POLITICÓN: Camina subasta de AHMSA, pero con muletas; faltan conocer garantías en proceso
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I. AL BLANCO
Saltillo convirtió la Plaza de Armas en escenario de la Final de la Copa del Mundo de Tiro con Arco, con los mejores exponentes internacionales y gradas llenas. La organización dejó una buena postal para la ciudad y también para el alcalde Javier Díaz: el Centro Histórico funcionó como sede deportiva, escaparate turístico y punto de encuentro para las familias. Conseguir la sede fue un acierto; hacerla funcionar, el verdadero examen. Esta vez, el blanco estuvo bien elegido y las flechas llegaron al sitio correcto.
II. FLECHAS Y MEDALLAS
La jornada dejó plata para la monclovense Dafne Quintero y bronce para el hidrocálido Rodrigo González de Alba. Sebastián García, también de Monclova, quedó fuera en cuartos de final, pero recibió una gran ovación. Los resultados fueron de los arqueros; el acompañamiento, de una afición saltillense que llenó las gradas y adoptó a cada mexicano como propio. Así da gusto presumir una plaza llena: sin acarreados, sin matracas partidistas y con aplausos ganados a pulso. O, en este caso, a flechazos.
III. SED ELÉCTRICA
Los apagones de la CFE dejaron sin energía varios pozos de Aguas de Saltillo y el problema terminó en las llaves de las colonias. Iván José Vicente García, director general de Agsal, activó pipas gratuitas mientras se normaliza el bombeo. La respuesta atiende la urgencia y debe reconocerse, pero la escena resulta absurda: camiones repartiendo el agua que no puede circular porque falla la empresa encargada de suministrar electricidad. Las pipas resuelven hoy; la CFE sigue debiendo una explicación.
IV. BAJO VOLTAJE
Roberto Velázquez Ceja, superintendente de la CFE en Saltillo, aparece mencionado en versiones y compromisos relatados por terceros, pero no dando la cara. No se conoce una declaración directa suya que explique cuántos pozos fueron afectados, cuándo quedará normalizado el servicio o cómo evitarán otra crisis. Para una falla que dejó sin agua a miles de familias, la comunicación resulta bastante seca. Quizá en la CFE también se fue la luz en el área de rendición de cuentas.
V. GUARDEN EL CONFETI
Víctor Manuel Aguilera Gómez, síndico de AHMSA, informó que seis postores fueron calificados para la subasta del 25 de septiembre. Es el avance más serio tras el primer fracaso, pero guardemos el confeti: seis interesados no son seis ofertas ni garantizan comprador. La jueza dio tres días adicionales para exhibir la garantía de seriedad. La operación camina, aunque con muletas. Faltan nombres, garantías depositadas, posturas económicas y, sobre todo, un ganador capaz de concretar la compra y reactivar la planta.
VI. URNAS PRESTADAS
La elección de director en Jurisprudencia de la UAdeC dejó un detalle que hizo levantar la ceja: las dos urnas electrónicas utilizadas fueron proporcionadas por el INE, pese a que estos apoyos suelen solicitarse al IEC. ¿Por qué fueron hasta la ventanilla nacional teniendo en casa al organismo que preside Óscar Daniel Rodríguez Fuentes? Quizá fue disponibilidad; quizá al IEC ni quisieron tocarle la puerta. Entre árbitros electorales, hasta esas decisiones mandan señales. ¿No había urnas o no había confianza?
VII. BOLETA REPROBADA
Mario Delgado, secretario de Educación, tiene una boleta imposible de presumir: México obtuvo 388 puntos en matemáticas, 408 en lectura y 414 en ciencias en PISA 2025. Siete de cada diez alumnos no alcanzaron el nivel básico en matemáticas. La SEP puede cambiar planes, libros, palabras y el nombre del modelo; lo que no puede es cambiar los resultados con discurso. La Nueva Escuela Mexicana prometió transformar la educación y terminó con una calificación negativa. ¿Cuál es el plan para enseñar lo que claramente no se está aprendiendo?
VIII. CONSUELO PRIVADO
Claudia Sheinbaum presumió que las seis escuelas mexicanas mejor evaluadas fueron públicas. La afirmación abre una pregunta: ¿qué pasa con las privadas? Cobran colegiaturas, prometen calidad y deben ser autorizadas y supervisadas por el Estado. Si sus resultados son peores, el Gobierno no halló un motivo para celebrar, sino otra obligación incumplida. Defender la educación pública exhibiendo el fracaso de escuelas que la autoridad dejó operar es una victoria bastante rara. ¿Quién vigila a quienes cobran por enseñar?