza, como el uranio, material del que está compuesto gran parte del suelo. Pero, además, en el medio ambiente se encuentran las radiaciones artificiales que genera la energía nuclear y las que desprenden algunas aplicaciones médicas, como los rayos X o la producida por la radioterapia.
Entre los numerosos elementos radiactivos que pueden encontrarse en un reactor nuclear, el yodo y el plutonio son dos de los más peligrosos para la salud humana.
El científico español Francisco Castejón subraya que "las sustancias con las que se trabajan en las centrales nucleares emiten radiaciones ionizantes que producen en los seres humanos diferentes tipos de cáncer. Depende de la zona del organismo donde esta contaminación se capture, podemos pensar en cáncer de pulmón, o en cualquier tipo de cáncer asociado a los contaminantes ionizantes".
"La radiación también se puede inhalar, lo que conlleva un agravante y es que el elemento químico que entra en el cuerpo puede metabolizarse y permanecer durante mucho tiempo descargando radiaciones", comenta el experto. Esto es, según su opinión, lo que sucede con el plutonio que emite la energía nuclear, que puede fijarse en los huesos y los pulmones hasta llegar a originar diferentes tumores.
"El plutonio es un elemento artificial que no existía en la naturaleza antes de que lo creáramos los humanos. Su expansión se produce, tanto por las centrales como por las pruebas nucleares, por lo que ya hay trazas de plutonio por todo el planeta. Es difícil saber qué afecciones tiene sobre las personas. Lo que sí se sabe es que tuvo efectos cancerígenos tras el escape de Chernobil, cuya nube radiactiva cruzó toda Europa llegando al norte de España", explica Castejón.
Para Eduardo Rodríguez Farré, radiobiólogo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSID), "lo importante es saber si se trata de una radiación de partículas del tipo beta, gamma o alfa, y cómo actúa sobre las moléculas, porque pueden alterar procesos celulares y provocar una serie de patologías".
El proceso más conocido es el que provocan las radiaciones gamma sobre el ADN o los genes, que pueden generar alteraciones que determinan distintas mutaciones celulares y dar lugar a distintos tipos de cáncer. Es el caso típico de las partículas de yodo.
"El yodo es un radioelemento que se incorpora al organismo, se queda dentro de una célula y allí interacciona con una molécula, la destruye o altera, sobre todo en el caso del ADN. Depende dónde actúe, la radiación determinará un tipo de efecto u otro", explica el radiobiólogo.
TOXICOS QUE SE EXPANDEN EN LA NATURALEZA
Para Francisco Castejón, "la energía nuclear es una continua fuente tóxica formada por elementos extraños, los radionúcleos o radioelementos, que se filtran y expanden en la naturaleza, cadena trópica donde el ser humano es el último eslabón".
"Los radionúcleos o los radioelementos son elementos artificiales, que no existen en la naturaleza. Éstos son los que se están liberando en forma radiactiva tras el accidente de Fukushima, en Japón. En ellos reside la gravedad del problema nuclear".
También agrega el experto que "los reactores nucleares tienen toda una serie de productos artificiales que son radiactivos durante muchísimos años y, a dosis bajas, se incorporan en el organismo a través de los alimentos, del aire, etc. Ese es el impacto que, desde donde estén irradiando, crean sobre la población y el que puede provocar que aumente el riesgo de ciertas patologías como el cáncer, inmunodeficiencias, alteraciones hormonales, etcétera".
Por su parte, Francisco Castejón agrega que "a partir de una cantidad muy pequeña de uranio radiactivo ya se está generando inmensidad de elementos radiactivos excedentes que no existen en el planeta. Estos residuos hay que confinarlos durante decenas de siglos y las pequeñas fugas que existen se van diseminando por todos sitios".
"No existe solución a la gestión de los residuos. Mientras, éstos se van acumulando en las piscinas de las centrales que, probablemente, al faltar refrigeración, sea lo que ha explotado en el reactor de Fukushima, diseminando productos altamente radiactivos", concluye Francisco Castejón.
Las consecuencias provocadas por el brutal tsunami sufrido por Japón todavía no se han podido comprobar en su extensión, pero la central nuclear de Fukushima se encarga de avivar las pesadillas de los japoneses y de todos los países de su entorno. Â
DESTACADOS:
* "El plutonio es un elemento artificial que no existía en la naturaleza antes de que lo creáramos los humanos. Su expansión se produce tanto por las centrales como por las pruebas nucleares, por lo que ya hay trazas de plutonio por todo el planeta", explica Francisco Castejón, portavoz de campañas antinucleares de Ecologistas en Acción.
* Para Eduardo Rodríguez-Farré, radiobiólogo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de españa (CSID), "los radionúcleos o los radioelementos son elementos artificiales que se están liberando en forma radiactiva tras el accidente de Fukushima. En ellos reside la gravedad del problema nuclear".
* Para este especialista, "lo importante es saber si se trata de una radiación de partículas del tipo beta, gamma o alfa, y cómo actúa sobre las moléculas, porque pueden alterar procesos celulares y provocar una serie de patologías".