La verdad fue la primera baja de la guerra en Irak: Estudio

Internacional
/ 23 enero 2008

    <strong>Washington, EU</strong>.- El presidente George W. Bush y otros altos funcionarios del gobierno de Estados Unidos no tuvieron la menor consideración por la verdad antes de la guerra en Irak, al mentir 935 veces en un lapso de dos años, reveló un estudio rechazado por la Casa Blanca este miércoles.

    Bush y el entonces secretario de Estado, Collin Powell, hicieron muchas declaraciones falsas mientras buscaban conseguir apoyo para la invasión a Irak que en marzo de 2003 derrocó a Saddam Hussein, dice el estudio.

    La investigación del Center for Public Integrity (Centro para la Integridad Pública) identificó "935 declaraciones falsas por parte de ocho altos funcionarios del gobierno estadounidense que mencionaron la posesión por parte de Irak de armas de destrucción masiva o vínculos con Al-Qaida, en al menos 532 ocasiones diferentes".

    "Bush y siete de los más altos funcionarios de su gobierno metódicamente propagaron información errónea durante más de dos años a partir del 11 de septiembre de 2001", dijo el Centro.

    Ante la aparición del estudio, el gobierno de Estados Unidos reaccionó con indignación. "No vale la pena detenerse ni un minuto en el estudio", según afirmó Dana Perino, portavoz de la Casa Blanca.

    Perino acusó al estudio de ignorar afirmaciones de parlamentarios estadounidenses y "personas en todo el mundo" que reflejaban lo que describió como el conseso de que Irak tenía armas de destrucción masiva.

    "Como ustedes recordarán, éramos parte de una amplia coalición de países que depusieron al dictador, basados en una comprensión colectiva de datos de inteligencia", afirmó.

    "Otra cosa que no dice el estudio es que después de comprobar que no había armas de destrucción masiva, como colectivamente se creía, la Casa Blanca, el presidente mismo, impulsó reformas en inteligencia para asegurarse que eso no volviera a suceder", declaró.

    Según el informe que indignó a la Casa Blanca "las falsas declaraciones aumentaron fuertemente en agosto de 2002, justo antes de la consideración en el Congreso de una resolución sobre la guerra y durante las críticas semanas de comienzos de 2003, cuando el presidente entregó su mensaje sobre el Estado de la Unión y Powell hizo su memorable presentación ante el Consejo de Seguridad de ONU", agregó el Centro.

    El estudio también cuestionó "las repetidas afirmaciones de los funcionarios de la administración Bush de que ellos fueron meras víctimas involuntarias de mala inteligencia".

    El estudio detectó que Bush hizo la mayoría de las declaraciones falsas al referirse 260 veces a las supuestas armas de destrucción masiva de Irak y a los supuestos vínculos con Al-Qaida.

    Le sigue Powell con 254 comunicaciones falsas, según el estudio, realizado por el fundador del Centro, Charles Lewis, y sus investigadores.

    Las acusaciones de que Irak tenía un arsenal de armas de destrucción masiva fueron el principal argumento usado públicamente en los parlamentos del mundo y en la ONU para justificar la invasión comandada por Estados Unidos.

    Después de la invasión se confirmó que estos cargos no eran verdaderos, pues ningún arma de destrucción masiva fue encontrada por las fuerzas invasoras.

    También hicieron afirmaciones falsas el vicepresidente Dick Cheney, la entonces consejera de Seguridad Nacional Condoleezza Rice, el entonces secretario de Defensa Donald Rumsfeld, el ex subsecretario de Defensa Paul Wolfowitz, y los portavoces de la Casa Blanca Ari Fleisher y Scott McClellan, dice el estudio.

    "Este es un informe como ningún otro, que cuestiona más de 900 falsas declaraciones que fueron el sustento del gobierno para la guerra", expresó el director ejecutivo del Centro, Bill Buzenberg.

    Cheney, por ejemplo, el 26 de agosto de 2002, en un discurso ante una convención nacional de Veteranos de Guerra, afirmó: "No hay dudas de que Saddam Hussein ahora tiene armas de destrucción masiva".

    A fines de septiembre de 2002, al aproximarse la votación de la autorización de la guerra en el Congreso, Bush insistió en un mensaje radial de que Bagdad era una amenaza global.

    "El régimen iraquí posee armas biológicas y químicas, está reconstruyendo las instalaciones para hacer más y, de acuerdo al gobierno británico, podría lanzar un ataque biológico o químico en tan solo 45 minutos luego de que sea dada la orden", aseguró Bush.


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