Aclamada fotoperiodista iraní se enfrenta a 15 años de prisión por documentar momentos de disidencia y la vida de las mujeres
Moaiery fue sentenciada a 15 años de cárcel por un Tribunal Revolucionario de Teherán, en un proceso basado en una legislación aprobada después de la guerra de 12 días entre Irán e Israel en 2025
La fotoperiodista iraní Yalda Moaiery, reconocida por documentar durante años las protestas sociales y las condiciones de vida de las mujeres en Irán, enfrenta una nueva condena que podría llevarla nuevamente a prisión.
Moaiery fue sentenciada a 15 años de cárcel por un Tribunal Revolucionario de Teherán, en un proceso basado en una legislación aprobada después de la guerra de 12 días entre Irán e Israel en 2025. Las autoridades iraníes sostienen que esta normativa busca impedir el espionaje y la colaboración con países considerados enemigos.
La periodista asegura que ni siquiera recibió una copia oficial de los cargos durante su comparecencia ante el tribunal. Una amiga que la acompañaba tuvo que transcribir a mano la información del expediente. Organizaciones defensoras de los derechos humanos consideran que prácticas de este tipo evidencian la opacidad con la que suelen desarrollarse los procesos judiciales contra periodistas y activistas en Irán.
Entre las acusaciones figuran entrevistas concedidas a medios considerados hostiles por el Gobierno iraní y el supuesto envío de fotografías a organizaciones relacionadas con Estados Unidos e Israel. Moaiery reconoció haber proporcionado material a CNN y haber participado en una entrevista sobre su trabajo periodístico en marzo de 2026. Reuters señaló que no pudo comprobar de manera independiente el contenido de las acusaciones.
La periodista también denunció una serie de registros y confiscaciones de sus pertenencias. Según su testimonio, agentes de inteligencia de la Guardia Revolucionaria irrumpieron en su vivienda durante las protestas antigubernamentales de enero y se llevaron su teléfono, computadora y otros dispositivos. Tras los ataques estadounidenses contra Irán, los agentes regresaron y decomisaron nuevamente sus equipos, incluidas algunas de las cámaras que conservaba desde su infancia.
El caso fue posteriormente remitido a la Fiscalía de Seguridad y a la Sala 33 antes de llegar al Tribunal Revolucionario. Moaiery dispone ahora de apenas 10 días para presentar una apelación, un plazo reducido a la mitad respecto al establecido por la legislación anterior.
Una trayectoria marcada por la represión
No es la primera vez que el trabajo de Moaiery la enfrenta con las autoridades iraníes. La fotógrafa pasó dos años encarcelada en la prisión de Gharchak, un centro penitenciario que ella misma había fotografiado anteriormente.
En 2022 fue detenida durante las movilizaciones conocidas como “Mujer, Vida, Libertad”, desencadenadas tras la muerte de Mahsa Amini bajo custodia policial. Inicialmente recibió una condena de ocho años, aunque posteriormente una amnistía redujo la pena. Aun así, el expediente continuó provocándole interrogatorios y problemas con las autoridades.
Su trabajo se ha concentrado especialmente en retratar la situación de las mujeres iraníes. Entre sus fotografías más conocidas se encuentra una imagen tomada en 2007 que muestra a dos mujeres detenidas por la policía moral dentro de una furgoneta, con lágrimas en el rostro.
Una década después, volvió a documentar las protestas estudiantiles en la Universidad de Teherán. Una de sus fotografías muestra a una joven avanzando entre gases lacrimógenos con el puño levantado. La imagen llegó incluso a ser utilizada por la administración de Donald Trump en declaraciones relacionadas con los derechos humanos en Irán.
La organización Reporteros Sin Fronteras sostiene que 16 periodistas han sido detenidos en Irán durante 2026, en un contexto de creciente presión sobre la prensa.
Pese a la nueva condena, Moaiery asegura que no piensa abandonar su profesión. Para ella, continuar registrando la realidad iraní es una forma de preservar aquello que las autoridades no han podido arrebatarle.
“El régimen me lo quitó todo”, afirmó. “Lo único que me queda es mi verdad y mi honestidad como observador”.