Primer juicio de la historia por el reclutamiento de niños soldado

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Internacional
/ 27 enero 2009

    Aunque el acusado fuera Thomas Lubanga, un hombre de 48 años con expresión aniñada que pareció seguir con interés la sesión, ayer fue el día del fiscal jefe de la CPI, el argentino Luís Moreno-Ocampo. En una actuación a ratos apasionada, leyó un pliego de acusaciones que logró formar un nudo en la garganta a toda la sala. 'Lubanga utilizó a centenares de niños para matar, saquear y violar. Pero también los pequeños fueron violados. Las niñas eran, además, esclavas sexuales de los comandantes guerrilleros.

    Madrid, España.- La justicia internacional vivió el lunes una jornada histórica al sentar en el banquillo de los acusados a Thomas Lubanga, antiguo líder de la Unión de Patriotas Congoleña, por haber reclutado a niños menores de 15 años como soldado para luchar en la guerra civil que asoló Congo hasta 2003.

    Acusado de seis cargos de crímenes de guerra, con él se ha estrenado también la Corte Penal Internacional (CPI), el único tribunal permanente con autoridad para procesar a su vez el genocidio y los crímenes contra la humanidad.

    El proceso estuvo a punto de malograrse hace un año, al no publicar la fiscalía unos testimonios confidenciales que hubieran podido comprometer la imparcialidad del caso. Una vez cotejados los pasajes en litigio, los jueces dieron luz verde a su apertura.

    Aunque el acusado fuera Thomas Lubanga, un hombre de 48 años con expresión aniñada que pareció seguir con interés la sesión, ayer fue el día del fiscal jefe de la CPI, el argentino Luís Moreno-Ocampo. En una actuación a ratos apasionada, leyó un pliego de acusaciones que logró formar un nudo en la garganta a toda la sala. 'Lubanga utilizó a centenares de niños para matar, saquear y violar. Pero también los pequeños fueron violados. Las niñas eran, además, esclavas sexuales de los comandantes guerrilleros.

    Este es uno de los peores crímenes contra la infancia a los que se enfrenta la comunidad internacional. Si es condenado, espero que la sentencia contemple el hecho de que las víctimas fueron una generación entera de pequeños congoleños. Pediré una condena muy severa o próxima a los 30 años, la pena máxima', dijo.

    Los hechos juzgados tuvieron lugar entre septiembre de 2002 y agosto de 2003, periodo en que Lubanga, dirigía la Unión de Patriotas Congoleña (UPC), una milicia que operaba en la región de Ituri, al noreste de Congo. La zona, rica en minas de oro, se convirtió en un campo de batalla ocupado por los Gobiernos de Uganda, Ruanda y el propio Congo. Dicha pugna sólo exacerbó el conflicto armado de fondo que enfrentaba a las etnias Hema y Lendu, desatado en 1999. Naciones Unidas apunta que en el peor momento de la lucha, más de 60.000 civiles fueron masacrados sólo en Ituri. Según la Corte Penal Internacional, la milicia liderada por Lubanga, que es Hema, 'reclutó, entrenó y utilizó a centenares de niños que tenían entre 9 y 13 años. Niños que siguen padeciendo pesadillas y suelen ser invisibles en otros conflictos. Pero no en este', afirmó el fiscal Moreno Ocampo.

    Después de mostrar una filmación donde se veía a Lubanga supuestamente con niños y jóvenes vestidos de uniforme, el jurista aseguró con vehemencia que si horribles eran los alistamientos, peor si cabe fue el uso de las niñas como esclavas sexuales. A las drogas y malos tratos que los milicianos de Lubanga infligían a sus reclutas; a los secuestros camino del colegio y el uso de brujería para convencerles de que les protegían fuerzas superiores, 'hay que sumarlas violaciones sistemáticas de niñas'.

    La acusación espera presentar a 34 testigos, entre 9 antiguos niños soldado, milicianos y expertos. Los menores participarán como víctimas susceptibles de recibir una compensación por primera vez en un juicio internacional, y serán protegidos para evitar represalias. Sus abogados, ocho en total, de los que siete acudieron ayer a La Haya, sede de la CPI, representan asimismo a 93 familias de los afectados.

    El grupo de letrados se comprometió a que se sepa 'la verdad del dolor y miedo de unos niños a los que afectará de por vida su sufrimiento'. Lubanga sólo tomó ayer la palabra para declararse inocente a la espera de que la defensa presente hoy sus alegaciones. Pero su silencio no pasó desapercibido en la propia Ituri. En la capital, Bunia, puede seguirse el proceso en una pantalla gigante recién instalada. El juicio puede prolongarse hasta un año.

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