Susan Elizabeth Rice, la mujer que desea cambiar el rostro de EU
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Fue también ella quien comenzó en 2006 el proyecto titulado "Matriz de la Amenaza de los Estados Débiles" para la Brookings Institution, un centro de estudios privado de Washington que permitió medir el nivel de riesgo de los países en desarrollo y detectar también a los llamados estados fallidos.
Carmen Alvarez/Excélsior
México, D.F..- Susan E. Rice, la principal asesora para asuntos internacionales del presidente electo Barack Obama, es la nueva representante de Estados Unidos ante la Organización de Naciones Unidas, el puesto diplomático más importante de ese país.
Fue también ella quien comenzó en 2006 el proyecto titulado "Matriz de la Amenaza de los Estados Débiles" para la Brookings Institution, un centro de estudios privado de Washington que permitió medir el nivel de riesgo de los países en desarrollo y detectar también a los llamados estados fallidos.
Con esa investigación, disponible en www.brookings.edu, Rice demostró que la pobreza, en todas sus formas, constituye una amenaza transnacional que puede afectar bajo la forma de una pandemia, de una catástrofe climática o de un acto terrorista, por ejemplo, a la población de otro país geográficamente alejado.
¿Cómo? Lo que sucede es que la gente, los productos, los recursos atraviesan hoy el mundo con la velocidad de un rayo:
"Más de dos millones de viajeros cruzan una frontera diariamente, y bastaría que un expatriado estadunidense atrapara un virus Marburg -que provoca fiebre hemorrágica, que también se conoce como la enfermedad del mono verde- en Angola y luego regresara a Houston en un charter. O que una célula terrorista atacara a un navío estadunidense en Yemen, o que alguien se robara material biológico o nuclear de un laboratorio mal protegido de la ex Unión Soviética" para importar el problema, explica Rice en su estudio titulado ¿Demasiado pobres para tener paz?
Porque la pobreza extendida, la inequidad en la distribución del ingreso generan resentimiento, hostilidad, inseguridad, y porque es más fácil que la juventud marginada tome las armas para obtener poder y robar recursos a terceros.
Con información sobre crecimiento económico, estabilidad política, bienestar social, seguridad, ingreso por persona y datos sobre el estado de los derechos humanos, Rice y Stewart Patrick desarrollaron el índice de debilidad de los países en desarrollo que ubicó a Somalia, a Afganistán, a la República Democrática del Congo e Irak como estados fallidos.
En ese estudio de 2007 México quedó ubicado en el sitio 120 de un total de 141 países, siendo el último de la lista Eslovaquia, el país menos débil de todos.
Las áreas en las que México recibió la calificación más baja fue en la política, seguida por la seguridad.
En el 2008 un estudio similar elaborado por The Fund for Peace, el Fondo para la Paz, dejó a México en el lugar 105.
Nuestro país fue superado por once países de América Latina y el Caribe, empezando por Chile, Uruguay y Argentina, los menos débiles de la región en la lista general de 167 países.
Desde los 29 años, cuando se convirtió en secretaria asistente de Estado para Asuntos Africanos del gobierno de Bill Clinton, Rice aprendió a detectar los problemas derivados de la pobreza extrema, así comolas fortalezas y debilidades de los principales organismos internacionales como la ONU.
Tal parece como si ese organismo mundial se hubiera incrustado en su destino desde que era una niña que vendía galletas del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF, en plena Guerra Fría, dijo este viernes en su comparescencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado para su ratificación.
"Si me confirman en el cargo, voy a trabajar intensamente para ayudar a renovar el liderazgo de Estados Unidos en el mundo", prometió.
Además se comprometió a escuchar, a colaborar, a aceptar consejos y apoyo de los integrantes del Comité de Asuntos Exteriores del Senado que preside el ex candidato demócrata John Kerry, derrotado por Hillary Clinton para dirigir el Departamento de Estado en el gobierno de Obama.
Lo que no le creen mucho algunos de sus ex colegas del departamento de Asuntos Africanos del Departamento de Estado, donde hace doce años fungió como directora y asistente especial del presidente Clinton, quienes entonces la catalogaban como una joven arrogante que ni siquiera "sabía lo que no sabía".
En ese sentido, declararon a la revista Newsweek que Rice no toleraraba a quienes no estaban de acuerdo con sus opiniones.
La verdad, escribió entonces Martha Brand para ese semanario neoyorquino, es que no era fácil enfrentar a la atrincherada y machista burocracia en la que se desenvolvían sus colegas africanistas quienes además la veían como una hijita de papi, favorecida por la élite política y económica de la potencia del norte.
El padre de la embajadora de Estados Unidos ante la ONU es nada menos que Emmett J. Rice, quien fue gobernador del Banco de la Reserva Federal, el banco central, de 1979 a 1986.
Hoy, a sus 44 años de edad, Rice, quien no tiene ningún parentezco ni familiar ni ideológico con la saliente secretaria de Estado Condolezza Rice, se comprometió a impulsar las reformas de la ONU, fundada el 24 de octubre de 1945 a iniciativa de Estados Unidos.
"Hemos sabido que los malos manejos y la corrupción pueden manchar el trabajo dedicado de experimentados profesionales y que esas reprensibles acciones de unos cuantos pueden dañar la buena voluntad de muchos hacia esa institución a la que muchos estadunidenses le siguen proporcionando su apoyo", dijo.
Como botón de muestra de la situación, una auditoria del 25 de agosto pasado referente a la administración de los obsequios, revela que los funcionarios del organismo no solicitaron, como exige la normatividad interna, la autorización de la Asamblea General para aceptar presentes de fundaciones y de artistas famosos.
"La administración de los obsequios deberá reforzarse para evitar la pérdida y para mitigar el riesgo contra la reputación de la organización", recomendó la División de Auditoría Interna a los subsecretarios generales Angela Kane, Miyotaka Akasaka y David Veness, dejando copia del oficio al director de la Oficina de Ética y a Adnan Issa, asistente del secretario general, Ban Ki-moon.
Desde esa institución, Rice deberá velar porque el organismo ayude a estabilizar Afganistán así como a Irak, cuya invasión durante la administración Bush fue calificada por Obama como un estorbo que cuesta 10 mil millones de dólares al mes.
Además, los analistas reiteran que debe buscar el consenso global para impulsar las políticas estadunidenses de cambio climático, para frenar la expansión de enfermedades infecciosas, el reasentamiento de los refugiados, frenar la pobreza y la proliferación de armas nucleares, con el apoyo de sus aliados, desde una posición de fuerza.
"El apoyo de los demás jamás deberá ser interpretado como prerrequisito para una acción de Estados Unidos, aunque nuestras acciones se vean fortalecidas con el apoyo de amigos, aliados y otros accionistas", advirtió Rice durante la comparescencia en la que se comprometió a pagar las cuotas pendientes de EU con la ONU.
Asimismo, los expertos adelantan que a partir de hoy debe hacer frente a las potencias rivales como Rusia, China e India y buscar el consenso de los paises alineados con Estados Unidos para enfrentar las urgentes amenazas globales y hacer valer los principios éticos de la ONU.