Japonesas desesperadas
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<span></span><span style="font-weight: bold;">Tokio, Japón.-</span> Se arriesgaron a ganar dinero rápido en el mercado de valores, y lo hicieron... hasta que una crisis financiera les alcanzó
Desde que la crisis crediticia comenzó a sacudir los mercados financieros este verano, muchos negociantes profesionales han soportado fuertes pérdidas.
Otro grupo menos imaginado de inversionistas también ha sufrido los altibajos: las amas de casa japonesas que tienen una segunda ocupación como especuladoras de divisas.
La señora Itoh es una de ellas.
Itoh, ama de casa en la ciudad central de Nagoya, no quiso que se mencionara su nombre completo porque su esposo aún no sabe.
Luego de lavar los platos de la cena, pasaba las noches comprando y vendiendo libras británicas y dólares australianos, la mayor parte de ello por medio de operaciones al margen, un método potencialmente lucrativo pero arriesgado que utiliza dinero prestado.
Cuando la turbulencia azotó los mercados de divisas, el mes pasado, Itoh pasó una semana sin dormir mientras las pérdidas del mercado borraban sus ganancias. Perdió casi todos los 100 mil dólares en ahorros de su familia.
Libertad económica
Decenas de miles de mujeres japonesas casadas se aventuraron en el comercio de divisas en línea en el último año y medio, operando los mercados entre tareas domésticas o después de meter a los niños en la cama.
Aunque el mundo de agentes e inversionistas, abrumadoramente masculino en Japón, las ridiculizaba, estas mujeres surgieron de manera colectiva como una nueva e influyente fuerza, usando la gran riqueza de Japón para influir en los precios y confundir a los economistas.
Muchas compraron y vendieron participaciones con valor de millones de dólares por medio del comercio marginal, una forma potencialmente lucrativa, pero arriesgada de negociar, que usa dinero prestado.
Hasta la crisis crediticia, que comenzó con problemas en el mercado de hipotecas de Estados Unidos, el valor de las divisas extranjeras compradas y vendidas en línea por ciudadanos particulares japoneses, incluyendo a mujeres, promedió 9 mil 100 millones de dólares diarios, casi una quinta parte del total de intercambio de divisas durante las horas de operaciones en Tokio, según Kazuhiro Shirakura, analista del Instituto de Investigación Yano, en la capital japonesa.
Ahora, las negociantes caseras de Japón podrían convertirse en otras víctimas de la crisis que azota a los mercados de deuda, crédito y acciones en todo el mundo.
De ser así, estas mujeres casadas podrían perder más que solamente una oportunidad de inversión. Podrían perder también la nueva libertad económica que atrajo a muchos al intercambio de divisas en primer lugar.
La mayoría de los analistas estima que los inversionistas en línea japoneses perdieron 2 mil 500 millones de dólares comprando y vendiendo divisas en agosto.
De hecho, la crisis de hipotecas no preferenciales fue la primera baja desde que la compra y venta en línea comenzó aquí. Los economistas ven la actual turbulencia como la primera prueba real para las amas de casa convertidas en negociantes, y para saber si estas novatas tienen la resistencia para sobrevivir en los mercados en tiempos de volatilidad.
Una subcultura
El comercio de divisas en línea se ha vuelto un fenómeno aquí, con una subcultura de blogs, libros y clubes de inversión para las legiones de amas de casa negociantes en Japón.
Según muchas de estas mujeres, el atractivo radica en parte en el potencial de al menos cierta independencia financiera que ofrecía el comercio en línea para las esposas que todavía desean pasar obedientemente sus días en casa.
Algunas de estas mujeres usaron su propio dinero, otras el dinero de sus esposos, y unas más usaron una combinación de ambos.
Pero al comerciar, desafiaron prohibiciones sociales profundamente arraigadas en Japón en contra del dinero, que suele ser visto aquí como sucio, en especial cuando es ganado mediante la especulación en el mercado.
"Hay estrictos tabúes en contra del dinero que no se gana con el sudor de la frente", afirmó Mayumi Torii, madre de un hijo, de 41 años de edad, quien dijo que ganó 150 mil dólares desde que comenzó a negociar marginalmente en divisas a principios del año pasado.
Torii es una de las más famosas amas de casa negociantes en Japón. Escribió un libro acerca de sus estrategias de inversión y fundó un grupo de apoyo para las amas de casa negociantes, el Club Bellezas FX, que cuenta hoy con 40 integrantes (FX es una abreviatura financiera para referirse al "intercambio foráneo").
Sin embargo, aseguró, hasta que fue publicado su libro en julio, temía admitir incluso ante sus amigas que comerciaba con divisas, a pesar de que su esposo lo sabía y lo aprobaba.
La razón
Una razón de que las amas de casa en Japón pueden mover los mercados es que tienen el control sobre los ahorros familiares.
Durante más de una década, ese dinero languideció en los bancos con bajas tasas de interés. Sin embargo, en tanto el acelerado envejecimiento de la población de Japón trae consigo ansiedad acerca del futuro, los hogares comienzan a trasladar más de sus ahorros al extranjero, en busca de mayores ganancias.
Una diminuta fracción de esto ha fluido a arriesgadas inversiones como las cuentas de divisas en línea. La mayoría de estas cuentas implican el intercambio marginal, en el que los inversionistas realizan un depósito de capital en una firma de correduría que les permite recibir en préstamo hasta 20 e incluso 100 veces su participación para realizar operaciones de compra y venta.
La práctica ha sido popular no solamente porque aumenta enormemente el nivel de ganancias potenciales, sino también porque les permite a las mujeres operar desde su casa.
Las amas de casa negociantes eran tan sigilosas que muchos analistas de mercados no entendieron lo extendida que era la tendencia, hasta este verano, cuando la policía arrestó a un ama de casa en Tokio acusada de no pagar un millón de dólares en impuestos por sus ganancias.
Ganancia fugaz
Itoh recordó que sintió deseos de llorar cuando vio el valor del yen dispararse hasta 5 por ciento en un solo día, el 16 de agosto.
"Pero tuve que mantener un rostro inmutable, porque mi esposo estaba sentado detrás de mí", dijo Itoh.
No reveló su posición, pensando que el yen volvería a caer. Sin embargo, a la mañana siguiente, solamente quedaban mil dólares en su cuenta.
Tohru Sasaki, del Banco JPMorgan Chase, cree que las pérdidas no son lo suficientemente grandes para ahuyentar a las mujeres y otros inversionistas.
De hecho, la mayoría de la media docena de negociantes caseras entrevistadas dijeron que ya están operando de nuevo, y el resto indicó que lo hará pronto, incluyendo a Itoh, quien invertirá sus restantes mil dólares. "No hay otra manera de ganar dinero tan rápido", dijo Itoh.
"Quería aumentar nuestros ahorros, pero en vez de eso, me sobrepasé", dijo Itoh.