Evita sigue vigente a 90 años de su nacimiento

Internacional
/ 5 mayo 2009

    El legado de Evita aún dota de sentido al movimiento popular que creara su esposo Juan Domingo Perón, el Partido Justicialista (PJ), y enciende perpetuas polémicas.

    Buenos Aires.- Símbolo de la lucha por los humildes y la llegada de la mujer al centro del poder, Eva Perón sigue vigente en la Argentina al cumplirse 90 años de su nacimiento y casi 57 de su temprana muerte.

    Venerada por las masas trabajadoras y denostada por la burguesía y parte de la clase media, la figura de Evita trascendió su actividad política junto a Perón (1895-1974), tres veces elegido presidente de Argentina, para convertirse en un mito de la historia del siglo XX.

    En este nuevo siglo, lejos de cualquier encasillamiento, la impulsora del voto femenino es uno de los iconos que representará a la Argentina en la Feria del Libro de Fráncfort 2010.

    Y mientras su retórica vuelve a resonar en algunos discursos de la actual presidenta Cristina Fernández de Kirchner, que al igual que Evita posee una gran capacidad de oratoria, su imagen regresa a la arena política para legitimar la candidatura a diputada por el peronismo de la actriz Nacha Guevara, protagonista de un musical sobre su vida, en las elecciones legislativas del 28 de junio. María Eva nació el 7 de mayo de 1919 en el pueblo de Los Toldos, provincia de Buenos Aires, hija "natural" de Juana Ibarguren. Su padre, Juan Duarte, tenía otra familia y recién años después le dio su apellido.

    En su corta vida, de sólo 33 años, hizo realidad el sueño de pasar de ser una niña de origen humilde a una mujer poderosa.

    Rompió además con los esquemas conservadores de su época ya desde adolescente, cuando se fue sola a Buenos Aires para probar suerte como actriz, y más tarde al convivir con un oficial de alta graduación del Ejército, viudo y 24 años mayor que ella, que poco tiempo después se convertiría en presidente argentino.

    Eva conoció a Perón cuando el entonces secretario de Trabajo y Previsión Social del gobierno de facto -que un año antes había derrocado al presidente Ramón Castillo- organizó en enero de 1944 un festival artístico a beneficio de las víctimas de un terrible terremoto.

    "Aquel fue mi día maravilloso", narró ella en su libro "La razón de mi vida" sobre el inicio de una historia de amor que cambiaría la forma de hacer política en la Argentina.

    La popularidad del militar, ascendido a ministro de Guerra y luego a vicepresidente, creció vertiginosamente entre las clases trabajadoras hasta que un grupo de militares pidió su salida del poder y fue encarcelado en la isla Martín García.

    Pero el 17 de octubre de 1945 un gigantesco movimiento popular reclamó su liberación. Poco después se casaron y en 1946 Perón fue elegido presidente por el voto popular. Fue entonces cuando la figura de Eva Duarte comenzó a cobrar protagonismo.

    Ejerció su rol de primera dama de forma nada convencional. "Yo no era solamente la esposa del presidente de la república, era también la mujer del conductor de los argentinos", aseguró. Con pasión y con coraje se volcó a las tareas de acción social, a la vez que destinó su intuición y su férreo carácter a las gestiones con los sectores sindicales desde el Ministerio de Trabajo.

    "Cuando yo quiero expresar mi amor de mujer -y quiero expresárselo permanentemente- no encuentro tampoco una manera más pura ni más grande que la de ofrendar un poco de vida, quemándola por amor a sus descamisados (obreros)", afirmó Eva Perón en aquellos años.

    La "abanderada de los humildes" también era considerada entonces como "vicepresidenta honoraria" y "jefa espiritual de la nación", en la cúspide de la idolatría popular, a la vez que crecían sus opositores, que la acusaban de "crear y acrecentar rencores".

    "Sí, soy sectaria, pero podrá negarse a los trabajadores el humilde privilegio de que yo esté más con ellos que con sus patrones?", cuestionaba ella en respuesta.

    Muy joven aún, el cáncer comenzó a consumirla. El 1 de mayo de 1952 dio su último discurso.

    "Yo le pido a Dios que no permita a esos insensatos levantar la mano contra Perón porque ¡'guay' de ese día! Ese día yo saldré con el pueblo trabajador, yo saldré con las mujeres del pueblo, yo saldré con los descamisados de la patria, muerta o viva, para no dejar en pie ningún ladrillo que no sea peronista", aseguró aquella última vez, tras el intento de golpe de Estado contra Perón de septiembre de 1951.

    Murió el 26 de julio de 1952, a los 33 años, luego de que su marido asumiera su segunda presidencia. El país se vistió de luto y decenas de miles de personas asistieron a sus funerales.

    No pudo sin embargo descansar en paz hasta muchos años después, porque su cuerpo embalsamado, botín político, estuvo desaparecido durante 16 años en medio de conspiraciones militares.

    "Evita sólo pudo ser ella cuando murió, cuando su memoria empezó a llenarse con los innumerables significados que le fue atribuyendo la imaginación de los argentinos", afirma el escritor Tomás Eloy Martínez, autor de "Santa Evita".

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