Suiza enfrenta las amenazas libias de guerra santa
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Tras dos siglos de neutralidad, Suiza se encontró en una situación insólita el viernes: frente a una declaración de ``guerra santa`` anunciada por el líder de Libia, Moammar Gadafi.
El gobierno suizo se negó a hablar sobre la declaración de Gadafi, que representa el último episodio de una saga diplomática entre ambos países debido al arresto en 2008 por parte de la policía de Ginebra del hijo de Gadafi, Hannibal, y su esposa, por supuestamente golpear a sus sirvientes.
Aunque la declaración de yihad de Gadafi el jueves está considerada un truco publicitario del líder libio, el peligro que supone es difícil de ignorar en una era de tensión entre Occidente y los países islámicos debido a prohibiciones de velos islámicos en Europa, disputas por el programa nuclear iraní y caricaturas del profeta Mahoma en diarios nórdicos.
Los analistas pidieron precaución y los ciudadanos y políticos suizos dieron la señal de alarma en un país que se ha mantenido neutral durante sangrientas guerras en Europa y que ahora se encuentra en un conflicto cada vez más serio con un gobierno imprevisible.
``Uno nunca sabe con gente que está loca``, dijo el legislador nacionalista Oskar Freysinger a The Associated Press. ``Imagino que no se lo tomará en serio. Pero aún así, se trata de un jefe de estado que declara la guerra a Suiza``.
No hubo señales de alerta de seguridad en el país o refuerzos de la vigilancia.
Gadafi hizo un llamado a la ``guerra santa`` con el pretexto de un referendo suizo que prohibió la construcción de nuevos minaretes de mezquitas en el país. También pidió a los musulmanes de todo el mundo que boicoteen los productos suizos y prohiban la llegada de aviones y barcos suizos a los aeropuertos y puertos de naciones musulmanas.
Muchos aquí consideraron la proclamación como un acto de venganza.
Hannibal fue dejado en libertad tras dos días de encarcelamiento, pero Trípoli retiró a sus diplomáticos de Suiza y sacó su dinero de bancos suizos, interrumpió remesas de petróleo al país neutral y prohibió la salida de dos hombres de negocios suizos de Libia.
Rachid Hamdani, de 69 años, y uno de los empresarios, fue liberado esta semana tras pasar 19 meses detenido. Max Goeldi, de 54, un empleado de la firma de ingeniería ABB, permanece en Libia.