Polonia toma el mando de la UE en la etapa más delicada del euro
COMPARTIR
Varsovia, que se presenta como un socio en plena pujanza económica, miembro del bloque desde 2004, se esforzará por lanzar un mensaje que promueva mayor solidaridad entre los socios.
Varsovia, Polonia.- Polonia asume el próximo viernes 1 de julio la presidencia semestral de la Unión Europea (UE) de manos húngaras en un momento crucial para el futuro del euro y, por extensión, del modelo actual de la Europa unida, sumida en una profunda crisis de identidad.
Varsovia, que se presenta como un socio en plena pujanza económica, miembro del bloque desde 2004, se esforzará por lanzar un mensaje que promueva mayor solidaridad entre los socios, en medio de una dura crisis económica que ha fomentado las actitudes más proteccionistas y menos "pro europeas". No obstante, la tarea será compleja y el contexto no ayudará.
Para Polonia, antiguo satélite comunista de la extinta Unión Soviética y país democrático desde 1989 gracias, entre otros, a los esfuerzos del sindicato "Solidaridad", de su ex líder Lech Walesa, se trata de un momento histórico: será su primera presidencia semestral europea desde que se adhirió al bloque.
Hoy el país en el corazón de centro-Europa es citado como ejemplo incluso por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien en una visita a finales de mayo a Varsovia afirmó que Polonia es un "ejemplo para toda la región" por los éxitos que ha logrado en la promoción de la democracia y de la economía de libre mercado.
Y es que el país llegó a ser comparado con la España de los años 90, receptora neta de un maná de recursos comunitarios (fondos de cohesión y estructurales) que permitieron al país mediterráneo dar un salto cualitativo en materia de infraestructuras y de bienestar ciudadano.
Polonia recibe más recursos de los que inyecta a las arcas europeas y quizás por ello, según las últimas encuestas oficiales, el 83 por ciento de ciudadanos apoya la pertenencia de su país a la UE.
En todo caso, Varsovia aprovechará sus seis meses de presidencia europea como gran escaparate para presentarse como europeísta convencida, a pesar de que comparta abiertamente simpatías con el "ala atlántica" integrada por Washington y los socios de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
"Más solidaridad y menos egoísmo nacional", reza el credo no oficial de la presidencia polaca, presentada estos días en Bruselas. "Queremos que los ciudadanos vuelvan a conectar y creer en la instituciones de la UE", afirmaba recientemente el jefe de Gobierno, Donald Tusk. "Hay que bucear en el espíritu de Europa", agregaba.
No obstante, Varsovia es consciente de que asume el timón de los 27 en plena crisis de endeudamiento de Grecia, con tres socios de la eurozona rescatados (además de la propia Grecia, Irlanda y Portugal) y con un segundo salvamento griego en ciernes.
Por eso pretende promover la solidaridad, para amortiguar los efectos devastadores de la crisis. "En otras épocas Polonia pudo contar con la asistencia europea. Hoy en día nos toca a nosotros ejercer esa misma solidaridad", subrayó Tusk.
En ese sentido, los seis meses de Polonia en la cabina de mandode Europa estarán indefectiblemente marcados por dos palabras economía y crisis, o -de manera sintética- "economía de crisis".
Polonia deberá trabajar codo con codo con los "jefes del euro", un concepto que engloba al dúo formado por el primer ministro luxemburgués y presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, al presidente del Banco Central Europeo, el saliente, Jean-Claude Trichet, y el recientemente elegido Mario Draghi, e incluye a la Comisión Europea.
En realidad esa troika informal ha pasado a ser cuarteto, con el Fondo Monetario Internacional (FMI), con el cual se han gestado los rescates de Atenas, Dublín y Lisboa.
Bajo el semestre polaco de la UE recae otro momento delicado para la economía del bloque: la segunda ronda de test de resistencia a la banca europea, cuyos resultados se podrían dar a conocer posiblemente en torno al 15 o 20 de julio, poco después de un Eurogrupo decisivo en el cual se podría aprobar el segundo rescate a Grecia, por cerca de 90,000 millones de euros.
Según han filtrado esta semana varias fuentes de la eurozona, las noticias serán malas. La Autoridad Bancaria Europea (EBA, en inglés) publicará que entre 10 y 15 grupos bancarios de los 91 sometidos a escrutinio habrían suspendido el examen, entre ellas entidades en Grecia, Alemania, Portugal y España.
También en el capítulo económico, la presidencia polaca deberá lidiar con enconados debates por las Perspectivas Financieras (presupuestos plurianuales) del bloque para el período 2014-2020. Se prevé una fiera batalla entre quienes, como Alemania u Holanda, quieren contener el techo de gasto de la UE y quienes, como el Parlamento Europeo, desean más recursos.