Reverendo estadounidense aún planea quemar el Corán
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La coalición integrada por líderes evangélicos, católicos, judíos y musulmanes condenó el plan de Jones como una violación a los valores estadounidenses y a la Biblia
Florida.- Un reverendo cristiano se comprometió el martes a continuar con su plan de quemar ejemplares del Corán para protestar por los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001.
El ministro sostiene su proyecto a pesar de que la Casa Blanca y el más alto general estadounidense en Afganistán han advertido que podría poner en peligro a los militares de Estados Unidos en otros países.
El pastor Terry Jones del Centro Dove World Outreach dijo que entiende las preocupaciones del gobierno, pero de todas formas planea quemar el libro sagrado de los musulmanes el sábado, el noveno aniversario de los ataques.
Sin embargo, el pastor no rechazó completamente la posibilidad de cambiar de parecer, y dijo que aún reza en torno a esta decisión, condenada el martes por una coalición de representantes de múltiples religiones que se reunieron en Washington para responder ante una ola de intolerancia contra los musulmanes.
La coalición integrada por líderes evangélicos, católicos, judíos y musulmanes condenó el plan de Jones como una violación a los valores estadounidenses y a la Biblia. Entre los integrantes se encontraba el cardenal Theodore Mccarrick, arzobispo retirado de Washington, D.C.; el rabino David Saperstein del Centro de Acción Religiosa del Judaísmo Reformado, y altos representantes de la Sociedad Islámica de América del Norte, el grupo que organizó la reunión.
''Este no es el Estados Unidos que nos han enseñado a amar y cuidar'', dijo el rabino Steve Gutow del Consejo Judío de Asuntos Públicos. ''Tenemos que defender a nuestros hermanos y hermanas musulmanes y decir 'esto no está bien'''.
El diario del Vaticano publicó el martes un artículo en el que un grupo de obispos católicos, incluyendo al arzobispo Lawrence John Saldanha de Lahore, Pakistán, criticaban los planes de Jones.
''Nadie quema el Corán'', decía el encabezado del artículo en L'Osservatore Romano.
Por su parte, el general David Petraeus, principal comandante estadounidense en Afganistán, advirtió en un correo electrónico a The Associated Press que la ''imagen de quemar el Corán será sin duda utilizada por extremistas en Afganistán, y alrededor del mundo, para enardecer a la opinión pública e incitar a la violencia''.
P.J. Crowley, vocero del Departamento de Estado, hizo un comentario similar y calificó al plan de Jones como ''contrario a los intereses de Estados Unidos''. Dijo también que no representa el punto de vista de la mayoría de la gente en el país.
''Aunque realizar esta acción podría estar dentro de los derechos de alguien, esperamos que prevalezca la gente con la cabeza más fría'', dijo Crowley.
En una entrevista telefónica con la AP, Jones dijo que está preocupado, pero también se pregunta cuántas veces tendrá que retractarse Estados Unidos.
''Pensamos que es hora de darle vuelta a la situación, y en vez de quizá culparnos por lo que podría ocurrir, pongamos la culpa donde se debe, en las personas que lo harían (atentados) '', dijo. ''Y quizá en vez de dirigirnos a nosotros, deberíamos dirigirnos al islam radical y enviar una advertencia muy clara de que no podrán vengarse de ninguna manera''.
Jones, que encabeza la pequeña iglesia cristiana evangélica de filosofía anti-islámica, dijo que ha recibido mas de 100 amenazas de muerte y ha comenzado a portar una pistola calibre .40.
Las amenazas comenzaron poco después de que el reverendo de 58 años proclamara en julio que realizaría ''El día internacional de la quema del Corán''. Las personas que lo apoyan le han enviado ejemplares del libro sagrado a su Centro Dove World Outreach para que sean quemados en una hoguera.
El departamento de bomberos de Gainesville, Florida, le negó a Jones el permiso para realizar esta quema, pero él dijo que la haría de todas formas. Agregó que algunos abogados le han dicho que su derecho a quemar el Corán está protegido por la primera enmienda constitucional, que garantiza la libertad de expresión para los estadounidenses, tenga o no el permiso de la ciudad.