Arranca el plazo de candidaturas al liderazgo laborista británico, con Burnham como favorito
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El exalcalde del Gran Manchester estará reuniendo firmas de legisladores laboristas y necesita al menos 80 para postularse, una meta que probablemente superará con creces
LONDRES- Las nominaciones se abrieron el jueves en una elección del Partido Laborista para reemplazar a Keir Starmer como primer ministro del Reino Unido, una contienda en la que se espera que haya un solo candidato.
El exalcalde del Gran Manchester, Andy Burnham, estará reuniendo firmas de legisladores laboristas y necesita al menos 80 para postularse, una meta que probablemente superará con creces.
Los legisladores subieron trabajosamente durante todo el día por una estrecha escalera hacia una oficina laborista en el Parlamento para firmar los documentos de nominación.
“Todo está empezando a sentirse muy real”, manifestó Burnham en un video en redes sociales, en el que confirmó que se había nominado a sí mismo.
Las nominaciones permanecerán abiertas hasta el 16 de julio. Es muy probable que Burnham sea anunciado como el nuevo líder laborista al día siguiente y que se convierta en primer ministro tras una reunión con el rey Carlos III el 20 de julio.
Otros posibles aspirantes ya se han descartado. El exministro de Defensa Al Carns, que estaba sopesando postularse, confirmó a última hora del miércoles que no desafiará a Burnham.
“Esperaba que una contienda por el liderazgo nos diera la oportunidad de un debate adecuado”, expresó Carns en un comunicado. “Pero meses de política interna laborista no es lo que el país necesita ahora mismo. Tenemos que ponernos a trabajar. Andy Burnham se ha ganado esto y cuenta con todo mi respaldo”.
Starmer anunció el mes pasado que renunciará tan pronto como su partido de centroizquierda eligiera a un sucesor. Fue elegido con una victoria aplastante en julio de 2024, pero dimitió tras dos años en el cargo marcados por tropiezos y errores de juicio que erosionaron su posición ante su partido y el público.
Burnham pasó casi una década al frente de Manchester, en el noroeste de Inglaterra, antes de regresar al Parlamento al ganar una elección parcial el mes pasado. Promete un cambio de gran alcance y se compromete a revertir casi dos décadas de bajo crecimiento desde la crisis financiera de 2008 mediante un enfoque bautizado como “manchesterismo”, que consiste en aprovechar dinero privado y público para invertir en áreas como transporte, vivienda e infraestructura.
Pero afrontará muchos de los mismos desafíos políticos y económicos que Starmer, entre ellos una economía lenta, servicios públicos deteriorados y el apretón del costo de vida.
También prometió continuidad en política exterior y escribió en The Times de Londres que el “compromiso del gobierno con la OTAN y con el disuasivo nuclear del Reino Unido seguirá siendo absoluto”. Afirmó que el Reino Unido seguirá siendo un aliado firme de Estados Unidos y un sólido apoyo de Ucrania.