Mel Zelaya puso fin a su exilio
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El ex mandatario regresó a Tegucigalpa casi dos años después de haber sido depuesto en un golpe de Estado y fue recibido por el presidente Porfirio Lobo.
Tegucigalpa. El derrocado presidente Manuel Zelaya afirmó ayer ante sus seguidores que sigue en pie de lucha para convocar a una asamblea Constituyente y formar una nueva Honduras. "He venido a buscar espacios y salida a los problemas, debemos buscar salida entre los malos que quieren permanecer en una crisis y los bueno que queremos salir del problema... y la Constituyente es una salida democrática que tenemos", dijo el ex mandatario en un discurso ante miles de sus partidarios en una plaza cercana al aeropuerto.
Zelaya arribó con su familia a la capital hondureña en un avión venezolano procedente de Nicaragua, tras 16 meses de exilio en República Dominicana y 23 meses después de haber sido depuesto, el 28 de junio de 2009, en un golpe que causó la marginación de Honduras de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Mel agradeció a los presidentes Hugo Chávez de Venezuela y Juan Manuel Santos de Colombia por haber impulsado el Acuerdo de Cartagena de Indias que permitió su regreso a Honduras. "El Acuerdo de Cartagena es democrático y permitirá la abierta participación del pueblo y nos garantiza la seguridad y la aplicación del plebiscito y referéndum para la consulta popular y contar con un nuevo país", afirmó.
Zelaya fue derrocado precisamente por intentar convocar a una Constituyente y porque según sus detractores quería perpetuarse en el poder, como lo han hecho varios presidentes sudamericanos. Sin embargo, en su ausencia el legislativo modificó las leyes y abrió la posibilidad de realizar plebiscitos para convocar a una Constituyente e impulsar la reelección presidencial.
"El acuerdo de Cartagena solo tiene un mensaje: golpes de Estado nunca jamás en Honduras y Latinoamérica". Agregó que también permitirá "la reconciliación democrática de los hondureños". Asimismo, expresó su esperanza de que el convenio "deje sabias rectificaciones en la política exterior de Estados Unidos hacia Honduras y Centroamérica... permítannos hacer democracia en América Latina, no hay que tenerle miedo a la democracia porque después del colonialismo imperial solo tenemos el derecho que nos da la democracia".
Se dirigió con emoción a sus seguidores: "Gracias al Frente Nacional de Resistencia Popular he podido regresar hoy a la tierra que me vio nacer porque esta organización reclamó día y noche en las calles el derecho a la democracia".
Zelaya visitó también su antiguo despacho, la Casa Presidencial de Honduras, donde fue recibido por el presidente Porfirio Lobo, horas después de pisar su país. "Me imagino que debe haber sido muy emotivo para él, pero estaba muy tranquilo, muy sereno", dijo el ministro del Instituto Nacional Agrario, César Ham, quien estuvo en la reunión efectuada en un comedor de la casa de gobierno.
En la cita estuvieron asimismo los cancilleres de Colombia, María Angela Holguín, y de Venezuela, Nicolás Maduro, cuyos países son garantes del acuerdo de reconciliación firmado el domingo pasado por Lobo y Zelaya en Colombia.
Lobo había invitado a Zelaya a almorzar a la Casa Presidencial, pero el encuentro tuvo lugar al anochecer debido a que el ex mandatario llegó desde Managua con tres horas de retraso. Zelaya no visitaba la Casa Presidencial desde la noche anterior al golpe que lo derrocó.
Barbas cortadas
Zelaya cortó la barba en público ayer a un comerciante de origen indio radicado hace 35 años en Honduras, quien se negaba a afeitarse en señal de protesta desde que su líder político fue derrocado en 2009.
Zelaya le cortó la larga y canosa barba a Emmo Sadloo en su primer encuentro con seguidores. "Emmo, si yo no regreso en 10 ó 20 años, no se iba a cortar la barba", dijo antes de tomar la tijera y cortarle la barba a su seguidor y amigo.