Willy Brandt, el precursor de la reunificación alemana
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En la memoria de muchos quedará su simbólico gesto en 1970 de arrodillarse ante el monumento a los judíos asesinados en el Gueto de Varsovia.
Berlín, Alemania.- Sus compatriotas lo eligieron entre los "diez mejores alemanes de todos los tiempos" y un Premio Nobel de la Paz coronó en 1971 una obra que vio dar frutos veinte años más tarde: el socialdemócrata Willy Brandt fue el precursor de la reunificación alemana y un visionario del mundo globalizado.
Nacido de madre soltera el 18 de diciembre de 1913, ingresó de adolescente a las filas sindicales de la socialdemocracia alemana. Luchó desde la clandestinidad contra el nazismo y se refugió durante largos años en Noruega, donde adoptó el seudónimo de Willy Brandt en lugar de su nombre verdadero, Herbert Frahm.
El seudónimo se convirtió en su nombre a su regreso a Alemania como agregado de prensa de la embajada noruega en 1947. Diez años más tarde, Brandt era elegido alcalde de Berlín Occidental.
En 1966 ocupó la cartera de Exteriores de la primera "gran coalición" de socialdemócratas y demócratas cristianos y en 1969 se convirtió en el primer canciller socialdemócrata de la posguerra.
Su gestión marcó un hito en la historia alemana. Brandt promovió la apertura hacia el este. Reconoció las fronteras de la posguerra y firmó pactos de no agresión con Polonia, la Unión Soviética y la Alemania socialista. Pese a las reticencias dentro de la misma Alemania, Brandt quería generar "cambios a través del acercamiento", como rezaba uno de sus lemas.
En la memoria de muchos quedará su simbólico gesto en 1970 de arrodillarse ante el monumento a los judíos asesinados en el Gueto de Varsovia. "Fue un gesto completamente inesperado", recuerda su entonces ministro Egon Bahr. "De repente tuve la sensación de que no bastaba con una ofrenda floral", dijo Brandt más tarde.
El reconocimiento de las fronteras y la política de acercamiento hacia el Este fueron premiados con el Nobel de la Paz de 1971 y constituyeron el primer paso hacia la posterior disolución de las fronteras entre ambas Alemanias.
La Guerra Fría precipitó la caída del socialdemócrata, que en 1974 renunció al salir a la luz que uno de sus asesores, Günther Guillaume, era espía de la República Democrática Alemana.
Pasarían casi dos décadas para que Brandt viese cumplido el sueño de una Alemania sin fronteras internas. Un día después de la caída del Muro de Berlín que vio construirse cuando era alcalde, Brandt era vitoreado por las masas.
"Ahora crece junto lo que pertenece a un mismo tronco", celebró. Un año más tarde, el visionario socialdemócrata pronunciaba el discurso inaugural del Parlamento alemán reunificado.
Brandt fue presidente de la Internacional Socialista casi hasta su muerte, en 1992. Desde ese cargo denunció las violaciones de los derechos humanos, especialmente en los países latinoamericanos dominados por dictaduras militares, y luchó por reformular las relaciones entre los países industrializados y las naciones en vías de desarrollo.
Dio el nombre al informe encargado en 1980 por el Banco Mundial a una comisión de notables que alertó sobre los problemas de la creciente globalización y demandó reformular las relaciones y el concepto de desarrollo y sus consecuencias para el medio ambiente.
"En él alertó sobre la situación en el llamado Tercer Mundo. Propuso un nuevo orden económico en el que los Estados del Tercer Mundo negociaran de igual a igual con las naciones industrializadas, algo que no ocurrió", señaló a dpa el Nobel de Literatura Günter Grass, amigo y compañero de Brandt en lides electorales.
"Willy Brandt ya lo había advertido: la ira, la indignación y la cólera aumentan en estos países, espoleadas por la necesidad, la pobreza y la miseria. Un caldo de cultivo ideal para el terrorismo. Nosotros mismos somos en buena parte responsables del terrorismo con el que lidiamos hoy en día porque no llevamos a la práctica estos escritos visionarios de Willy Brandt", sentenció Grass.
Por María Laura Aráoz/DPA