El rial iraní se desploma a un mínimo histórico ante la imposición de nuevas sanciones de Trump

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El cruce de los 2 millones de riales por dólar constituye, además de un récord cambiario, un poderoso símbolo de la profundidad de la crisis

Internacional
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El rial iraní alcanzó este lunes un nuevo mínimo histórico frente al dólar estadounidense, en una nueva señal del deterioro de la economía de la República Islámica.

La moneda llegó a cotizar alrededor de 2,02 millones de riales por dólar en el mercado informal, mientras que el tipo de cambio oficial del Banco Central de Irán se mantenía cerca de 1,5 millones de riales por dólar. Para la mayoría de los iraníes, sin embargo, es el mercado paralelo el que refleja de manera más directa el costo real de adquirir divisas.

https://vanguardia.com.mx/noticias/internacional/iran-difunde-un-video-donde-ofrece-una-recompensa-de-10-mdd-por-la-captura-de-barron-trump-GD23025452

El nuevo desplome se produjo en un momento particularmente delicado: Estados Unidos anunció una ampliación de sus sanciones contra Irán y advirtió a los países y empresas que continúen haciendo negocios con Teherán de que podrían enfrentarse también a medidas punitivas.

Washington pretende utilizar el sistema financiero internacional y el acceso al dólar como instrumentos de presión para reducir las fuentes de ingresos de la República Islámica.

UNA MONEDA SOMETIDA A UNA PRESIÓN EXTRAORDINARIA

La pérdida de valor del rial no comenzó con la actual escalada militar. La moneda llevaba años sometida a una fuerte presión debido a las sanciones internacionales, la inflación elevada, el bajo crecimiento económico y las dificultades de Irán para acceder normalmente a los mercados financieros internacionales.

La guerra iniciada a finales de febrero agravó considerablemente esos problemas.

La reducción del comercio, las restricciones financieras, las dificultades para exportar y las perturbaciones en el transporte marítimo han añadido nuevos obstáculos a una economía que ya funcionaba bajo un régimen de sanciones.

La moneda iraní ya registraba una tendencia descendente antes del inicio de la guerra, pero durante los últimos meses ha alcanzado sucesivos mínimos históricos.

El problema fundamental es la pérdida de confianza. Cuando ciudadanos y empresas consideran que el rial continuará perdiendo poder adquisitivo, buscan proteger sus ahorros adquiriendo dólares, oro u otros activos.

Esa demanda adicional de divisas aumenta todavía más la presión sobre el rial y puede convertirse en un círculo vicioso: devaluación → pérdida de confianza → compra de dólares → mayor demanda de divisas → nueva devaluación.

En Teherán, esta dinámica ha llevado a algunos ciudadanos a acudir a las casas de cambio para convertir sus riales antes de que pierdan todavía más valor.

$!La gran incógnita ahora es si el rial continuará descendiendo y si el gobierno iraní será capaz de estabilizarlo antes de que la inflación y la pérdida de poder adquisitivo desencadenen una crisis social de mayores dimensiones.

EL MERCADO PARALELO FRENTE AL TIPO DE CAMBIO OFICIAL

La existencia de una diferencia tan grande entre el tipo oficial y el precio del dólar en el mercado informal revela la profundidad de las distorsiones económicas iraníes.

Mientras el Banco Central mantiene una cotización oficial cercana a 1,5 millones de riales por dólar, el mercado informal alcanzó aproximadamente 2,02 millones. Esto significa que existe una brecha superior al 30 % entre ambos valores.

Para las familias y empresas que necesitan dólares y no pueden acceder fácilmente al tipo oficial, la cotización del mercado paralelo resulta mucho más significativa.

La depreciación también encarece las importaciones, desde alimentos y medicamentos hasta maquinaria, componentes industriales y productos tecnológicos.

El resultado es una presión adicional sobre los precios internos. En una economía que ya enfrenta una inflación elevada, una moneda cada vez más débil puede traducirse rápidamente en una nueva pérdida de poder adquisitivo.

LOS CIUDADANOS BUSCAN REFUGIO EN EL DÓLAR

La caída del rial tiene una dimensión que va mucho más allá de los mercados financieros. Para los ciudadanos iraníes, la moneda nacional representa sus salarios, ahorros y capacidad para comprar bienes y servicios.

Cuando la población percibe que mantener dinero en riales supone perder valor rápidamente, aumenta el incentivo para convertir los ahorros en monedas extranjeras o activos considerados más seguros.

La desesperación económica se refleja en testimonios recogidos en Teherán. Sadegh Mahmoudi, de 73 años, declaró a Associated Press mientras esperaba en una casa de cambio que no veía perspectivas de acuerdo ni de paz.

Este tipo de testimonios refleja el creciente pesimismo de sectores de la población ante una crisis que combina factores económicos y militares.

WASHINGTON AUMENTA LA PRESIÓN

La depreciación del rial coincidió con una nueva ofensiva económica de la administración de Donald Trump.

El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunció el 24 de agosto una expansión de las sanciones secundarias contra Irán.

La estrategia busca presionar no solamente a empresas iraníes, sino también a países y compañías extranjeras que mantengan determinadas relaciones comerciales con Teherán.

Entre los sectores bajo mayor presión figuran las criptomonedas y activos digitales, tecnología, oro, aviación y transporte marítimo. Washington también advirtió que los socios comerciales de Irán podrían perder acceso al sistema financiero estadounidense si continúan realizando determinadas operaciones con la República Islámica.

La amenaza es particularmente importante porque el sistema financiero internacional continúa dependiendo en gran medida del dólar.

Para muchas instituciones financieras y empresas internacionales, perder acceso al sistema financiero estadounidense puede resultar mucho más costoso que abandonar determinados negocios con Irán.

Sin embargo, las nuevas medidas no constituyen un bloqueo absoluto e inmediato de toda la economía iraní.

Según el Financial Times, Washington ha establecido plazos para que algunos países y entidades reduzcan sus relaciones económicas con Irán y, por ahora, ha evitado algunas de las medidas más extremas contra importantes socios comerciales iraníes.

EMIRATOS ÁRABES UNIDOS CIERRA UNA DE LAS PRINCIPALES VÍAS COMERCIALES DE IRÁN

Uno de los golpes más importantes para Teherán llegó desde el Golfo.

El 19 de agosto, Emiratos Árabes Unidos anunció la suspensión, hasta nuevo aviso, de las relaciones comerciales, intercambios mercantiles y transacciones financieras con Irán.

Abu Dabi justificó la decisión por la escalada militar regional y por el lanzamiento de misiles que las autoridades emiratíes atribuyeron a Irán.

La medida es especialmente significativa porque Emiratos había desempeñado durante años un papel fundamental como centro comercial y de reexportación para Irán.

Incluso bajo las sanciones estadounidenses, empresas iraníes utilizaban canales comerciales vinculados a Emiratos para acceder a productos, servicios y mercados internacionales.

Associated Press señaló que el comercio entre ambos países había superado los 28.000 millones de dólares, lo que da una idea de la magnitud del golpe potencial provocado por la suspensión.

Para una economía ya sometida a fuertes restricciones financieras, perder simultáneamente acceso a canales comerciales y financieros puede tener consecuencias mucho más profundas que una simple reducción del volumen de importaciones.

EL ESTRECHO DE ORMUZ AÑADE OTRA FUENTE DE PRESIÓN

La crisis económica tampoco puede separarse de la situación estratégica en el estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores energéticos del planeta.

La guerra ha provocado una fuerte alteración del tráfico marítimo en la zona y ha incrementado el riesgo para los buques comerciales. Irán ha utilizado su posición estratégica en el estrecho como instrumento de presión, mientras Estados Unidos ha incrementado sus operaciones para garantizar la navegación y hacer cumplir sus restricciones.

Esto crea un problema adicional para Irán: cuanto mayor sea la tensión militar en el Golfo, mayores pueden ser los costos sobre el comercio, las exportaciones energéticas, el transporte marítimo y la inversión.

Al mismo tiempo, cualquier interrupción prolongada del tráfico por Ormuz puede tener consecuencias internacionales, especialmente para los mercados petroleros.

TEHERÁN AMENAZA CON RESPONDER

El gobierno iraní ha rechazado las amenazas estadounidenses y ha advertido que cualquier escalada económica tendrá consecuencias.

El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmail Baghaei, afirmó que Teherán mantiene las manos libres para responder a nuevas medidas de presión.

Las autoridades iraníes también han intentado demostrar que cuentan con alternativas para reducir el impacto de las sanciones, mediante relaciones comerciales con países como China y otros socios que no participan plenamente de la estrategia estadounidense.

Sin embargo, la capacidad de Irán para sortear las sanciones no significa que estas carezcan de efectos. Después de décadas de restricciones, el país ha desarrollado mecanismos para comerciar mediante intermediarios, utilizar monedas alternativas y recurrir a redes financieras paralelas. Pero esos mecanismos suelen ser más costosos, menos transparentes y menos eficientes que el acceso normal al sistema financiero internacional.

¿ESTÁ IRÁN AL BORDE DEL COLAPSO?

La expresión “colapso del régimen”, utilizada por funcionarios estadounidenses y por Donald Trump, debe interpretarse como una valoración política, no como una conclusión económica demostrada.

La depreciación del rial es una señal extremadamente negativa, pero una moneda debilitada no implica automáticamente que un gobierno vaya a caer.

Irán conserva importantes fuentes de ingresos, recursos energéticos, estructuras estatales y mecanismos para controlar la economía interna. Además, el gobierno puede imponer controles cambiarios, limitar determinadas importaciones, utilizar reservas disponibles y recurrir a mecanismos comerciales alternativos.

El verdadero riesgo reside en que la combinación de inflación, pérdida del poder adquisitivo, desempleo, escasez, restricciones comerciales y guerra termine provocando un deterioro social que el Estado tenga cada vez más dificultades para contener.

EL CÍRCULO VICIOSO QUE ENFRENTA IRÁN

La crisis puede resumirse en varios factores que se retroalimentan:

Sanciones internacionales: dificultan el acceso de Irán a capital, tecnología y mercados.

Caída del rial: encarece las importaciones y reduce el poder adquisitivo.

Inflación: disminuye el valor real de los salarios y ahorros.

Fuga hacia el dólar y el oro: aumenta la demanda de activos considerados refugio.

Guerra: destruye actividad económica y aumenta el riesgo para el comercio.

Restricciones marítimas: dificultan las exportaciones y las importaciones.

Suspensión del comercio con Emiratos: elimina uno de los principales canales comerciales iraníes.

Nuevas sanciones estadounidenses: amenazan con reducir todavía más las fuentes de divisas.

Pérdida de confianza: amplifica todos los problemas anteriores.

El peligro es que estos elementos no actúen de manera independiente, sino que se refuercen mutuamente.

UNA CRISIS ECONÓMICA CON CONSECUENCIAS GEOPOLÍTICAS

La caída del rial representa, por tanto, algo más profundo que una simple fluctuación monetaria.

Para Irán, el acceso a dólares significa capacidad para importar, financiar empresas, pagar bienes estratégicos y mantener funcionando sectores esenciales de la economía. Si la disponibilidad de divisas disminuye mientras aumenta la demanda interna de dólares, la presión sobre el rial puede continuar.

Para Estados Unidos, la moneda se ha convertido en una herramienta de presión geopolítica. Washington busca aprovechar la centralidad del dólar para obligar a terceros países a elegir entre mantener relaciones económicas con Irán o conservar un acceso privilegiado al sistema financiero estadounidense.

Para los países del Golfo, la crisis representa un dilema diferente: necesitan preservar sus relaciones comerciales y su estabilidad económica, pero también evitar convertirse en objetivos de la confrontación entre Washington y Teherán.

Y para los ciudadanos iraníes, la cuestión es mucho más inmediata: cuánto podrán comprar mañana con el dinero que tienen hoy.

Egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) de la carrera de Periodismo y Comunicación, con una especialidad en Fotografía y Producción Audiovisual, y en Geopolítica.

Ha trabajado para diversos medios y ONGS en Europa y México por más de 15 años. Su enfoque y especialidad son las noticias de Política Internacional y Nacional y conflictos, buscando la veracidad, objetividad y la investigación periodística.

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