Critican musulmanes de EU la retórica en contra de la sharía impulsada por políticos republicanos
Keith Self y Chip Roy, dos congresistas republicanos de Texas, cofundaron el grupo parlamentario Sharia-Free America (Estados Unidos Libre de la Sharía) en el Congreso
NUEVA YORK- Algunas de las ovaciones más sonoras para el senador Ted Cruz durante la reciente convención republicana de mitad de mandato en Dallas se produjeron después de que el político de Texas arremetiera contra los musulmanes estadounidenses y el código religioso de su fe.
“La ley sharía no tiene cabida en Estados Unidos”, manifestó Cruz. “Debemos unirnos y detenerla ahora mismo”.
Greg Abbott, el gobernador de Texas, intervino momentos después y prometió “prohibir completamente la ley sharía” en el estado.
Líderes cívicos y académicos estadounidenses musulmanes, en Texas y en otros estados, responden con firmeza a este nuevo repunte de la retórica contra la ley islámica o sharía, el cual se remonta a más de 15 años atrás.
Defienden apasionadamente la sharía, de la manera en que se practica en Estados Unidos, como una guía positiva que comparte elementos con los códigos de otras religiones, tales como los Diez Mandamientos y el conjunto de preceptos judíos derivados de la Torá. Rebaten las afirmaciones de los críticos republicanos de que la sharía es un código coercitivo que amenaza a la Constitución y al sistema judicial de Estados Unidos.
Aunque existen múltiples interpretaciones de la sharía, su esencia es ser un código sobre cómo deben vivir y practicar su culto los musulmanes. Abarca aspectos como la oración, las peregrinaciones, el ayuno, las donaciones caritativas y la virtud personal.
Entre los defensores más entusiastas de la sharía se encuentra Sabil Ahmed, que vive en Illinois y es director de un proyecto de acercamiento llamado GainPeace. Sabil viaja extensamente por Estados Unidos, y recientemente se ha enfocado en Texas, para impartir charlas en talleres y jornadas de puertas abiertas organizados por mezquitas.
“La sharía es malinterpretada con frecuencia”, publicó Ahmed en Instagram tras una visita a Plano, Texas, a mediados del verano. “Mucha gente cree que la sharía se reduce a castigos, pero en el islam es la guía de Alá para vivir con fe, justicia, misericordia y responsabilidad”.
Ahmed atribuye la persistencia de esta virulenta retórica en contra de la sharía a políticos y a influencers en redes sociales que buscan exaltar a su base electoral o de seguidores.
“Ellos ganan popularidad al decir eso”, declaró a The Associated Press. “Es tarea de los musulmanes explicar el verdadero significado de la palabra ‘sharía’. No podemos sentir enojo ni odio”.
EL PAPEL DE LA SHARÍA VARÍA CONSIDERABLEMENTE ENTRE LAS NACIONES MUSULMANAS
Entre quienes ven con horror el auge del sentimiento contra la sharía en Estados Unidos se encuentra Abdullahi Ahmed An-Na’im, un académico islámico nacido en Sudán que impartió clases durante años en la Escuela de Derecho de la Universidad Emory, en Atlanta. Desde hace tiempo ha criticado a los relativamente pocos gobiernos de países musulmanes que imponen la sharía por la fuerza, y dice que a los musulmanes les va mejor en Estados seculares donde su observancia religiosa es una cuestión de libre elección.
An-Na’im agrega que él y otros musulmanes estadounidenses aceptan voluntariamente la sharía como un elemento fundamental de su identidad, al tiempo que también acogen los valores estadounidenses.
La satanización de sus creencias revela “una ignorancia pasmosa sobre lo que significa la sharía”, expresó An-Na’im. “Es una deshumanización absoluta del otro; el rechazo a su derecho a ser humano”.
La retórica es igualmente drástica entre los oponentes de la sharía, representados principalmente por dos congresistas republicanos de Texas: Keith Self y Chip Roy, quienes cofundaron el grupo parlamentario Sharia-Free America (Estados Unidos Libre de la Sharía) en el Congreso.
“La sharía es una amenaza directa para nuestra Constitución y nuestros valores occidentales, y busca sustituir nuestro sistema jurídico y socavar nuestras libertades fundamentales”, advirtió Roy previamente este año. “Nuestro sistema de inmigración debe estar preparado para afrontar este reto y defender nuestros valores judeocristianos”.
Según los últimos datos, el grupo contaba con más de 60 miembros, todos ellos republicanos, que han presentado varios proyectos de ley contra la sharía desde la creación del grupo en diciembre pasado. Ninguna de esas iniciativas ha tenido éxito.
El Consejo de Relaciones Islámico-Estadounidenses (CAIR, por sus siglas en inglés) ha calificado a dicho grupo parlamentario como una organización que promueve el odio contra los musulmanes.
“La retórica intolerante empleada por este grupo recuerda al odio que políticos anticatólicos desataron en su día contra los estadounidenses de origen irlandés”, dijo Corey Saylor, director de investigación y defensa de derechos del CAIR.
“El islam es una fe estadounidense, presente en el país desde hace más de 250 años”, añadió. “Ninguna de las personas que redactaron la Constitución, ni quienes la han aplicado desde entonces, ha facultado a estos legisladores para decidir qué religiones pueden existir en Estados Unidos”.
TEXAS HA SIDO ESCENARIO DE DISPUTAS EN TORNO A LA SHARÍA
En Texas se han llevado a cabo acciones importantes contra la sharía. En agosto, el fiscal general Ken Paxton exigió documentación al Tribunal Islámico, con sede en Dallas, que ofrece orientación religiosa a los musulmanes.
Paxton declaró en un comunicado que el objetivo de la investigación de su oficina era determinar si el tribunal realizaba actividades ilegales, por ejemplo actuar como un tribunal oficial que aplica leyes extranjeras contrarias a la legislación de Texas o a la federal, o si emite dictámenes que impliquen autoridad gubernamental.
“Esto es Estados Unidos y no nos regiremos por la ley de la sharía”, agregó Paxton.
Posteriormente, el Tribunal Islámico actualizó su sitio web con una “Aclaración sobre su misión y actividades”, en la que subrayó que su orientación “complementa, y nunca sustituye, los servicios jurídicos, sociales y profesionales disponibles en la sociedad estadounidense”.
“El Tribunal no funciona como un tribunal de justicia y no emite sentencias legalmente vinculantes”, dice. “Nuestro papel se limita a la mediación y al arbitraje religioso solicitado por miembros de la comunidad musulmana en asuntos relacionados con la fe, la orientación familiar y los asuntos religiosos internos”.
Cualquier asunto que requiera la aplicación de la ley se remite directamente al sistema judicial de Texas, manifestó el tribunal, que comparó su labor con los servicios que ofrecen los Beit Din, los tribunales religiosos del judaísmo, y los tribunales eclesiásticos católicos.
DEFENSORES DE LA SHARÍA PROCURAN AMPLIAR LA COMPRENSIÓN DE SU ESNCIA
Asma Uddin, profesora de la Escuela de Derecho de la Universidad Estatal de Michigan, ha argumentado en sus escritos que muchos políticos estadounidenses presentan prácticas religiosas musulmanas cotidianas, tales como la oración, la elección de vestimenta, la orientación familiar y la asistencia a la mezquita, como prueba de un peligro político.
En una entrevista con la AP, Uddin describió la actual ola de retórica contra la sharía como una táctica para infundir miedo, empleada por políticos que consideran el tema ventajoso para ellos.
“Cuando los políticos utilizan esto, obtienen exactamente lo que buscan”, manifestó. “Buscan un chivo expiatorio ... y esto altera a la gente”.
Sabil Ahmed, quien ha realizado tres viajes de acercamiento a Texas en lo que va del año, planea visitar Houston dentro de unas semanas para otra jornada de puertas abiertas en una mezquita. También trabaja en un libro que se enviará por correo a miembros del clero cristiano de todo Estados Unidos, con el objetivo de ampliar su comprensión de la sharía y otras prácticas islámicas.
“El islam no es algo que haya que temer”, expresó Ahmed. “La gente debería conocer a un musulmán, ir a la mezquita y acercarse a nosotros. Debemos enfatizar lo que tenemos en común”.
Por David Crary, The Associated Press.