¿Está el orgullo venezolano herido?, tras el acuerdo que da a EU una quinta de sus reservas de petróleo
En febrero, una reforma legal abrió el camino a la inversión privada en la industria petrolera, lo que algunos vieron como un preludio de cambios mayores
CARACAS- Hoy, nada ha moldeado más lo que significa ser venezolano que el petróleo.
Durante más de 100 años, en las buenas y en las malas, la identidad de los venezolanos se ha construido en torno a la creencia de que los abundantes recursos petroleros de su país pertenecen al pueblo, no a un gobierno ni a una empresa.
Esa creencia, y el orgullo de una nación atribulada, recibieron un duro golpe la semana pasada cuando la presidenta encargada Delcy Rodríguez aceptó dar a Estados Unidos el control de aproximadamente una quinta parte de las reservas petroleras de Venezuela, las más grandes del mundo.
Aunque el acuerdo podría eventualmente generar miles de millones de dólares para una industria petrolera y una economía devastadas por años de mala gestión, muchos venezolanos lo ven como una rendición. Algunos dicen que no les sorprende; creen que tomar el control del petróleo venezolano era el objetivo final cuando el presidente Donald Trump ordenó a fuerzas estadounidenses capturar al entonces presidente Nicolás Maduro a comienzos de año, dejando a Rodríguez al mando.
“No solamente es preocupante, es indignante porque uno como gota en el océano no tiene poder para intervenir”, dice Lisandro Castro, un arquitecto en la capital, Caracas, en referencia a sus paisanos. “Hay una verdadera preocupación colectiva en este momento en Venezuela por lo que estamos viendo”.
LA INFLUENCIA DEL PETRÓLEO EN TODOS LOS ASPECTOS DE LA VIDA EN VENEZUELA
El descubrimiento de petróleo en el noroeste de Venezuela en la década de 1920 impulsó una industria en auge que transformó a un país pobre y agrario en una potencia regional urbanizada.
Empleados de empresas energéticas de Estados Unidos que trabajaban en la nación sudamericana contribuyeron luego a popularizar el béisbol. Las compañías construyeron campos en zonas productoras de petróleo, impulsando el deporte entre venezolanos de clase trabajadora, quienes después lo llevaron al resto del país.
Europeos que enfrentaban penurias tras la Segunda Guerra Mundial se dirigieron a Venezuela en busca de oportunidades económicas creadas por la riqueza petrolera. Los portugueses establecieron panaderías que aún siguen abiertas. Los italianos diseñaron edificios que todavía permanecen en pie.
Venezuela, una democracia en sus inicios, obtenía la mayor parte de sus ingresos de las exportaciones de petróleo en lugar de gravar a ciudadanos y empresas locales, y los políticos intentaban comprar la voluntad de los ciudadanos, señaló Ronal Rodríguez, investigador del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario, en Colombia.
El país cofundó la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y, para los años de 1970, cuando presumía del mayor ingreso per cápita de la región, el gobierno nacionalizó la industria con la creación de la estatal Petróleos de Venezuela S.A.
PDVSA, como se la conoce comúnmente, solo permitía que empresas extranjeras operaran como socios minoritarios en empresas mixtas. Sus ingresos subsidiaban gasolina barata para los venezolanos, becas para estudiar en el extranjero, cirugías gratuitas y muchos otros beneficios.
“El venezolano siente que el petróleo es algo que él tiene derecho a reclamar”, afirmó Rodríguez, el investigador.
VENEZUELA HA SIDO MOLDEADA POR AUGES Y CAÍDAS DEL PETRÓLEO
La caída en picada de los precios del petróleo a nivel mundial en la década de 1980 devastó la economía de Venezuela, lo que hizo necesario un rescate del Fondo Monetario Internacional. El Estado puso fin a subsidios clave y siguieron disturbios sociales. Un oficial militar llamado Hugo Chávez intentó un golpe de Estado fallido.
Tras ser elegido presidente en 1998, Chávez amplió los servicios sociales, incluidos salud, vivienda y educación, gracias al repunte de los precios del petróleo, que generó ingresos estimados en 981.000 millones de dólares para PDVSA entre 1999 y 2011. El gobierno repartió viviendas, refrigeradores y medicinas, y muchas familias se beneficiaron de empleos bien remunerados en los sectores público y privado.
Envalentonado por el apoyo popular, Chávez endureció su control sobre la petrolera nacional, en detrimento de compañías petroleras de Estados Unidos como ExxonMobil y ConocoPhillips.
Pero la suerte de PDVSA finalmente cambió cuando los precios del petróleo volvieron a caer. La corrupción y la mala gestión erosionaron aún más las ganancias y afectaron la producción, primero con Chávez y luego con Maduro, su sucesor elegido a dedo.
Para 2013, cuando Maduro se convirtió en presidente tras la muerte de Chávez, el país cayó en una grave crisis económica. Las sanciones impuestas por Estados Unidos por preocupaciones sobre democracia y derechos humanos paralizaron aún más la industria y la economía.
En lugar de atraer migrantes, los venezolanos se convirtieron en migrantes; la turbulencia económica provocó severas escaseces de alimentos, entre otras privaciones, lo que llevó a millones a abandonar el país.
Aunque los mercados y las tiendas ahora están bien abastecidos, a la gente le cuesta pagar lo básico debido a la exagerada inflación.
Muchos trabajadores actuales del sector público ganan aproximadamente 160 dólares al mes, mientras que el empleado promedio del sector privado ganó alrededor de 237 dólares al mes el año pasado.
“Una gotita pero la tenemos segura”, dice Romel Abreu, un extrabajador petrolero, al referirse al aproximadamente 1 millón de barriles de petróleo por día que Venezuela produce actualmente. “Si no tuviéramos petróleo el país estuviese frito”.
Abreu trabaja como guardia de seguridad en Cabimas, en el noroeste del país, el corazón de la industria petrolera. Como muchos allí, anhela otro auge petrolero y los empleos que traería.
EL ACUERDO PETROLERO DESPIERTA ESCEPTICISMO ENTRE LOS VENEZOLANOS
Los venezolanos esperaban que la captura de Maduro en enero pusiera fin a los 27 años de control del poder por parte del partido gobernante. Cuando eso no ocurrió, Trump eligió a Rodríguez por encima de la oposición venezolana, la gente al menos se mostró optimista sobre posibles mejoras económicas derivadas del alivio de sanciones asfixiantes.
En febrero, una reforma legal abrió el camino a la inversión privada en la industria petrolera, lo que algunos vieron como un preludio de cambios mayores.
“Todo lo que sucedió el 3 de enero no fue sino simple y llanamente una estrategia para poder estar aquí donde estamos hoy”, según Castro, el arquitecto. “Es decir, meterse de lleno en los quehaceres energéticos del país y plenamente para usufructo y beneficio particular y no para para un fin verdaderamente interesante para nosotros los venezolanos”.
Según el acuerdo, Estados Unidos entra en una joint venture con la venezolana North American Blue Energy Partners, la segunda mayor compañía petrolera privada que opera en el país, detrás de Chevron.
Rodríguez otorgó a la empresa mixta derechos por 100 años sobre 17 campos petroleros con reservas probadas de 65 mil millones de barriles. Las reservas totales del país se han estimado en aproximadamente 300 mil millones.
Debido a que la infraestructura energética de Venezuela se ha degradado gravemente, pasarán años antes de que nuevas inversiones se traduzcan en una producción de petróleo significativamente mayor, según expertos.
Desde Caracas el miércoles, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, dijo que la misión de Trump en Venezuela “es traer paz, libertad, oportunidad y prosperidad al pueblo”. En un mensaje a la nación el sábado, Rodríguez defendió el acuerdo, y dijo que quiere que su país sea una “potencia energética”.
A los residentes de Cabimas solo les queda esperar.
“Bueno, por una parte, pues uno siente y piensa que se ha entregado una de las mayores reservas de petróleo”, dice afuera de su casa Erwin Ayala, un trabajador petrolero. “Pero si es para el bien del país y para las futuras generaciones, pues sí, estamos de acuerdo en eso, porque de qué se vale tener tanto petróleo si no hay la maquinaria, no hay la tecnología de extraerlo?”.
Por Regina García Cano, The Associated Press.