Conoce al ‘Monster Wolf’, el temido robot lobo que planta cara a los ataques de osos en Japón
Si bien su aspecto no es el más amigable y pese a que no muerde ni come, es capaz de girar la cabeza, enciende sus ojos y lanza varios aullidos
TOKIO- Pelaje gris, cuerpo metálico, ojos rojos y un aullido que viaja más de un kilómetro. El lobo robot ‘Monster Wolf’, creado por una pequeña fábrica japonesa, se ha convertido en un codiciado aliado para espantar osos cada vez más demandado mientras crecen los ataques y avistamientos en el archipiélago.
“Necesitaba infundir miedo a los animales, así que tenía que tener una impresión aterradora”, explicó a EFE Motohiro Miyasaka, presidente y director ejecutivo de la empresa Wolf Kamui, que ha visto multiplicada su demanda tras el aumento de ataques de osos en el país asiático.
El aspecto del lobo robótico no es el más amigable y pese a que no muerde ni come, es capaz de girar la cabeza, enciende sus ojos y lanza varios aullidos que son suficiente para que los osos de la zona huyan al verlo u oírlo.
El éxito ha desbordado a la empresa, con sede en la prefectura de Hokkaido (norte del país), con cerca de 400 unidades vendidas, una demanda triplicada y una lista de espera de dos meses que, según cuenta el ejecutivo, su producción actual de apenas diez unidades al mes no logra cubrir.
Detrás de este aumento de la demanda se encuentra el número récord de ataques mortales de osos a humanos, 13 en el año fiscal de 2025, que finalizó en marzo de este año, así como a los crecientes casos de ataques y avistamientos. Uno de los últimos incidentes, registrado el domingo, dejó a un ciudadano ruso en estado grave tras ser atacado por un oso en una popular zona montañosa al oeste de Tokio.
AULLIDOS, MOVIMIENTO Y TERROR
La idea de crear un lobo robótico surgió al ver los ataques de osos y otros animales en su zona. El norte del país es uno de los más castigados, con las prefecturas de Akita e Iwate registrando el mayor número de víctimas, y fue precisamente ese contexto el que empujó al vicepresidente, Yuji Ota, a buscar una solución desde su taller.
El resultado es un robot de veinte kilos, un metro de altura y casi metro y medio de largo que replica al depredador natural que Japón perdió hace más de un siglo, y cuyo precio de partida ahora ronda los 654,500 yenes (unos 3,500 euros).
“Un zoólogo nos explicó que los lobos son enemigos naturales de muchos animales, así que si lo hacíamos con esa forma, el efecto intimidatorio mejoraría aún más”, describe Miyasaka, quien precisa que el primer prototipo de la empresa no tenía forma de ningún animal.
El robot, que ahora sí tiene pelo, silueta y sonido de un lobo, logra ahuyentar a quien se le acerque gracias, según sus creadores, a los más de 50 sonidos que reproduce de forma aleatoria, que permite que “los animales no logren habituarse” a sus secuencias, punto débil de muchos sistemas disuasorios.
LA “FAMILIA” CRECE
Aunque este lobo nació para proteger los terrenos de agricultores japoneses, la compañía ahora ya recibe pedidos de campos de golf, o incluso familias, que quieren poner un lobo robot en su jardín en busca de protección.
“Estamos desarrollando versiones más pequeñas para su uso en lugares cotidianos”, relata el director de la compañía, que está desarrollando ‘Monster Wolf Junior’ y ‘Monster Wolf Mini’, dos modelos de menor tamaño para ponerlos en los jardines o mochilas.
Aunque con un aspecto más adorable, el peluche sigue teniendo las características que le hacen sembrar el miedo entre los animales: ojos brillantes, pelaje gris y unos aullidos de lobo potentes y variados.
UNA CRISIS SIN PRECEDENTES
Japón registró en el año fiscal 2025 un total de 13 muertos y 50,776 avistamientos de osos, casi el triple que dos años antes, y 238 personas resultaron heridas en encuentros con estos animales, un 180 % más que en el ejercicio previo.
El nuevo año fiscal, que abarca de abril a marzo, apenas ha comenzado y ya acumula dos víctimas mortales en la prefectura de Iwate, además del cierre este jueves de varios colegios en zonas residenciales de Hiroshima, tras el avistamiento de varios osos.
Las autoridades sacrificaron 14,601 ejemplares el año pasado, más del 99 % de los 14,720 capturados, la cifra más alta desde que se adoptó el sistema de recopilación de datos, lo que refleja la magnitud de una crisis que sigue desbordando al país asiático.