El principio del fin del Dalai Lama
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La filosofía budista dice que uno reencarna hasta que aprende la lección y se funde en el Nirvana.
México, D.F..- Avalokiteshvara era un gran moje budista que estuvo a punto de alcanzar la iluminación. Al morir, alcanzó la orilla de un gran océano de luz: el Nirvana. Pero de pronto escuchó muchas voces debajo de él, que le gritaban y le imploraban que les enseñara cómo trascender. Dejó entonces de fijarse en el gran océano de luz y miró hacia abajo, por eso se llama así, Avalokiteshvara, "El señor que mira hacia abajo".
En la hora final, pensó: "¿Cómo puedo abandonar a esos seres?" Así que decidió ayudarlos y reencarnó en este mundo, como Dalai Lama.
Avalokiteshvara reencarna en los Dalai Lama, a quienes se les considera una manifestación de "El señor que mira hacia abajo" o el Buda de la Compasión. El Panchén Lama -la segunda autoridad religiosa del Tíbet- es una manifestación de Amitaba, el Buda de la Luz Infinita.
De esa manera, Avalokiteshvara ha reencarnado 14 veces desde Gyalwa Gendun Drubpa en 1391, el primer Dalai Lama.
La filosofía budista dice que uno reencarna hasta que aprende la lección y se funde en el Nirvana. Mientras no trascienda, seguirá reencarnando en la ruleta de la vida, pero una vez que lo logre se le presentan dos opciones: disolverse en el Nirvana o renacer para guiar a los demás en su camino.
Desde entonces, el Panchén Lama es el encargado de elegir el cuerpo que albergará la esencia de Avalokiteshvara y será el próximo Dalai Lama, cuando el predecesor fallece. Tras su muerte, tarda 49 días para reencarnar en un niño que desde su nacimiento da señales de su carácter especial, según la creencia tibetana.
Por ejemplo, se dice que el actual y décimocuarto Dalai Lama, Tenzin Gyatzo, fue reconocido a los dos años de edad como la reencarnación de su predecesor. Nació en 1935 en una familia de campesinos en el poblado de Takster, al este del Tíbet. Cuando el cuerpo del treceavo Dalai Lama fue colocado en el altar con el rostro hacia el sur, su cara giro dos veces al este y hacia el este del altar un hongo brotó. Altos lamas fueron enviados al este y encontraron a Tenzin Gyatzo, un niñito que al verlos, aun disfrazados como sirvientes, supo quiénes eran. Tras esa y otras pruebas posteriores, Tenzin Gyatzo fue entronizado en 1940.
Pues bien, 61 años después, el Dalai Lama ha cimbrado al Tíbet, pero sobre todo a China, con su decisión de reencarnar fuera de ese país, en un lugar democrático, y que su sucesor sea elegido mediante elecciones democráticas e instruido por él antes de su muerte. Es decir, no necesariamente una reencarnación.
China de inmediato respondió que protegerá la reencarnación del Dalai Lama tras su muerte en caso de que el actual líder espiritual budista decida acabar con la tradición, lo cual fue calificado por medios occidentales como la represión más absurda del país comunista, y se preguntan ¿Cómo puede China proteger la reencarnación?
Desde 2007, el gobierno chino dio visos de aprovechar la muerte del Dalai Lama para tomar el control del Tíbet. De acuerdo con The Times, en ese año China había prohibido nuevas reencarnaciones del Buda de la Compasión sin su permiso: "El llamado Buda viviente reencarnado es ilegal e inválido sin la aprobación gubernamental", decía un decreto del departamento de Asuntos Religiosos chino.
Pero quizá la medida sólo parece absurda, porque su forma de llevar a cabo la "protección de la reencarnación" es muy material. Así como el Panchén Lama es el encargado de identificar y validar al siguiente Dalai Lama, éste último es el encargado de elegir al siguiente Panchén Lama. En 1995, el actual Dalai Lama anunció el hallazgo de la reencarnación del nuevo Panchén Lama. Era un niño nacido en 1989 en una familia pobre. Días después, el monasterio donde se hallaba fue tomado por la policía china. Desde esa fecha se desconoce el destino y lugar de detención del niño, considerado el preso político más joven del mundo.
Un año después, en 1996, las autoridades chinas designaron al hijo de un miembro del Partido Comunista como el nuevo Panchén Lama. Pero sin un Panchén legítimo, el budismo tibetano no tiene forma de designar al futuro Dalai Lama, quizá es el conflicto que el actual Dalai quiere evitar y que China imponga a un miembro del gobierno.
Si el dilema no se aclara, el tercero en la jerarquía tibetana, el Karmapa, sería el quinceavo Dalai Lama. El Karmapa es un monje tibetano llamado Ogyen Trinley Dorje. Tiene 25 años de edad, pero ocho siglos de experiencia por 17 reencarnaciones, según la tradición tibetana. Es carismático, habla tibetano, inglés y chino, es aficionado de los videojuegos y al iPod, y ha sido tutelado por el Dalai Lama. En las filtraciones de WikiLeaks, el Karmapa es llamado "Obama Lama". En febrero de 2009, desde la embajada de EU en Nueva Delhi se emitió un cable en el que dibujaban al joven monje como "un rostro fresco en la escena del Tíbet".
Pero sobre él gravita una gran sospecha, hay quienes lo acusan de ser un espía chino, luego de que en una redada en el templo donde se hospeda el monje, la policía china encontrara una cifra equivalente a un millón de dólares en 20 divisas diferentes; lo que llamó la atención es que el 10% del dinero eran yuanes chinos. Entonces el "Obama Lama" fue sometido a un interrogatorio de 50 preguntas en el que negó todo vínculo con el gobierno chino, sin lograr convencer a las autoridades. Pero él ya está listo para hacer su primer viaje como posible futuro líder tibetano y será a España.
Mientras tanto, el Dalai Lama, premio Nobel de la Paz 1989, ya prepara su despedida de esta vida. El lunes pasado, que se cumplieron 52 años de la revuelta tibetana que desencadenó en su huida y exilio de China junto con miles de seguidores, renunció a su liderazgo político en el Tíbet para democratizar el gobierno.
Su idea es que los tibetanos elijan libre y democráticamente a un líder político. Esta iniciativa de establecer una "segunda línea de liderazgo" es una estrategia para separar la política de la religión y para evitar una guerra de sucesión política a su muerte, que el gobierno chino pudiera aprovechar para someterlos.
A China, por supuesto, como todo lo que hace o no hace el Dalai Lama, no le ha gustado nada la idea, y dijo que todo eso era un "truco para engañar a la comunidad internacional". Quién ganará esta batalla es un misterio, lo que es un hecho, es que el principio del fin del actual y venerado Dalai Lama ha comenzado.